Bloomberg — La economía japonesa creció en el segundo trimestre a un ritmo más rápido de lo que se había estimado inicialmente, mientras que los salarios registraron en julio su mayor aumento en casi tres décadas, lo que refuerza los argumentos a favor de la subida de las tasas de interés del Banco de Japón prevista para la próxima semana.
El producto interior bruto creció un 1,4% con respecto al trimestre anterior en términos anualizados, por encima de la estimación anterior del 1,1%, según un informe publicado este martes por la Oficina del Gabinete.
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Aunque el resultado fue inferior a la estimación mediana de los economistas, que se situaba en el 1,8%, respaldó la valoración del Banco de Japón de que la economía evoluciona, en líneas generales, en consonancia con sus previsiones, y reforzó los argumentos a favor de elevar los costos de financiación cuando la junta directiva fije su política monetaria el 18 de septiembre. Los contratos de swap apuntan claramente a una subida en esa fecha.

El crecimiento en el trimestre se debió en gran medida al gasto público y al impacto general del comercio, pero fue la menor caída de la inversión fija empresarial lo que elevó la cifra global revisada tras la inclusión de nuevos datos correspondientes al periodo. El gasto de capital descendió un 0,9% con respecto al trimestre anterior, frente al descenso del 1,2% comunicado inicialmente.
“No hay nada en los datos que se oponga a una subida de tasas en septiembre”, afirmó Kohei Okazaki, economista jefe de mercados de Nomura Securities. “La demanda interna se mantiene estable en términos subyacentes”.
Otros datos publicados este martes también respaldaron los argumentos del Banco de Japón a favor de una subida de tasas. Los salarios crecieron al ritmo más rápido desde 1997, y el crédito bancario aumentó a un ritmo superior al 5% por quinto mes consecutivo, lo que indica que, hasta la fecha, las subidas de tasas del Banco de Japón han tenido un impacto mínimo.
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Si bien el prolongado conflicto en Medio Oriente lastra la economía japonesa, dependiente de las importaciones de energía, la demanda mundial de inteligencia artificial ha ayudado a amortiguar el golpe. A pesar del elevado costo del petróleo y de las materias primas, los beneficios empresariales de Japón alcanzaron el nivel más alto jamás registrado el último trimestre.
Lo que opina Bloomberg Economics
“La revisión al alza del PIB de Japón correspondiente al segundo trimestre sugiere que la economía creció por encima de su potencial a pesar de la escasez de crudo provocada por la guerra con Irán. Esto refuerza la opinión del Banco de Japón de que la política monetaria acomodaticia está aumentando el riesgo de que la inflación se desborde”.— Taro Kimura, economista.
El gasto en consumo, que representa aproximadamente la mitad del PIB, se mantuvo estable, sin cambios respecto al informe preliminar. Sigue siendo motivo de preocupación de cara al futuro. El gasto de los hogares se ha visto mermado por años de aumento del costo de la vida, y se espera que la inflación vuelva a repuntar a principios del próximo año. Los datos de la semana pasada revelaron que los hogares recortaron sus gastos por octavo mes consecutivo en julio.
El consumo se vio frenado en parte por factores técnicos, entre ellos la introducción de comidas escolares gratuitas, lo que desplazó parte del gasto del consumo de los hogares al del Estado. En parte como consecuencia de ello, el gasto público aumentó un 6,9% en términos anualizados, el mayor incremento desde el segundo trimestre de 2024.
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La guerra con Irán ha complicado el panorama del PIB. El gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi liberó petróleo de las reservas nacionales tras el ataque de EE.UU. a Irán, lo que se tradujo en una importante contribución negativa por parte de las existencias públicas.
En términos nominales, la economía creció un 5,5% con respecto al trimestre anterior en términos anualizados, gracias en parte a la inflación. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, afirmó la semana pasada que Japón debería poner fin a su política reflacionista, ya que la era de la deflación ha terminado, en unas declaraciones que indican su convicción de que el Banco de Japón debería subir su tasa de referencia.
Takaichi confía en que el crecimiento económico impulse los ingresos fiscales necesarios para financiar su programa de gasto “proactivo, pero responsable”. El rendimiento de los bonos de referencia a 10 años de Japón alcanzó el 3% la semana pasada, el nivel más alto en tres décadas, mientras los inversores seguían de cerca los últimos acontecimientos en materia de política fiscal en un contexto de debilidad del mercado mundial de bonos del Estado.
La primera ministra tiene previsto reducir el impuesto sobre el valor añadido (IVA) aplicable a la compra de alimentos y refrescos al 1% durante dos años a partir de abril, con la esperanza de que ello infunda confianza a los consumidores y estimule el gasto discrecional.
Los salarios nominales de los trabajadores japoneses registraron en julio su mayor ritmo de crecimiento en casi tres décadas, gracias a los sólidos resultados empresariales y a un mercado laboral con escaso exceso de oferta. Los salarios nominales subieron un 4,7% con respecto al año anterior, lo que supone el mayor incremento desde 1997 y marca el sexto mes consecutivo en el que el aumento superó el 3%, la racha más larga de este tipo en 34 años.
“Hay algunos indicios positivos sobre la trayectoria futura”, afirmó Okazaki, de Nomura. “Además, existe más que una simple posibilidad de que se produzca una subida en diciembre”.
Con la colaboración de Keiko Ujikane.
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