Bloomberg Línea — Venezuela acumula tres meses consecutivos con una inflación mensual de un dígito. En octubre, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento de 6,2%, el menor de 2026, de acuerdo con el Banco Central de Venezuela (BCV).
La cifra prolonga la desaceleración iniciada en agosto, aunque todavía no representa una estabilización de los precios ni una recuperación del poder adquisitivo de los hogares.
El dato ya había sido adelantado por Delcy Rodríguez durante su participación en el Congreso Anual de Conindustria el martes, en la que presentó la recuperación de la actividad productiva como uno de los soportes de la economía.
La mandataria atribuyó parte de la moderación inflacionaria al crecimiento de la producción nacional y del consumo.
Ver más: Inflación vuelve a dispararse en Venezuela tras los terremotos: llegó al 13,8% en junio
“Ustedes tienen más volumen de producción, tienen más utilización de sus capacidades instaladas y ese crecimiento tanto en la producción como en el consumo arroja números positivos en cuanto a la inflación”, afirmó ante representantes del sector industrial.
Sin embargo, la reducción de la inflación mensual convive con una economía que todavía arrastra fuertes desequilibrios, una industria con capacidad ociosa y salarios que permanecen rezagados frente al encarecimiento acumulado de los bienes y servicios.
Tres meses por debajo de 10% después del repunte de julio
La trayectoria de los precios durante 2026 ha estado marcada por cambios pronunciados. Después de comenzar el año con una inflación mensual de 32,6% en enero, el indicador descendió progresivamente hasta 6,3% en mayo, su nivel más bajo hasta entonces.
La tendencia se interrumpió en junio, cuando la inflación se aceleró hasta 13,8%, y alcanzó 19,9% en julio. El BCV relacionó ese repunte con las dificultades de distribución y comercialización derivadas de los terremotos del 24 de junio.
Desde agosto, el comportamiento cambió nuevamente. La inflación se ubicó en 8,9% ese mes, bajó a 8,4% en septiembre y cerró octubre en 6,2%.
La secuencia confirma tres meses consecutivos de desaceleración y sitúa el último registro por debajo del umbral de 7%. Es una evolución favorable respecto a los niveles de mitad de año, pero no debe confundirse con una reducción del costo de vida: los precios siguen aumentando, aunque a un ritmo menor.
Además, el resultado mensual no borra los incrementos acumulados durante el ejercicio. Al cierre de septiembre, la inflación acumulada era de 225,3%. Al incorporar el resultado de octubre, se sitúa aproximadamente en 245,5% en los primeros diez meses de 2026.
La apuesta del Gobierno por la producción nacional
Rodríguez defendió ante Conindustria que una mayor oferta de bienes producidos en Venezuela puede contribuir a contener las presiones inflacionarias. Como parte de ese argumento, aseguró que la capacidad de consumo aumentó 23% en los últimos 12 meses y que las importaciones de materias primas para la industria crecieron 31%.
En contraste, señaló que las importaciones de alimentos terminados y procesados disminuyeron 38,8%, un comportamiento que atribuyó a la sustitución de importaciones y al impulso de la producción nacional.
La explicación oficial apunta a un mecanismo económico conocido: si la oferta interna crece al ritmo de la demanda, disminuye la presión sobre los precios. Sin embargo, los datos presentados por Rodríguez no permiten establecer por sí solos cuánto de la desaceleración inflacionaria responde a ese factor ni cuánto está relacionado con el comportamiento cambiario, monetario y de la demanda.
La disponibilidad de divisas y la evolución del tipo de cambio siguen siendo variables fundamentales en Venezuela, donde una parte importante de los bienes de consumo y de los insumos industriales depende de las importaciones.
La mandataria también anunció que el Ejecutivo negocia con organismos multilaterales un financiamiento de US$17.000 millones para los próximos cinco años, que incluiría iniciativas productivas del sector privado. No obstante, se trata de recursos en negociación y no de financiamiento ya desembolsado.
La inflación baja, pero el salario sigue siendo el problema
El principal límite de la desaceleración inflacionaria está en su efecto sobre los ingresos de los hogares. Una inflación mensual de 6,2% significa que los precios aumentaron durante octubre, no que los productos y servicios se abarataron.
En Venezuela, esa diferencia tiene un peso particular por el rezago de las remuneraciones. El salario mínimo legal permanece congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, mientras que el Ejecutivo ha recurrido a bonificaciones para complementar los ingresos de los trabajadores.
La distancia entre los precios y los ingresos sigue siendo uno de los principales obstáculos para que una eventual recuperación macroeconómica se traduzca en mejores condiciones de vida.
El propio sector industrial ha planteado la necesidad de recuperar el salario y vincular los ajustes con una mayor productividad. Durante el Congreso de Conindustria, el presidente del gremio, Tito López, defendió que las mejoras salariales deben acompañar el crecimiento de la producción, aunque también reclamó que una mayor proporción de las remuneraciones pase a tener carácter salarial.
Así, los tres meses consecutivos de inflación de un dígito ofrecen una señal de moderación después del repunte de mitad de año, pero dejan abiertas preguntas sobre la sostenibilidad de esa tendencia y su impacto real en la economía doméstica.













