Cierre de Ueno Bank en Paraguay congela depósitos y afecta pagos, pensiones y operaciones comerciales

El banco, que atendía a uno de cada tres paraguayos y procesaba más de 3 millones de transacciones diarias, fue cerrado por el Banco Central tras detectar problemas de solvencia.

PUBLICIDAD
Billetes de guaraní.
Por Ignacio Olivera Doll - Ken Parks

Bloomberg — “No podemos mostrar el saldo. Intenta más tarde”.

Ese fue el único mensaje que recibió Deisy Asva, una estudiante de enfermería de 20 años, cuando el martes por la mañana intentó acceder a los ahorros de toda su vida en Ueno Bank SA, una entidad que atiende a uno de cada tres paraguayos.

PUBLICIDAD

Poco después de las 3:00, mientras la mayor parte del país dormía, el Banco Central de Paraguay anunció el cierre del banco debido a una crisis de solvencia. La Fiscalía abrió después una investigación y dictó órdenes de detención contra al menos ocho personas vinculadas a Ueno, entre ellas Miguel Vázquez, presidente del Grupo Vázquez, su accionista mayoritario. El presidente Santiago Peña invirtió en la sociedad matriz de Ueno, pero vendió su participación en marzo de 2025.

Los reguladores insistieron en que se trata de un caso aislado y que los depósitos de hasta 228 millones de guaraníes (US$37.400) están garantizados. El banco central dispone de 15 días para devolverlos. Pero eso ofrece poco consuelo a clientes como Asva, que ahora tienen dificultades para pagar desde el alquiler y las compras hasta los pasajes de autobús porque sus depósitos están congelados.

Ver más: Peña pide la salida del presidente del Banco Central de Paraguay tras intervención de Ueno Bank

PUBLICIDAD

En Asunción, la capital, los clientes se congregaron frente a las sucursales cerradas en busca de respuestas. Cientos de personas se agolparon frente a una sucursal de Ueno en Ciudad del Este, mientras las redes sociales se inundaron de quejas de clientes que no podían acceder a su dinero. La Policía Nacional activó el estado de máxima alerta de seguridad y desplegó agentes en sucursales bancarias de todo el país.

Para Asva, que vive en San Lorenzo, a las afueras de Asunción, el cierre la dejó temporalmente sin acceso a la cuenta que usaba a diario para recargar su tarjeta de transporte, comprar aperitivos en la universidad y cubrir otros gastos. Además, el sábado vence el pago de sus cuotas universitarias.

“Con tanta tecnología disponible hoy en día, ¿cómo puede ser que esto tarde 15 días?”, dijo. “Voy a tener que pedirle plata prestada a mi familia”.

Ver más: Paraguay creció un 5,7% y superó a Brasil, Argentina, Colombia y Perú en el primer semestre de 2026

PUBLICIDAD

La magnitud de la interrupción refleja hasta qué punto Ueno se volvió parte de las finanzas cotidianas de los paraguayos. El banco dijo en junio que tenía más de 2,9 millones de clientes —en un país con una población de aproximadamente 6,1 millones de personas— y que procesaba más de 3 millones de transacciones al día. Más de 32.000 jubilados lo utilizaban para cobrar sus pensiones del IPS, el organismo de seguridad social de Paraguay.

Apenas unas horas antes del anuncio del Banco Central, Ueno todavía animaba a sus clientes a depositar más dinero en el banco.

A última hora del lunes, la contadora Rocío Zárate depositó un millón de guaraníes en su cuenta de Ueno, atraída por una de las promociones que contribuyeron a impulsar la rápida expansión del banco. A los clientes que depositaran dinero nuevo en el banco y lo mantuvieran allí hasta el 7 de noviembre se les ofrecía un reembolso del 50% en una compra con tarjeta de crédito.

Ver más: Los lujos que se pudo dar Paraguay tras dejar ser un país “abandonado”, según el JPMorgan

Unas horas más tarde, el Banco Central de Paraguay anunció que sometía a Ueno a un proceso de resolución tras determinar que su ratio de solvencia cayó por debajo del mínimo exigido del 50% después de realizar ajustes en sus estados de cuenta.

“Me estaba preparando para salir a trabajar cuando mi tío me preguntó: ‘¿Tenés plata en Ueno? Porque intervinieron el banco’”, contó Zárate, de 36 años, que ya tenía otros 2 millones de guaraníes en la entidad. “Fue muy impactante. Me tomó completamente por sorpresa”.

La tensión llegó al límite en Nemby, a las afueras de la capital, donde un cliente de 45 años rompió una puerta de vidrio en una sucursal de Ueno tras acudir en busca de información sobre sus ahorros, según el periódico local Última Hora. Se cortó una pierna y fue trasladado para recibir atención médica antes de que la fiscalía lo citara a declarar por el incidente.

Ver más: Banco paraguayo Ueno busca reforzar su capital en medio de caída de bonos y escrutinio regulatorio

El cierre de Ueno también afecta a las empresas que llegaron a depender de este banco digital. La asociación de importadores y minoristas de Paraguay advirtió sobre una “semiparálisis” del comercio y señaló que dos tercios de las transacciones electrónicas en las grandes tiendas minoristas se realizaban a través de cuentas de Ueno.

María Elena González, una administradora de empresas de 41 años y directora de una consultoría, utilizaba Ueno para recibir los pagos del alquiler de un departamento que posee junto con su marido. En cuanto se enteró de la noticia el martes por la mañana, le pidió a su marido que se asegurara de que sus inquilinos dejaran de depositar dinero en la cuenta.

“Me sorprendió mucho”, dijo González. Su mayor preocupación es la jubilación. González lleva 18 años cotizando al sistema de pensiones IPS, que tiene unos US$300 millones depositados en Ueno. Con otra década de cotizaciones por delante, le preocupa que el fondo no tenga suficiente dinero cuando se jubile.

Ver más: De Paraguay y Colombia a Chile: las mejores y peores monedas de América Latina en el tercer trimestre

“No sé cómo va a estar este fondo dentro de 10 años”, dijo.

El banco central intentó contener el pánico al calificar los problemas de Ueno como un caso aislado y afirmar que el sistema financiero paraguayo en su conjunto sigue siendo sólido. Según las autoridades, alrededor del 97% de los depositantes de Ueno tienen saldos cubiertos por el sistema de garantía de depósitos respaldado por el gobierno.

Pero incluso los clientes que esperan recuperar todo su dinero enfrentan un problema inmediato: cómo pasar los días o las semanas hasta que puedan disponer de él.

En el caso de Zárate, la confianza que tenía en Ueno ya desapareció. “En cuanto me devuelvan mi dinero”, dijo, “lo voy a trasladar inmediatamente a un banco en el que confíe”.

Lea más en Bloomberg.com

PUBLICIDAD

Temas de este artículo