Bloomberg Línea — El avistamiento de aves tiene múltiples beneficios demostrados: relaja, mejora la sensación de bienestar, conecta con la naturaleza y enseña sobre la biodiversidad.
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Si bien es un pasatiempo que puede empezarse en el patio trasero, el avistamiento de aves también lleva a miles de viajeros a recorrer el mundo. Con ello en mente, la revista estadounidense The Week elaboró una lista con los ocho mejores destinos para practicar esta actividad, tres de ellos en América Latina.
Colombia, el paraíso de las casi 2.000 especies
Con cerca de 2.000 especies de aves que habitan entre sus montañas, bosques y playas, Colombia es descrita como un “verdadero paraíso” para los observadores.
La publicación recomienda no pasar por alto a las grandes ciudades. Cartagena es señalada como una “joya subestimada del aviturismo” y un excelente punto de partida.
Para los más experimentados, el Ekoparque Luna Forest es el territorio ideal para buscar la chachalaca alirroja, una especie endémica de las zonas tropicales del país.
Mientras tanto, el Santuario de Flora y Fauna Los Colorados es el hogar base del guacamayo escarlata, el martín pescador amazónico y el picogrueso pechirrosado.
Los bosques de Costa Rica
Las selvas tropicales costarricenses ofrecen experiencias muy variadas gracias a sus más de 900 especies registradas. Según la autora Catherine García, en los “etéreos bosques nubosos” habitan los famosos quetzales, mientras que en las selvas tropicales de tierras bajas se puede encontrar al saltarín cabecirrojo.
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El Parque Nacional Carara ―dentro de los cantones Turrubares y Garabito, de las provincias San José y Puntarenas― es un punto “excelente” donde los bosques secos tropicales se encuentran con las selvas húmedas, permitiendo ver especies de ambos ecosistemas como guacamayos, tucanes y garzas.

En el lado del Caribe, el Parque Nacional Cahuita, ubicado en la provincia de Limón, ofrece un sendero de ocho kilómetros donde es posible avistar martines pescadores, gavilanes e ibis verdes en un entorno de abundante vida silvestre.
La altitud como factor clave en Perú
En el Parque Nacional del Manu, lo que el viajero encuentra depende netamente de la altitud. En la zona de bosque nuboso, hay que estar atentos al vibrante gallito de las rocas andino, quetzales, tangaras, horneros y periquitos.
Al bajar a las partes más bajas de este espacio natural protegido, junto a las playas del río Manu, es posible avistar al pájaro paraguas amazónico, así como chotacabras y gaviotines pico amarillos. Para salir de los senderos trillados, se recomienda visitar áreas remotas como el humedal Lucre-Huacarpay, hogar de más de 70 especies residentes, como el montañés barbudo y el canastero de frente rojiza.
La lista completa
Fuera de la región, The Week también recomendó los humedales de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica; la selva tropical de Daintree, en Australia, (donde habita el esquivo casuario); los Everglades en Florida, EE.UU. (ideales para aves zancudas); las nieves de Hokkaido en Japón (para ver la danza de las grullas coronadas); y las Tierras Altas de Escocia, para observar al carbonero garrapinos.













