Buenos Aires — La mora es el principal obstáculo para que el crédito, la actividad y el consumo repunten en Argentina. Así lo aseveró Juan Pablo Ronderos, socio fundador de la consultora MAP, quien cree que el problema no se resolverá por sí solo entre bancos y deudores y pidió al Banco Central que genere las condiciones para acelerar una solución de mercado, sin recurrir a un salvataje.
“Si no resolvemos el tema de la mora, no va a resolverse el tema del crédito. Y si no resolvemos el tema del crédito, no vamos a resolver el tema del consumo ni el crecimiento”, dijo Ronderos en una entrevista con Bloomberg Línea durante la Conferencia Anual del Council of the Americas, realizada el jueves de la semana pasada en Buenos Aires.
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Su planteo llega en momentos en que la morosidad y la recuperación del crédito ganaron protagonismo en la agenda económica, mientras la CGT y legisladores de la oposición pugnan por una intervención y el Gobierno se sostiene firme en su decisión de mantenerse al margen para que la solución surja de la refinanciación entre bancos y clientes.
Para Ronderos, ambas partes tienen un rol, pero el regulador debe intervenir en el diseño de los incentivos. “La mora no se va a resolver sola, entre privados. Pero sí la solución es entre privados”, afirmó.
En el caso del sistema bancario, consideró que el Banco Central debería sentarse con las entidades y establecer un marco que facilite acuerdos. Como ejemplo, mencionó las alternativas impulsadas por Banco Nación y el Banco Ciudad para convertir deudas en mora en nuevos créditos. Ese mecanismo permite que el deudor deje de ser considerado incobrable y vuelva a acceder al financiamiento.
“Fue una buena solución, pero no se generalizó”, señaló. A su juicio, el desafío del BCRA es generar un alineamiento de incentivos que permita que ese tipo de soluciones se extienda al resto del sistema.
Ronderos descartó que eso implique un rescate financiero. “No un bail out, no un salvataje”, dijo. Se trata, en cambio, de que el regulador acelere las condiciones para que bancos y deudores encuentren una salida de mercado.
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¿El tiempo juega a favor?
El economista también puso en duda que la morosidad pueda corregirse con suficiente rapidez como para impulsar una expansión significativa del crédito en pesos antes de las elecciones.
“Si no hay una solución como la que estábamos charlando recién, va a ser muy lento”, advirtió. Y agregó: “Orgánicamente no llega a los tiempos”.
Esta expectativa de reducción gradual de la mora ya había sido deslizada por el equipo económico del Gobierno. En las últimas semanas, tanto el ministro de Economía, Luis Caputo, como el presidente del BCRA, Santiago Bausili, había anticipado que esperaban que la solución no fuera inmediata por la dinámica propias del sistema.
“Son procesos son lentos, digestivos, una dinámica muy difícil de acelerar y corre con sus tiempos”, había indicado Bausili al presentar a principios de este mes el Informe de Política Monetaria correspondiente al segundo trimestre del año.
Apenas unos días después, al presentar la flexibilización para otorgar créditos en dólares a empresas no generadoras de divisas, Caputo calculó que el proceso que implica llevar a quienes se encuentran en Situación 3 en adelante (con atrasos superiores a 90 días) a Situación 1 (atraso menor a 31 días) o 2 (de 31 a 90 días) podría demorar de 6 a 12 meses.
Pero para Ronderos, una reducción gradual de la mora puede no ser suficiente para generar un cambio en el corto plazo. “Muy lento no es una buena noticia para nadie, tampoco para el Gobierno”, afirmó.
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En ese contexto, relativizó el impacto que podría tener la flexibilización anunciada por el equipo económico para permitir que los bancos presten hasta 15% de sus depósitos en dólares a empresas que no generan divisas o que integran cadenas vinculadas a sectores exportadores. “Yo creo que primero es correr un riesgo que ya lo hemos corrido”, dijo.
Aunque destacó que las medidas preventivas son acotadas, consideró que el efecto sobre el financiamiento será limitado y alcanzará a un grupo reducido de empresas. “No creo que sea la solución. Porque al final del día la solución tiene que venir por el mercado de crédito de pesos”, sostuvo.
Consumo masivo y bienes durables
El diagnóstico de Ronderos también conecta directamente la evolución del crédito con la debilidad del consumo. Según el economista, el consumo masivo permanece estancado por una combinación de factores que incluye salarios, empleo y la falta de financiamiento.
El economista también reconoció que están apareciendo nuevos canales de comercialización que pueden alterar la lectura de las estadísticas tradicionales en relación al consumo masivo. Sin embargo, consideró prematuro concluir que esas nuevas modalidades estén sustituyendo de manera significativa al consumo que históricamente se realizaba a través de los comercios tradicionales.
Pero en el caso de los bienes durables, en donde el crédito tiene un peso todavía mayor, Ronderos señaló que algunos segmentos comenzaron a mostrar una recuperación, aunque desde niveles históricamente bajos.
“Cuando hablamos ya de consumo durable ahí aparece el crédito”, explicó. La mejora puede observarse en préstamos prendarios, tarjetas de crédito y créditos personales, aunque todavía no alcanza para hablar de una recuperación robusta.
Para graficar la relación, Ronderos sostuvo que las curvas de evolución del crédito y de las ventas de bienes durables —como motos, lavarropas, heladeras y automóviles— presentan una dinámica similar.
“Hasta que no se destrabe la rueda del crédito no se va a destrabar la rueda del consumo”, resumió.













