Petrolera de Eurnekian apuesta al gas: el plan para exportar GNL por Chile y llegar vía Bolivia a Brasil

La petrolera que conduce Hugo Eurnekian busca aprovechar infraestructura existente para abrir nuevos mercados al gas argentino. En paralelo, avanza con la exploración de Palermo Aike y acaba de desembarcar en Vaca Muerta.

Hugo Eurnekian, presidente y CEO de CGC

Buenos Aires — La transformación del mapa energético argentino está abriendo nuevos negocios para Compañía General de Combustibles (CGC), el sexto productor de gas más grande del país en base a producción en boca de pozo.

La petrolera de Corporación América avanza simultáneamente sobre Vaca Muerta, los campos maduros, la exploración de Palermo Aike y una serie de proyectos de infraestructura con los que busca llevar el gas argentino hacia Chile, Bolivia y Brasil.

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“Estamos viviendo un momento de la industria que es único, una revolución que probablemente no hayamos visto en las últimas décadas en la Argentina”, dijo Hugo Eurnekian, presidente y CEO de CGC, en una entrevista con Bloomberg Línea durante la Conferencia Anual del Council of the Americas.

Para el empresario, detrás de ese cambio aparecen factores que el sector comenzó a naturalizar, pero que modificaron sustancialmente las condiciones para invertir: precios más alineados con el mercado, la salida de YPF de numerosos yacimientos maduros y la incorporación de nuevos operadores.

“La cantidad de jugadores te da innovación y competencia, como sucede en Estados Unidos”, sostuvo Eurnekian. Según explicó, una mayor competencia está permitiendo bajar costos en campos maduros, extender su vida útil y generar nuevas oportunidades de inversión.

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CGC busca posicionarse en distintos frentes de ese nuevo escenario. Mantiene una presencia relevante en producción convencional, particularmente en la Cuenca del Golfo San Jorge y en crudo pesado, mientras que recientemente concretó su desembarco en Vaca Muerta.

Pero una de sus mayores apuestas exploratorias está más al sur.

Palermo Aike, la apuesta por un segundo shale

CGC avanza en Santa Cruz con Palermo Aike, la formación no convencional que la compañía considera que podría convertirse en un segundo gran polo de shale para la Argentina.

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“Iniciamos el proceso de exploración de lo que sería el segundo shale potencial de la Argentina”, explicó Eurnekian.

La empresa ya realizó las primeras fracturas sobre pozos verticales y, según el ejecutivo, obtuvo “muy buenos resultados”. También participó junto con YPF de un primer pozo horizontal.

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Ahora se prepara una nueva etapa. YPF avanzará con otro pozo mientras CGC prevé continuar con la actividad y buscar nuevos socios que permitan acelerar el conocimiento geológico de la formación.

La estrategia, explicó Eurnekian, es “sumar jugadores para ‘derrisquear unplay’ (reducir los riesgos asociados a la exploración y explotación) que puede ser muy transformador como un segundo shale en la Argentina”.

El cuello de botella del gas

El crecimiento de la producción, sin embargo, plantea un desafío adicional: encontrar mercados capaces de absorber los nuevos volúmenes.

Eurnekian considera que el próximo gran cuello de botella de la industria estará precisamente en el gas. El desarrollo petrolero de Vaca Muerta generará volúmenes crecientes de gas asociado y, para sostener el aumento del crudo, será necesario ampliar simultáneamente la demanda gasífera.

“Tenemos recursos y reservas holgadamente por arriba de la demanda doméstica”, señaló. “El desafío está en cómo acelerar ese desarrollo y convertirse en un jugador global de exportación de energía”.

En ese escenario, CGC analiza distintas alternativas apoyándose también en sus participaciones en Transportadora de Gas del Norte (TGN04) y GasAndes.

Una de las más ambiciosas mira hacia el océano Pacífico.

El proyecto para exportar GNL desde Chile

CGC impulsa un proyecto para aprovechar la infraestructura gasífera existente entre Argentina y Chile y sumar capacidad de licuefacción del otro lado de la Cordillera.

“El proyecto principal que estamos empujando es convertir la terminal de regasificación de Chile en una terminal que también tenga capacidad de licuar”, reveló Eurnekian.

El concepto busca reducir tiempos y costos frente a un desarrollo completamente nuevo. En lugar de construir desde cero toda la infraestructura necesaria para exportar GNL, la iniciativa apunta a ampliar y adaptar instalaciones existentes.

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“Es toda infraestructura existente que uno expande y transforma, con lo cual es muy eficiente y muy competitiva”, explicó.

La salida por el Pacífico permitiría además acercar el gas argentino a algunos de los principales compradores mundiales de GNL en Asia, reduciendo la distancia respecto de alternativas exportadoras sobre el Atlántico.

Según Eurnekian, el proyecto podría tener beneficios para ambos países: permitiría a la Argentina desarrollar nuevos mercados y, al mismo tiempo, aportaría a Chile mayor seguridad de abastecimiento y la posibilidad de convertirse también en un jugador exportador.

De Vaca Muerta a Brasil, pasando por Bolivia

El otro corredor que CGC observa con atención apunta hacia el norte.

El declino de la producción boliviana transformó en pocos años el mapa regional del gas. Bolivia pasó de ser uno de los principales proveedores de Argentina a convertirse en un potencial mercado para el gas de Vaca Muerta. CGC busca aprovechar ese cambio.

Eurnekian aseguró que desde TGN se trabaja en un “megaproyecto” de infraestructura que permita abastecer el mercado boliviano con producción argentina y, en una segunda etapa, avanzar hacia Brasil.

La idea es invertir el recorrido histórico del gas regional.

“Uno podría pensar en recorrer todo ese camino a la inversa, pasando por Bolivia y buscando los mercados de Brasil a través de Bolivia”, explicó.

La clave está allí también, en reutilizar activos existentes. En lugar de desplegar un sistema completamente nuevo de gasoductos, el proyecto requeriría adaptaciones y ampliaciones de la infraestructura construida durante las décadas en las que Bolivia exportaba gas hacia sus vecinos.

“No son inversiones greenfield, son inversiones brownfield sobre proyectos e infraestructura existente”, señaló Eurnekian. Eso permitiría, agregó, avanzar “con una velocidad y una eficiencia mucho mayor que tener que hacer algo de cero”.

Una CGC con varios frentes abiertos

La estrategia deja a CGC posicionada en buena parte de los negocios que podrían definir la próxima etapa de la industria argentina: campos maduros, Vaca Muerta, exploración de nuevas formaciones no convencionales e infraestructura para exportar gas.

Para Eurnekian, esa diversificación responde al cambio que atraviesa el sector energético local, con una participación creciente del capital privado en proyectos que anteriormente dependían en mayor medida del Estado.

El ejecutivo destacó como ejemplo el desarrollo de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la infraestructura que permitirá ampliar fuertemente la capacidad de evacuación del petróleo neuquino.

Ahora, considera, el desafío se trasladará al gas.

La apuesta de CGC es que la próxima expansión no dependa de una única salida. GNL hacia el Pacífico, Bolivia y eventualmente Brasil aparecen como mercados complementarios para una producción argentina que necesita cada vez más demanda fuera de sus fronteras.

Y para Eurnekian, esa infraestructura será también una condición para que Vaca Muerta pueda seguir aumentando su producción de petróleo: “Para producir el petróleo va a ser necesario tener ese mercado de gas desarrollado”.

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