La apuesta de Caputo de no volver a Wall Street enfrenta nuevas dudas

Contra el pronóstico de muchos analistas en Buenos Aires y Wall Street, la estrategia de evitar tasas más altas en el mercado internacional ha funcionado hasta ahora. Sin embargo, ahora advierten que podría volverse en contra.

Photographer: Tomas F. Cuesta/Bloomberg
Por Manuela Tobías - David Feliba

Bloomberg — Luis Caputo pasó de ser apodado hace una década “endeudador serial” por recurrir una y otra vez a los mercados internacionales a convertirse, en su segundo paso por el gobierno, en un ministro que evita emitir deuda en el exterior. Casi tres años después de regresar al poder, el principal responsable económico del presidente Javier Milei aún no ha colocado un solo bono en los mercados globales.

Parte de esa estrategia responde al fuerte ajuste fiscal impulsado por Caputo y Milei, destacan desde el Ministerio de Economía. Sin déficits crónicos, las necesidades de financiamiento del país son menores.

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Sin embargo, si hace una década el exceso de endeudamiento fue considerado una imprudencia que preparó el terreno para el tercer default de Argentina en este siglo, ahora la abstinencia también entraña riesgos. Analistas estiman que los mercados internacionales estarían dispuestos a prestar al menos US$5.000 millones, recursos que el país necesita para recomponer sus reservas en moneda dura y garantizar importaciones esenciales cuando llegue la próxima crisis.

El principal punto de desacuerdo es la tasa de interés. Caputo sostiene que las profundas reformas impulsadas por el gobierno —como la desregulación de la economía y la reducción de una inflación de tres dígitos— justifican que Argentina pague mucho menos que el rendimiento cercano al 9% que actualmente exigen los inversionistas. Por ello, prefiere financiarse en el mercado local y recurrir a organismos multilaterales.

Contra el pronóstico de muchos analistas en Buenos Aires y Wall Street, la estrategia ha funcionado hasta ahora. El gobierno ha logrado cumplir con los pagos de deuda externa sin agotar las reservas en dólares ni provocar una fuerte depreciación del peso. Sin embargo, advierten que la estrategia podría volverse en contra si un revés económico o una venta masiva de bonos globales cerrara el acceso al financiamiento justo cuando Milei se prepara para buscar la reelección el próximo año.

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“La preocupación que todavía se mantiene es la combinación del riesgo político con falta de liquidez para hacer todos los pagos que están comprometidos”, señaló Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citigroup. “Han ido mostrado que el programa de estabilización avanza bien, pese a críticas que ha surgido en el camino, incluidas las de nosotros, los analistas de Wall Street”.

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Desde el entorno de Caputo sostienen que comparar su gestión actual con la de hace una década pasa por alto un aspecto clave. Bajo la presidencia de Milei, el ministro dirige toda la política económica, mientras que durante el gobierno de Mauricio Macri su función se limitaba a conseguir financiamiento. Según el Ministerio, Caputo siempre defendió la austeridad fiscal como solución a los problemas económicos de Argentina, pero solo ahora tiene la posibilidad de aplicar plenamente esa visión.

“La situación actual es muy diferente de su experiencia anterior”, señaló el Ministerio de Economía en un comunicado enviado a Bloomberg News. “Ahora está a cargo del diseño de la política económica y cuenta, además, con el Presidente de la Nación como su principal aliado para la implementación del programa”.

Durante la presidencia de Macri, Argentina registraba déficits superiores al 6% del producto interno bruto año tras año, lo que obligó a Caputo a recurrir repetidamente a Wall Street. En una sola operación realizada a comienzos de 2016 captó US$17.000 millones, un récord para un país en desarrollo en ese momento.

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Según su equipo, durante dicha gestión Caputo “advirtió en numerosas ocasiones a las autoridades que, para países como Argentina, el financiamiento es limitado, y que no iba a ser posible seguir financiando dicho déficit”.

El apodo de “endeudador serial” reflejó el creciente rechazo a la política económica de Macri. Incluso Milei criticó duramente a Caputo en ese período por su breve gestión al frente del Banco Central y por el uso de reservas para sostener el peso. “Caputo se fumó US$15.000 millones de reservas irresponsable e ineficientemente”, afirmó entonces en un video que se volvió viral.

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Aunque las cuentas fiscales son hoy más sólidas, Caputo dispone de menos dólares. Las reservas netas rondan los US$10.000 millones, según estimaciones privadas, pese a meses de compras casi diarias del banco central. La recomposición de reservas se ha convertido en una de las principales exigencias del Fondo Monetario Internacional, que respalda a Argentina con un programa por US$20.000 millones. Con ese margen limitado, el gobierno también ha avanzado lentamente en el levantamiento de los controles cambiarios, que siguen desalentando parte de la inversión.

“Con Macri hubo gradualismo fiscal y apertura inmediata de la cuenta capital”, sostuvo Revilla. “Ahora tenemos terapia de shock en lo fiscal y gradualismo en la cuenta capital. Los resultados indican que este programa, sin duda hasta el momento, ha sido mucho más exitoso”.

Decidido a no pagar las tasas que exige Wall Street, Caputo recurrió en cambio a los ahorros en dólares acumulados por los argentinos durante años de inflación y devaluaciones. Para ello emitió bonos denominados en dólares en el mercado local y obtuvo además préstamos bancarios por US$3.200 millones garantizados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Ambas alternativas resultaron más baratas que una colocación tradicional en los mercados internacionales.

A ello se suman una cosecha récord y el auge de la producción en Vaca Muerta, que generan un flujo constante de divisas por exportaciones y respaldan la estrategia de refinanciamiento de Caputo.

La gran incógnita es si esperar dará resultado y permitirá al ministro volver a los mercados internacionales con tasas que considere aceptables, o si Argentina perderá esa oportunidad y volverá a enfrentar una escasez de liquidez.

El tiempo podría no jugar a su favor. Milei comenzará pronto a preparar su campaña para buscar la reelección en 2027, año en el que Argentina deberá afrontar más de US$25.000 millones en vencimientos de deuda en moneda extranjera. Históricamente, los procesos electorales suelen inquietar a los inversionistas. El año pasado, Caputo tuvo que conseguir una línea de apoyo por US$20.000 millones del Tesoro de Estados Unidos para contener una corrida contra el peso antes de las elecciones legislativas.

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Las dudas sobre la continuidad de las reformas después de las elecciones, e incluso sobre la posibilidad de que Washington vuelva a acudir en ayuda de Argentina, comienzan a ensombrecer las perspectivas para el próximo año y aumentan la presión para asegurar la mayor cantidad posible de financiamiento.

“Dentro de cinco años quizá miremos hacia atrás y concluyamos que fue una decisión muy inteligente no optar por el camino más fácil y salir al mercado ahora”, afirmó Andrew Stanners, gestor sénior de deuda de mercados emergentes de Pictet Asset Management. Sin embargo, añadió, “los inversionistas internacionales insisten tanto porque consideran que esta probablemente sea la mejor ventana disponible y otra fuente de liquidez que Argentina podría necesitar”.

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