Riesgo país en Argentina: qué factores pueden definir su rumbo hacia 2027

El indicador vuelve a quedar bajo la lupa de los inversores, mientras Argentina busca consolidar la mejora en el acceso al financiamiento. Cuáles son las claves, según el mercado

Riesgo país en Argentina: qué factores pueden definir su rumbo hacia 2027.

Buenos Aires — La Argentina necesitará dar señales más claras sobre cómo piensa atravesar 2027 si quiere consolidar la baja del riesgo país y recuperar el acceso a los mercados internacionales. El desafío no pasa solamente por acumular reservas o sostener la baja de la inflación: los inversores también buscan certezas sobre el programa financiero del próximo año y la capacidad del Gobierno para enfrentar un escenario de mayor volatilidad sin depender de asistencia externa.

El spread soberano volvió a ubicarse por debajo de los 500 puntos luego de que el mercado interpretara los elogios del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, a la política económica argentina y su reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, como una señal de respaldo de Washington frente a un eventual escenario de inestabilidad financiera. Sin embargo, hacia adelante hay desafíos.

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Los factores clave que mira el mercado

“En el plano local, el riesgo país continuará condicionado principalmente por la evolución y sustentabilidad del programa económico, en particular por la capacidad del Gobierno de sostener sus principales lineamientos y generar confianza sobre su continuidad, así como, aunque todavía falta tiempo, por la evolución del escenario político de cara a las elecciones de 2027″, consideró Gustavo Araujo, head of research de Criteria.

En declaraciones a Bloomberg Línea, evaluó que “una mayor percepción de continuidad y sostenibilidad del programa tendería a favorecer una compresión del riesgo, mientras que un aumento de la incertidumbre sobre ambos frentes podría presionarlo al alza”.

Emilio Botto, jefe de estrategia e inversiones de Mills Capital, apuntó a la “evolución de las reservas, el resultado fiscal, la actividad, la balanza comercial y, especialmente, la percepción sobre el frente político y la capacidad de sostener la agenda de reformas”.

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“En el corto plazo el riesgo país puede moverse por una combinación de factores externos e internos, y no necesariamente reflejar un cambio en los fundamentos de la economía argentina”, argumentó.

A su vez, un análisis de Econviews aseguró que la reciente caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos constituye una señal positiva, pero todavía insuficiente para considerar resuelto el problema del financiamiento.

“Para lograr una baja más importante del riesgo país hará falta dar señales más claras de que el país tiene un plan para enfrentar un 2027 que puede traer turbulencias, sin tener que depender del Tesoro de Estados Unidos ni del FMI”, consignó el informe.

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La advertencia adquiere relevancia porque, aun debajo de los 500 puntos, el riesgo país todavía implica costos de financiamiento que el Gobierno considera elevados. Según Econviews, esos niveles se traducen en tasas del orden del 9,5% al 10%, un costo al que hasta ahora la administración de Javier Milei no ha mostrado disposición a convalidar.

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“El aumento de las reservas es un primer paso importantísimo”, opinó el reporte de Econviews, el cual aclaró que “habrá que ver si se puede dar el segundo, que es recuperar el acceso a los mercados financieros internacionales”.

El riesgo país y el escenario internacional

Araujo también apuntó al contexto externo y, “principalmente la evolución de las tasas de EE.UU., la liquidez global y la percepción de riesgo emergente”. En el plano regional, el resultado de las elecciones de Brasil en octubre “puede generar un efecto de contagio sobre las curvas de América Latina”, sostuvo.

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“Un resultado interpretado como favorable a la disciplina fiscal y la estabilidad macro podría favorecer una compresión de spreads regionales, mientras que una mayor incertidumbre política o fiscal podría provocar un movimiento inverso y, eventualmente, impactar también sobre Argentina”, analizó.

En ese sentido, afirmó que “la dirección del riesgo país dependerá de la interacción entre factores locales, regionales y globales, más que de un único catalizador”.

Por su parte, Emilio Botto subrayó: “En el corto plazo, el riesgo país puede estar muy influido por el contexto internacional y por el concepto de risk on/risk off”.

“Cuando el mercado está risk on, los inversores tienen mayor disposición a asumir riesgo y tienden a salir de activos de países desarrollados para buscar rendimiento en mercados emergentes. En un escenario risk off, ocurre lo contrario: aumenta la aversión al riesgo y los flujos se dirigen hacia activos considerados más seguros”, explicó.

Según su punto de vista, en la actualidad hay “un contexto más cercano al risk off, aunque con una particularidad: el activo que históricamente funcionó como refugio, los Treasuries de Estados Unidos, también está siendo cuestionado”.

“Los bancos centrales tradicionalmente mantienen bonos del Tesoro americano como parte de sus reservas de valor, pero en el último tiempo se observa una mayor discusión sobre su capacidad para cumplir ese rol, lo que puede generar ventas de Treasuries y presionar al alza las tasas largas”, puntualizó.

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De esa manera, remarcó que “para Argentina, ello es particularmente relevante porque los bonos soberanos tienen una sensibilidad elevada a los movimientos de las tasas largas de Estados Unidos”.

“Si suben los Treasuries y aumenta la aversión global al riesgo, Argentina, por su mayor beta, puede sufrir una ampliación del riesgo país aun cuando no haya un deterioro de sus fundamentals. En cambio, un escenario internacional de mayor apetito por riesgo, acompañado por una baja de las tasas largas, podría favorecer una compresión del riesgo país”, manifestó.

Los escenarios posibles para el riesgo país

Allaria plantea precisamente dos escenarios posibles para diciembre de 2026. En su escenario base, estima que el Gobierno podría acumular compras de dólares por unos US$19.000 millones durante todo 2026, mientras continúa la baja de la inflación y mejora el poder adquisitivo de los salarios. Esa combinación contribuiría a sostener la imagen del Gobierno y permitiría avanzar en la reapertura del mercado internacional de deuda.

Bajo ese escenario, Allaria calcula que el Gobierno podría colocar unos US$5.000 millones y comenzar 2027 con el programa financiero cerrado. Como consecuencia, el riesgo país podría descender hasta los 400 puntos básicos.

Sin embargo, existe un escenario más adverso. Si el Gobierno reduce el ritmo de acumulación de reservas y termina 2026 con compras por unos US$10.000 millones (lo que implicaría ventas por más de US$4.000 millones hasta fin de año dado que hasta hoy acumula compras por US$14.188 millones), mientras la inflación deja de bajar y el tipo de cambio recibe presión por una eventual apreciación global del dólar, el panorama cambiaría.

Según Allaria, ese escenario podría afectar los salarios reales y deteriorar la imagen del Gobierno. A su vez, la imposibilidad de colocar deuda internacional aumentaría la incertidumbre sobre el programa financiero de 2027. El resultado sería una suba del riesgo país hasta los 700 puntos básicos.

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