Bolivia sube el precio del diésel a grandes consumidores para mitigar la crisis de abastecimiento

El aumento de precio, de poco menos de 10 bolivianos a 18 bolivianos por litro, entrará en vigor este lunes.

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Conductores de autobuses y camiones esperan para abastecer sus vehículos con diésel cerca de una gasolinera en La Paz, Bolivia. Foto: Marcelo Pérez del Carpio/Bloomberg
Por Sergio Mendoza

Bloomberg — El gobierno de Bolivia aumentó los precios del diésel en un 84% para los grandes consumidores de este combustible industrial clave, tras la escasez que provocó largas filas en las gasolineras.

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El aumento de precio, de poco menos de 10 bolivianos a 18 bolivianos por litro, entrará en vigor el lunes. El nuevo precio se actualizará semanalmente en función de los precios de mercado para evitar que el combustible subsidiado suponga una carga para las finanzas del Estado.

En una conferencia de prensa en La Paz, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, explicó que el precio más alto se aplicará a los usuarios de diésel que compren más de 120 litros al mes.

Junto a Blanco, el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, destacó que los compradores cuyo consumo sea inferior a ese nivel “podrán seguir abasteciéndose de diésel al precio que ya pagaban”, es decir, 9,80 bolivianos por litro.

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Esta política de precios representa la última iniciativa del presidente Rodrigo Paz para mejorar la distribución de combustible, al desalentar el contrabando y, al mismo tiempo, buscar un mejor equilibrio entre los costos y las fuerzas del mercado para alentar a las empresas privadas a aumentar los suministros importados.

El anuncio se produce tras un recorte parcial de los subsidios al combustible a finales del año pasado, que provocó aumentos de precios del 86% en la gasolina y de más del 160% en el diésel. Sin embargo, la medida anterior no resolvió la crisis de suministro.

No quedó claro de inmediato qué parte del mercado de diésel de la nación andina se vería afectada por la medida.

Aramayo señaló que sería especulativo ofrecer una estimación, citando el impacto del contrabando de combustible en las cifras de consumo. Agregó que las nuevas medidas deberían brindar un panorama más claro.

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Sin embargo, según Katrina Butt, administradora de carteras en AllianceBernstein en Nueva York, el impacto probable de la política en el consumo general se sitúa en un dígito para las compras mensuales superiores a 120 litros.

“Solo afecta a los grandes consumidores”, dijo. “El subsidio para los automovilistas sigue vigente, y los grandes consumidores representan una pequeña parte del mercado total de diésel; creo que menos del 10% del consumo de diésel”.

Aunque se espera que la medida contribuya a la inflación, Aramayo argumentó que el impacto sería limitado porque los grandes consumidores han estado comprando diésel a precios superiores a la nueva tarifa oficial en el mercado negro.

La inflación anual cayó por debajo del 5% en julio, en comparación con casi el 25% del año anterior.

El gobierno de Paz, que lleva nueve meses en el poder, espera que la medida allane el camino para que las empresas privadas importen y distribuyan diésel, reduciendo así el papel de la empresa estatal YPFB en el negocio. El fin de semana pasado, el gobierno firmó un acuerdo de cooperación con la empresa privada ALERE SRL para importar petróleo crudo y distribuir diésel en una región agrícola del departamento de Santa Cruz.

El acuerdo se produjo cuando el gobierno regional de Santa Cruz anunció planes para trabajar con empresas privadas a fin de suministrar combustible a los agricultores de la zona, quienes se han visto afectados por la escasez.

“Ahora abriremos el mercado para que haya muchos proveedores privados y podamos competir sin distorsiones de mercado”, dijo Aramayo.

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