Bloomberg Línea — La senadora y candidata presidencial Paloma Valencia se consolidó como una de las principales figuras de la derecha colombiana rumbo a las elecciones de 2026.
Su campaña se centra en temas como seguridad, crecimiento económico, austeridad estatal y recuperación institucional, con una postura crítica frente al gobierno de Gustavo Petro y la política de “Paz Total”, formulada por el Gobierno de Gustavo Petro y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Dicha política quedó plasmada en la Ley 2272 de 2022.
El senador y candidato presidencial izquierdista, Iván Cepeda, ha apoyado y ha hecho parte de las negociaciones derivadas de esta política de paz.
Abogada, filósofa y senadora del derechista Centro Democrático, Paloma Valencia nació en Popayán en 1978 y ha sido congresista desde 2014.
A lo largo de su trayectoria política ha liderado debates relacionados con justicia, seguridad, economía y reformas institucionales. Además, cuenta con estudios en economía y escritura creativa y ha sido una de las voces más visibles de la oposición en el Senado.
Su propuesta presidencial está basada en el concepto de “Orden, Firmeza y Corazón”, lema con el que busca combinar mano dura en seguridad con programas sociales y reducción del tamaño del Estado.
Plantea cuatro grandes pilares: seguridad total, economía fraterna, salud y educación, y un Estado austero.
Uno de los ejes más importantes de su campaña es la seguridad. Valencia propone aumentar el pie de fuerza con 60.000 nuevos integrantes para las Fuerzas Armadas y la Policía, retomar la fumigación aérea contra cultivos ilícitos y endurecer la ofensiva contra grupos armados ilegales.
También ha prometido suspender negociaciones con estructuras criminales como el ELN y disidencias de las FARC si estas continúan cometiendo delitos.
En materia económica, la candidata defiende una reducción de impuestos para las empresas, mayor impulso a la inversión privada y reactivación de sectores como petróleo, gas y minería.
Además, apoya el fracking bajo regulación ambiental y considera que Colombia debe fortalecer su producción energética para financiar programas sociales y recuperar el crecimiento económico. Su meta es alcanzar tasas de crecimiento cercanas al 5% anual.
En salud y educación, Valencia promete resolver millones de citas y procedimientos represados durante los primeros meses de gobierno, además de fortalecer la cobertura educativa mediante bonos escolares, becas y formación tecnológica enfocada en inteligencia artificial.
También ha planteado subsidios para adultos mayores vulnerables, madres cabeza de hogar y jóvenes estudiantes.
Otra de sus banderas es la reducción del tamaño del Estado. La candidata propone eliminar entidades que considera innecesarias, fusionar ministerios y disminuir la burocracia para destinar más recursos a inversión social.
Dentro de esas propuestas ha mencionado la eliminación del Ministerio de la Igualdad y la utilización de esos recursos para financiar iniciativas como subsidios relacionados con el SOAT para motociclistas de bajos ingresos.
En temas sociales y laborales, Valencia propone una reforma al sistema de pensiones y cambios en el salario mínimo orientados, según su campaña, a evitar presiones fiscales futuras y promover el ahorro.
También ha impulsado propuestas relacionadas con empleo juvenil, la formalización laboral y apoyo al campo colombiano mediante crédito barato y alianzas productivas.
La campaña de Valencia ha generado tanto respaldo como controversia. Mientras sus seguidores destacan su postura firme frente a la inseguridad y la economía, sectores críticos consideran que sus propuestas representan una línea política más dura y cercana al uribismo tradicional.
Su candidatura aparece como una de las más relevantes dentro del espectro de la derecha en Colombia.













