EE.UU. apunta a empresas extranjeras que mantienen negocios en Cuba con nuevas sanciones

Las nuevas sanciones permiten a Washington actuar contra cualquier empresa extranjera que participe en “los sectores de la electrónica, la industria manufacturera, el sector marítimo y la tecnología de la economía cubana”.

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Un mesero agrega hielo a un vaso de ron Havana Club, producido por Pernod Ricard SA, en una fotografía tomada en París, Francia.
Por Jim Wyss

Bloomberg — Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra las pocas empresas extranjeras que aún operan en Cuba, ampliando una campaña de presión económica que ha dejado a la isla en una situación financiera crítica.

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Dentro del último paquete de medidas económicas divulgado el jueves por la administración del presidente Donald Trump figura una disposición que permite a Washington actuar contra cualquier empresa extranjera involucrada en “los sectores de electrónica, manufactura, actividades marítimas y tecnología de la economía cubana”.

No está claro a qué industrias específicas podría apuntar EE.UU., pero analistas dijeron que el alcance de la medida es tan amplio que prácticamente cualquier parte del sector industrial podría verse afectada. El fabricante de bebidas Pernod Ricard SA, por ejemplo, tiene operaciones de manufactura en Cuba como parte de una empresa conjunta que puso en marcha en la década de 1990.

“Forzar a una empresa con sede en Francia a desvincularse de la marca Havana Club sería muy propio de Trump: golpear a Cuba, golpear a Francia, golpear a la Unión Europea —que no hará nada en respuesta— y, como golpe de gracia, golpear al presidente Emmanuel Macron”, dijo John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economic Council.

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Pernod Ricard no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios enviada por correo electrónico fuera del horario laboral europeo.

El amplio alcance de las nuevas medidas de Trump, junto con sanciones dirigidas específicamente contra dos empresas estatales chinas de defensa y electrónica, provocó una dura respuesta de Pekín el viernes.

“China se opone firmemente a las sanciones unilaterales ilegales y a la llamada jurisdicción extraterritorial, que carecen de fundamento en el derecho internacional y no están autorizadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”, dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, en una conferencia de prensa habitual.

“China tomará todas las medidas necesarias para proteger firmemente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas”.

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Trump emitió en mayo una orden ejecutiva para debilitar sectores clave de la economía cubana. Desde entonces, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro ha añadido casi semanalmente nuevas personas y entidades a su lista negra. Pero hasta ahora se había concentrado principalmente en los sectores de energía, turismo y minería.

La campaña de presión ha llevado a antiguos aliados e inversionistas a retirarse, ha contribuido a diezmar una economía ya debilitada y ha empujado a las autoridades de la isla a adoptar reformas de libre mercado. Sin embargo, las sanciones aún no han logrado el objetivo final de Washington: forzar un cambio político en un país gobernado por el Partido Comunista de Cuba desde hace casi siete décadas.

Las medidas de Trump “han convertido a la economía cubana en algo completamente radiactivo” para los inversionistas extranjeros, dijo Paolo Spadoni, profesor de la Universidad de Augusta, en Georgia, cuyo trabajo se centra en la isla. Las empresas deben decidir: “¿Quiero seguir operando en Cuba o debo pensar en mis negocios más amplios en el resto del mundo?”.

Cada vez más empresas están optando por lo segundo y abandonando la atribulada isla de 9,4 millones de habitantes. En ese sentido, ya se ha causado tanto daño que no está claro cuánta presión adicional pueden ejercer las nuevas medidas, afirmó.

Las señales de problemas abundan en la isla. El gobierno cubano afirma que las medidas estadounidenses, que operan en conjunto con un bloqueo de facto al combustible, están provocando una crisis humanitaria. Más del 73% de los hoteles han cerrado y más de 20.000 trabajadores del sector hotelero han perdido sus empleos. La isla ha sufrido siete apagones nacionales solo este año.

Aunque Cuba anunció 176 reformas para liberalizar la economía y fortalecer el sector privado ante la presión estadounidense, insiste en que no cambiará su forma de gobierno.

El jueves, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, sugirió que la derrota electoral de Trump esta semana —en la que el Partido Republicano perdió el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado— debería servir de advertencia.

“El gobierno de EE.UU., en vez de escuchar a sus ciudadanos, anuncia nuevas medidas de bloqueo contra Cuba en su obstinado empeño de asfixiar la economía y ocasionar el mayor daño posible a nuestro pueblo”, dijo Rodríguez en una publicación en X. “Seguirán fracasando”.

--Con la colaboración de Foster Wong.

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