Bloomberg Línea — Uruguay ha saltado del cuarto al primer lugar del listado de los mejores destinos para jubilarse en el extranjero, según el Índice Global de Jubilación 2026 publicado por la firma Global Citizen Solutions (GCS).
El país sudamericano, de apenas 3,5 millones de habitantes, encabeza el índice entre 46 visas de jubilación y de rentas pasivas de todo el mundo.
En Uruguay, según el documento, la residencia permanente se concede directamente bajo la Ley 18.250, sin fase temporal, explica Global Citizen Solutions, firma global de asesoría de planificación de residencia y ciudadanía.
Y aunque no existe un mínimo legal de ingresos, las autoridades en Uruguay suelen esperar unos US$1.500 mensuales de un solicitante individual.
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Con el Tax Holiday 2.0 (Ley 20.446, en vigor desde el 1 de enero de 2026), los nuevos residentes fiscales pueden eximir sus rentas de capital extranjeras durante el año de llegada y los diez siguientes, o optar por una tasa fija del 7%.
El informe muestra que Uruguay ocupa el puesto 13 en calidad de vida, el 11 en procedimiento, el 20 en impuestos, el 10 en movilidad y ciudadanía y el 17 en costos, sin ningún pilar por debajo del puesto 20.

“Las normas sobre familiares están entre las más amplias del índice, ya que incluyen a cónyuges y parejas, hijos menores de 25 años y padres dependientes, y la naturalización es posible tras tres años para parejas o cinco para solicitantes individuales”, dicen los autores.
De acuerdo con el reporte, Uruguay ha obtenido una calificación de 99,90 sobre 100, superando a Mauricio (99,80), España (99,60) y Costa Rica (99,50).
El atractivo de Costa Rica y Paraguay para jubilarse

Según los autores del informe, Costa Rica combina un entorno fiscal sólido con unos costos de entrada relativamente bajos.
El país centroamericano ocupa el puesto 6 en impuestos, el 14 en movilidad y ciudadanía, el 15 en calidad de vida y el 23 en costos, aunque el 40 en procedimiento.
En el caso de Costa Rica, la residencia de jubilado exige una pensión vitalicia de al menos US$1.000 mensuales.
Una sola pensión cubre al cónyuge y a los hijos menores de 25 años sin necesidad de aumentar el monto.
“Su sistema territorial deja exentas las pensiones extranjeras y no existen impuestos sobre el patrimonio ni sobre sucesiones. La tramitación es su principal inconveniente, con un plazo total de 12 a 24 meses”, indica GCS.
Portugal, que lideró el listado el año pasado, ha pasado a ocupar el quinto puesto (99,30).
Paraguay ocupa el sexto lugar, con una puntuación de 98,20, destacando en costos e inversión, aunque su puntuación más baja está en calidad de vida.
“Su programa de residencia permanente por solvencia establece un requisito de ingresos de US$1.200 al mes, y permite obtener la ciudadanía después de tres años”, según el Índice Global de Jubilación 2026. “Es la opción ideal para jubilados con un presupuesto limitado que buscan costos y requisitos de ingreso bajos; la principal desventaja es que las condiciones de vida cotidianas obtienen una puntuación más baja que las de los destinos más populares”.
A Paraguay le siguen Letonia, en el séptimo puesto con 98; Andorra, octavo, con 97,80; Italia, noveno, con 97,20, y Grecia, décimo, con 95,90.
Según el informe, cada país está representado por su principal vía de residencia para jubilados o personas con rentas pasivas, como la residencia por ingresos de Uruguay, la visa de residencia no lucrativa de España o la residencia de pensionado de Costa Rica.
Factores para jubilarse en el extranjero
El informe replantea la visa de jubilación o de rentas pasivas como “una decisión de asignación de activos, y no como un mero trámite, que aporta calidad de vida, optimización fiscal, movilidad y, sobre todo, opcionalidad”.
Global Citizen Solutions dice que la calidad de vida es el factor con mayor peso en el informe, seguida de la movilidad y la ciudadanía.
“La principal conclusión del índice es que una visa de jubilación debe entenderse como un activo: una forma de diversificar la exposición fiscal, política y de estilo de vida”, dijo en un comunicado Patricia Casaburi, CEO de Global Citizen Solutions.

“Con una población mundial de 65 años o más que casi se duplicará hasta alcanzar los 1.600 millones en 2050, estamos ante una generación de jubilados que vivirá más años, será más numerosa y tendrá más movilidad que nunca”, añadió.
Según la ejecutiva, los países que diseñen sus programas en función de esa realidad marcarán la próxima década de la movilidad en la jubilación.
Una de las conclusiones sobre América Latina es que la región ofrece un equilibrio favorable entre carga tributaria y calidad de vida.
De acuerdo con Global Citizen Solutions, la ventaja fiscal y la calidad de vida/movilidad están inversamente correlacionadas.
Generalmente, los países con baja carga tributaria rara vez lideran en calidad de vida.
Solo cuatro jurisdicciones escapan a esa disyuntiva: Uruguay, Mauricio, Costa Rica y Paraguay.
“Tres de ellas están en América Latina y, juntas, ocupan cuatro de los seis primeros puestos. España se sitúa claramente al otro lado de la balanza, con un perfil de estilo de vida y movilidad de primer nivel y la puntuación fiscal más baja del índice”, señalan los autores.
El reto del envejecimiento
América Latina enfrenta el desafío de convertir el envejecimiento de su población en una oportunidad económica, para lo cual deberá reforzar los sistemas de cuidados, la protección social, garantizar un envejecimiento saludable y una migración estratégica, dijo en una reciente entrevista con Bloomberg Línea José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
“El envejecimiento poblacional acelerado implica una serie de desafíos para las políticas públicas relacionados con el aumento de la demanda de servicios de salud, cuidados —especialmente de largo plazo— y protección social y, por lo tanto, con el incremento del gasto público y privado asociado a estos sectores”, dijo Salazar-Xirinachs.
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En su opinión, estos desafíos se agravan aún más en un contexto regional caracterizado por altos niveles de informalidad y desigualdades socioeconómicas y de género.
El envejecimiento poblacional afecta al PIB per cápita de manera directa a través de dos vías.
La primera es la disminución de la proporción de población en edad de trabajar. Y la segunda es el aumento del peso demográfico de los trabajadores mayores, cuyas tasas de empleo típicamente son menores respecto a aquellas de trabajadores más jóvenes.
Entre las mayores economías, los países de la región con el mayor porcentaje de población de ambos sexos de 65 años y más son Cuba (17,6%), Uruguay (16,5%) y Chile (15,1%), según las estimaciones de las Naciones Unidas para 2026.
A nivel regional, un 10,5% de la población total tiene 65 años y más.
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