Bloomberg — Los reguladores y bancos mexicanos buscan impulsar el volumen de pagos digitales y reducir la preferencia de los consumidores por el efectivo, según el presidente de la Asociación de Bancos de México.
El banco central se prepara para publicar protocolos que fomenten la adopción de pagos a través de teléfonos móviles, declaró Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, en una entrevista.
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Las autoridades están estudiando medidas adicionales que podrían incluir la eliminación del pago en efectivo para algunos servicios y productos, como gasolineras y peajes, agregó.
México, donde aproximadamente el 85% de las transacciones pequeñas se realizan en efectivo, se ha quedado rezagado con respecto a otros países latinoamericanos en cuanto a la contratación de servicios bancarios por parte de los consumidores, principalmente debido a la preocupación por la tributación, según Romano. Aclarar las dudas sobre cómo el gobierno evalúa los ingresos contribuirá a ello, afirmó.
“Primero, digitalizamos, y luego fiscalizamos”, concluyó.
Las remesas —un método utilizado tradicionalmente por los migrantes en Estados Unidos para enviar dinero a Latinoamérica— ya están experimentando esta transformación digital, superando por primera vez al efectivo en el corredor de remesas entre Estados Unidos y México en 2025.
Se espera que la transformación del sector bancario a través de la digitalización sea un tema central en la 89.ª edición de la conferencia bancaria del sector, organizada por la organización de Romano, donde ejecutivos, reguladores y otros funcionarios gubernamentales se reunirán esta semana en Cancún.
Durante la conferencia del año pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum instó a los bancos a aumentar los préstamos a pequeñas y medianas empresas. Romano afirmó que los bancos y el gobierno buscan incrementar los préstamos a alrededor del 45 % del producto interno bruto para 2030, desde el 38 % actual.
La expansión del crédito al consumo en México —del 29.1% en 2015 al 37.3% en 2025— se ha impulsado principalmente por productos a corto plazo, como las tarjetas de tiendas departamentales, según la empresa mexicana de tecnología bancaria Finsus. Sin embargo, estos productos a corto plazo no generan historial crediticio ni están sujetos a la misma supervisión regulatoria, según el informe de Finsus.
“Solo entre el 15% y el 20% de los cinco millones de micro, pequeñas y medianas empresas de México tienen acceso a crédito formal, lo que deja a muchos empresarios dependiendo de tarjetas de crédito personales”, señaló Finsus en el informe.
El país también ha buscado mejorar la accesibilidad al crédito reduciendo las comisiones de las tarjetas de débito y crédito. Si bien el gobierno retiró recientemente un borrador de posibles normas que habrían limitado dichas comisiones, Romano indicó que México se prepara para implementar un marco más gradual para reducir esos costos. Contar con normas más estrictas sobre las llamadas comisiones de intercambio aportará mayor claridad al sector.
“El sector bancario espera con impaciencia que se publiquen de nuevo estas normas para poder avanzar en la optimización del ecosistema de pagos digitales”, afirmó.
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