Bloomberg — Los inversionistas en Uruguay están depositando una mayor parte de su patrimonio en fondos del mercado monetario denominados en pesos y en bonos del gobierno, lo que impulsa el esfuerzo de este país sudamericano, considerado un refugio seguro, por reducir su dependencia del dólar.
Al menos siete fondos del mercado monetario en pesos están operando este año —casi el doble que en 2025—, en un contexto en el que agencias de bolsa como Balanz y Puente, junto con tecnofinancieras como MercadoLibre Inc. y Prex, compiten por captar el creciente apetito por la liquidez en Uruguay. Las cuatro entidades lanzaron este año fondos de mercado monetario que invierten en títulos en pesos a tasa fija, una novedad para una nación donde la población ahorra abrumadoramente en dólares.
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Esto supone un voto de confianza en el peso uruguayo gracias a un periodo sin precedentes de inflación moderada y expectativas de precios estables. Las inversiones en valores nacionales en pesos se han triplicado en los últimos dos años hasta superar los 14.000 millones de pesos (US$348 millones) a finales de mayo, según datos oficiales.
Esta tendencia encaja perfectamente con la estrategia del presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, quien ha convertido la desdolarización en una prioridad. Tolosa adopta un enfoque opuesto al de la vecina Argentina, donde el presidente Javier Milei desea animar a los ciudadanos a realizar transacciones, ahorrar y efectuar pagos en dólares. Las empresas que operan en ambos países están observando el interés por el peso uruguayo.
El fondo del mercado monetario de Balanz, que invierte casi exclusivamente en billetes de peso del Banco Central, cuenta con más de 155 millones de pesos en activos y 350 clientes desde su apertura en marzo, según ha indicado el director nacional, Juan José Varela.
“Nos ha ayudado a llegar a los inversionistas minoristas”, dijo Varela en una entrevista en su oficina en Montevideo. “Hemos abierto muchas cuentas para inversionistas con pequeñas cantidades que tenían sus fondos en cuentas corrientes en bancos que no pagaban intereses”.
Uruguay, cuna de multimillonarios del sector tecnológico y la versión sudamericana de los Hamptons, ha disfrutado de una estabilidad económica y política de la que se han visto privados sus vecinos, Argentina y Brasil, en las últimas décadas. Sin embargo, los uruguayos siguen mostrándose recelosos a la hora de ahorrar en pesos debido a un legado tóxico de devaluaciones y alta inflación de hace décadas. Los cajeros automáticos siguen dispensando pesos y dólares, mientras que los artículos de alto valor, como los autos y los inmuebles, se cotizan en dólares estadounidenses.
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La situación está empezando a cambiar a favor del peso. Una moneda fuerte y una política monetaria restrictiva han contribuido a mantener la inflación en torno al rango de tolerancia del 3%-6% establecido por el banco central durante tres años. Los uruguayos también esperan que los aumentos de precios se mantengan en torno al objetivo del 4,5% en un futuro previsible.
Los inversores están tomando nota. A medida que han aumentado las inversiones en pesos, la proporción de depósitos bancarios del sector privado mantenidos en moneda extranjera se redujo hasta alrededor del 69% en junio, desde aproximadamente el 73% registrado cuando Tolosa asumió la dirección del banco central en marzo de 2025.

La correduría Gletir Corredor de Bolsa fue una de las primeras en participar en el sector del mercado monetario en pesos, tras lanzar su fondo en 2022. El crecimiento fue lento al principio, pero la moderación de la inflación y la debilidad del dólar le ayudaron a captar más de 3.000 clientes y 896 millones de pesos en activos, según explicó Mónica Saravia, que gestiona la familia de fondos de inversión “Centenario” de la correduría.
Gletir utilizó su experiencia para ayudar a estructurar y gestionar el fondo del mercado monetario de Prex, que ya cuenta con ahorros en pesos equivalentes a unos US$35 millones desde su lanzamiento en abril, señaló.
“Hemos logrado una amplia adopción, donde muchas personas que nunca se hubieran imaginado invertir ahora lo hacen con tan solo 1.000 pesos”, dijo Gabriel Genta, gestor de cartera de Gletir, sobre el fondo de Prex.
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Desdolarización de la deuda
La creciente confianza de los inversores en el peso también está ayudando al Gobierno a reducir su dependencia de la financiación en dólares. Casi el 57% de la deuda total del Gobierno está ahora denominada en pesos, lo que supone un aumento de más de cuatro puntos porcentuales desde finales de 2024.
Los títulos en pesos a tasa fija representaron más de la mitad de los US$2.100 millones en bonos nacionales en moneda local emitidos este año hasta julio. Esto supone un cambio significativo con respecto a hace tan solo unos años, cuando los inversores buscaban mayoritariamente la protección de los bonos en pesos indexados a la inflación y los salarios.
El gobierno está reduciendo su exposición al riesgo cambiario mediante la emisión de más deuda en pesos a tasa fija, según declaró Herman Kamil, jefe de gestión de la deuda del Ministerio de Finanzas.
“La tendencia hacia la desdolarización de la economía, aunque será gradual, augura un buen futuro para la demanda de nuestros bonos del Tesoro en pesos nominales”, dijo Kamil en una entrevista.
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