Ecopetrol avanza en recuperar una central de gas en Venezuela: qué hace falta para concretarlo

El Gobierno colombiano incluyó la recuperación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte entre sus Proyectos de Interés Nacional y Estratégico.

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Bloomberg Línea — Colombia dio un nuevo paso para recuperar el suministro de gas natural desde Venezuela. El gobierno de Abelardo De la Espriella declaró de interés nacional y estratégico la rehabilitación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, una infraestructura que permitiría a Ecopetrol importar gas venezolano y ampliar las alternativas de abastecimiento del mercado colombiano.

La decisión anunciada por Ecopetrol este miércoles incorpora el proyecto a los denominados Proyectos de Interés Nacional y Estratégico (PINES), una figura que permitirá coordinar desde la Vicepresidencia de la República a las instituciones involucradas en su recuperación.

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La iniciativa cobra relevancia para Colombia en un contexto de creciente dependencia de las importaciones de gas natural, ante la reducción de su oferta doméstica. Según Reuters, las compras externas ya se acercan a 40% del consumo interno colombiano.

Para Venezuela, en cambio, representa una oportunidad de recuperar una vía de exportación hacia un mercado vecino y aprovechar parte de sus importantes reservas de gas natural.

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¿Cuánto gas venezolano podría importar Ecopetrol?

En una primera fase, Ecopetrol contempla importar 50 millones de pies cúbicos diarios de gas natural desde Venezuela, un volumen equivalente a aproximadamente 5% del consumo diario colombiano.

La infraestructura tiene una capacidad operativa de hasta 450 millones de pies cúbicos diarios, cerca de la mitad de la demanda nacional, según la estatal petrolera. Esto deja margen para ampliar el suministro en el futuro, aunque la primera etapa contempla un volumen considerablemente menor.

El gasoducto Antonio Ricaurte tiene 225 kilómetros de longitud: 88 kilómetros en territorio colombiano y 137 kilómetros en Venezuela. Conecta La Guajira con la región del Lago de Maracaibo y fue inaugurado en 2007.

Su recuperación permitiría incorporar el gas venezolano al Sistema Nacional de Transporte colombiano y ampliar las fuentes de suministro para los hogares, la industria y las plantas de generación térmica.

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Un gasoducto que lleva más de una década sin operar

La reactivación del Antonio Ricaurte no es una iniciativa nueva. El proyecto ha formado parte de los acercamientos energéticos entre Caracas y Bogotá, pero los anuncios de cooperación no se habían traducido en la recuperación efectiva de la infraestructura.

El gasoducto permanece inactivo desde 2015 y su deterioro ha impedido aprovechar la conexión binacional.

De acuerdo con información publicada por Semana este 4 de noviembre, la rehabilitación contempla reponer cerca de cinco kilómetros de tubería sustraída en el tramo colombiano, recuperar las estaciones de compresión y revisar el resto de la infraestructura.

La recuperación también implica un cambio en el sentido del flujo. Cuando entró en funcionamiento, el gasoducto transportaba gas colombiano hacia Venezuela. Ahora, el objetivo es utilizarlo en dirección contraria para llevar el combustible venezolano al mercado colombiano.

Según la información divulgada por Semana a partir de anuncios de la Vicepresidencia colombiana, las obras en campo están previstas para el último trimestre de 2026 y la entrada en operación se proyecta para mediados de 2027. Estos plazos están sujetos a las autorizaciones y condiciones técnicas necesarias.

La licencia de Estados Unidos condiciona la operación

La recuperación física de la infraestructura no garantiza por sí sola el inicio de las importaciones. Ecopetrol precisó que la entrada en operación también dependerá de obtener la licencia correspondiente de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

La autorización es un requisito para desarrollar las operaciones comerciales vinculadas con Venezuela dentro del marco de las sanciones estadounidenses.

El proyecto cuenta, según la información publicada por Semana, con un contrato de suministro vigente entre Ecopetrol y Petróleos de Venezuela (PDVSA) hasta finales de 2027. Sin embargo, su ejecución también requiere cumplir los procedimientos legales, ambientales y regulatorios correspondientes.

Por ahora, la rehabilitación de la infraestructura y la obtención de la licencia estadounidense son dos de las principales condiciones para que el suministro pueda materializarse.

Colombia busca reducir su dependencia del gas importado

La apuesta por el gas venezolano responde a una necesidad de abastecimiento. Colombia enfrenta una menor disponibilidad de producción nacional y ha incrementado su recurso a las importaciones para cubrir la demanda interna.

Las importaciones de gas ya se acercan a 40% del consumo colombiano, en un escenario en el que el déficit de suministro amenaza con agravarse, entre otros factores, por las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.

En ese contexto, Ecopetrol considera que recuperar el gasoducto permitiría diversificar las fuentes de suministro y reducir los riesgos de desabastecimiento a mediano y largo plazo.

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La empresa también sostiene que transportar gas por tubería desde Venezuela podría ofrecer condiciones de precio más competitivas que las importaciones marítimas de gas natural licuado (GNL). Estas últimas requieren procesos de licuefacción y regasificación que incrementan los costos de suministro.

Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de gas natural de América Latina, un potencial que hasta ahora no ha conseguido traducir plenamente en exportaciones. La recuperación del Antonio Ricaurte podría abrir una nueva oportunidad comercial para el país, pero su concreción dependerá de que Caracas y Bogotá resuelvan los pendientes técnicos, regulatorios y políticos que mantienen paralizada esta conexión energética.

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