Bloomberg — La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, tiene previsto regresar al país lo antes posible, según fuentes con conocimiento directo de sus planes, una medida que podría redefinir el panorama político mientras la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, se esfuerza por hacer frente al peor desastre natural que ha sufrido el país en décadas.
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Varios funcionarios estadounidenses han expresado a Machado su preocupación porque su regreso pueda provocar un enfrentamiento con el régimen actual y distraer la atención de las labores de rescate, según indicaron dichas fuentes.
Sin embargo, las opiniones están divididas y ella ha recibido cierto apoyo desde dentro de la administración Trump, añadieron. No está claro si las inquietudes de algunos asesores de Trump retrasarán sus planes.
Aunque el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y otros funcionarios de Washington han apoyado el regreso de Machado a largo plazo, llevan meses pidiéndole que sea paciente, advirtiéndole de que volver demasiado pronto podría avivar la polarización y la inestabilidad.

Esta situación podría verse agravada por la tensión provocada por el terremoto de esta semana, que ha causado la muerte de más de 1.000 personas.
El regreso de Machado obligaría a Rodríguez a elegir entre acoger a su principal rival política en una muestra de unidad nacional o arriesgarse a que se acuse a su Gobierno de restringir el espacio político durante una emergencia nacional. La forma en que Rodríguez gestione la crisis ya está marcando la percepción de su Gobierno tras la destitución de Nicolás Maduro por parte de EE.UU. a principios de enero.
El equipo de Machado, el Ministerio de Información de Venezuela, la Casa Blanca y el Departamento de Estado no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
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El regreso de Machado también pondría a prueba a Rodríguez, cuyo índice de desaprobación subió al 59% en mayo, casi 12 puntos porcentuales más que en abril, según una encuesta de AtlasIntel realizada para Bloomberg News.
Rodríguez se enfrentó a residentes enfurecidos durante una visita a un barrio afectado de Caracas el viernes por la tarde, en la que la gente acusaba a las autoridades de no hacer nada por ellos y gritaba «¡Fuera!».
Machado, que sigue siendo la líder política más popular de Venezuela, podría canalizar la frustración pública ante la respuesta del Gobierno.

Sin embargo, algunos observadores ven la crisis también como una oportunidad para Rodríguez. Permitir el regreso de Machado y su participación en las labores de socorro representaría la señal más clara hasta la fecha de una apertura política en el marco de la transición respaldada por EE.UU. y proyectaría una imagen de unidad nacional tras la destitución de Maduro.
Por otra parte, el difunto Hugo Chávez, mentor de Maduro y artífice del movimiento socialista moderno en Venezuela, aprovechó la crisis de las inundaciones que se cobraron miles de vidas en 1999, así como la respuesta de su Gobierno, para reforzar el papel de las fuerzas armadas y la centralización del poder.
El número de víctimas mortales de la actual tragedia ha ascendido a más de 1.400 tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el miércoles con un minuto de diferencia entre uno y otro. Los seísmos dejaron más de 3.000 heridos y han provocado más de 430 réplicas hasta el sábado, según las autoridades.
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La catástrofe ya ha llevado a Rodríguez a adoptar una política exterior inusualmente pragmática. Su Gobierno ha acogido con agrado la ayuda procedente de EE.UU., así como de gobiernos que en su día se consideraban adversarios políticos, entre ellos El Salvador, Chile, Ecuador, Israel, Paraguay e Italia.
Sin embargo, esa apertura no se ha extendido al interior de Venezuela. Los líderes de la oposición acusaron el viernes a las autoridades de obstaculizar las labores de socorro al detener un camión de ayuda en Caracas y acosar a los voluntarios en un centro de recogida de la ciudad de Cumaná, en el noreste de Venezuela.
El Gobierno también ha tratado de centralizar la ayuda humanitaria, instando a los ciudadanos a canalizar las donaciones y las inscripciones de voluntarios a través de centros de recogida oficiales y plataformas estatales, al tiempo que promueve VenApp como el principal canal para denunciar la desaparición de personas y coordinar la ayuda.
Mientras tanto, la oposición ha creado una red humanitaria paralela y un registro de personas desaparecidas que indica que más de 55.000 personas siguen sin aparecer.
Las autoridades también han restringido el acceso al estado más afectado, La Guaira, y Rodríguez ha afirmado que la medida es necesaria para proteger las operaciones de rescate y aplicar controles sanitarios.
Machado permanece en el extranjero desde que salió de su escondite y abandonó Venezuela a finales del año pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Desde entonces se ha comprometido a regresar, especialmente tras la captura de Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses en enero.

En un mensaje de vídeo tras los terremotos, Machado dijo a sus seguidores que “muy, muy pronto, nos abrazaremos unos a otros en Venezuela”.
La forma en que Rodríguez gestione la catástrofe, y si permite el regreso de su principal rival política durante la misma,podría convertirse en una prueba decisiva para su joven administración.
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