Bloomberg — Zhu Rongji, quien como primer ministro de China impulsó reformas en empresas estatales que costaron el empleo a decenas de millones de trabajadores y quien contribuyó a la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, ha fallecido a los 97 años.
El exlíder falleció en Pekín el miércoles por la mañana tras fracasar el tratamiento médico para una enfermedad no especificada, según informó la agencia oficial de noticias Xinhua.
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Zhu contribuyó a guiar al país a través de una serie de crisis, entre ellas la crisis financiera asiática de 1997 y una inflación de dos dígitos, en su calidad de máximo responsable de la planificación económica de China antes de convertirse en primer ministro en 1998, cargo que ocupó hasta 2003.
Zhu siempre hizo hincapié en que los funcionarios públicos deben “atreverse a decir la verdad, no temer ofender a nadie, evitar buscar privilegios especiales y asumir de forma proactiva grandes responsabilidades”, según su obituario oficial publicado en Xinhua.
Llevó a cabo una profunda reforma de muchas de las empresas estatales chinas, cerrando decenas de miles de operadores telefónicos, bancos, productoras petroleras y otras empresas ineficientes o con malos resultados, con el fin de hacer frente al aumento de la deuda y fomentar el crecimiento a través del sector privado. Los sucesivos gobiernos han seguido una estrategia diferente; más recientemente, el presidente Xi Jinping ha abogado por una economía controlada por el Estado “más fuerte, mejor y más grande” para servir mejor a los intereses estratégicos nacionales.
“Era alguien que no temía tomar decisiones difíciles”, afirmó John Thornton, antiguo copresidente de Goldman Sachs Group Inc. (GS), refiriéndose a Zhu, a quien conoció a mediados de la década de 1990.
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Thornton, un banquero de inversión afincado en Nueva York, fue el director principal de la salida a bolsa en Hong Kong, en octubre de 1997, de la empresa que se convertiría en China Mobile Ltd. Apenas unos meses después de la retrocesión del territorio a la soberanía china, Zhu quería demostrar al mundo que la antigua colonia británica conservaría su carácter capitalista y prosperaría gracias a su nuevo vínculo con el continente, recordó Thornton.
Goldman Sachs reunió a los ejecutivos de China Mobile —entonces denominada China Telecom (Hong Kong)— en la isla meridional de Hainan y contó con la participación de expertos de Deutsche Telekom AG para mostrar cómo crear unidades como los departamentos de finanzas y marketing. Zhu siguió de cerca la reunión, bombardeando a los ejecutivos con preguntas y demostrando un gran dominio de los detalles.
“Ya habíamos respondido a estas preguntas muchas veces, pero normalmente no se reciben este tipo de preguntas del primer ministro de un país”, dijo Thornton. “Por lo general, este tipo de preguntas se reciben del director financiero de una empresa o del CEO”.
Reformas económicas
Como gobernador del Banco Popular de China entre 1993 y 1995, Zhu abrió aún más el país a los inversores extranjeros mediante la introducción de programas piloto para entidades financieras extranjeras y la realización de su primera emisión de bonos a escala mundial.
Zhu supervisó la creación de sociedades de gestión de activos en 1999 para adquirir 1,4 billones de yuanes (US$220.000 millones) en préstamos morosos de los cuatro principales bancos chinos, que venían teniendo dificultades para gestionarlos, y trató de evitar que estos concedieran más préstamos a empresas estatales no rentables. Estas medidas resultaron esenciales para que los bancos pudieran sanear sus balances y salir a bolsa, a partir de 2005, y orientarse en mayor medida hacia el mercado.
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Deng Xiaoping, el antiguo líder chino, lo calificó de “talento excepcional” que comprendía la economía y se atrevía a asumir retos y a afrontar dificultades.
En el año 2000, se reunió en Pekín con el entonces comisario de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, para ayudar a desbloquear las negociaciones, lo que condujo a la adhesión de China a la OMC al año siguiente. Desde entonces, el PIB de China se ha multiplicado por once, hasta convertirse en la segunda economía más grande del mundo. Sin embargo, sus socios comerciales han criticado a Pekín por no respetar las normas, con tácticas como la concesión de subvenciones a empresas nacionales, la imposición de barreras informales a las importaciones y el robo de propiedad intelectual.
Zhu lideró una campaña anticorrupción como primer ministro y también trabajó para reducir la burocracia gubernamental. Sus esfuerzos por simplificar los trámites y reducir el número de aprobaciones oficiales le valieron el apodo de “Zhu el del sello único”, en referencia a los sellos oficiales que se utilizan en China para firmar documentos.
Impresionó a los líderes extranjeros con su fluido inglés y su sentido del humor. En 1999, durante una rueda de prensa conjunta en Washington con el presidente de EE.UU., Bill Clinton, Zhu respondió a las acusaciones de que China había realizado contribuciones políticas al Partido Demócrata.
“Esto demuestra que algunos estadounidenses realmente nos han subestimado”, dijo Zhu. “Si las contribuciones políticas fueran realmente efectivas, y yo tuviera US$146 mil millones en reservas de divisas, podría destinar al menos 10 mil millones para este fin. ¿Por qué solo US$300.000?”.
“¡Eso sería una tontería!”, dijo Zhu entre risas y aplausos dispersos.
Tras ceder el cargo de primer ministro a Wen Jiabao en 2003, Zhu dedicó su tiempo a contribuir a elevar el prestigio internacional de su alma mater, la Universidad de Tsinghua de Pekín, e hizo donaciones a escuelas rurales con los derechos de autor de sus libros.
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Trayectoria política
Según su biografía oficial, Zhu nació en octubre de 1928 en la provincia de Hunan, en el sur de China. Estudió en Tsinghua de 1947 a 1951, donde se especializó en ingeniería eléctrica, y se afilió al Partido Comunista en octubre de 1949. Ese fue el mes en que el presidente Mao Zedong, también originario de Hunan, proclamó la fundación de la República Popular.
Zhu trabajó para la agencia estatal de planificación entre 1952 y 1969. Durante la Campaña de las Cien Flores —un breve período en el que se fomentaba la libertad de expresión—, criticó las políticas económicas de Mao, afirmando que conducían a un crecimiento desmesurado e irracional. A Zhu se le tildó de “derechista” y fue degradado. Posteriormente, durante la Revolución Cultural, pasó cinco años trabajando en una granja, criando cerdos y cultivando arroz.
Tras ser rehabilitado en 1978, Zhu ascendió en las filas de los organismos gubernamentales y fue nombrado alcalde de Shanghái en 1987 y viceprimer ministro en 1991. En 1992 pasó a formar parte del Comité Permanente, el órgano de élite del Politburó gobernante.
“Solo espero que, cuando deje el cargo, el pueblo chino diga que fui un funcionario honesto, no corrupto. Me sentiría muy satisfecho”, dijo Zhu durante una sesión de la legislatura nacional en el año 2000. “Si son más generosos y reconocen que Zhu Rongji logró cosas importantes, entonces daré gracias al cielo y a la tierra”.
Zhu tuvo dos hijos con su esposa, Lao An. Su hijo, Levin Zhu, dirigió China International Capital Corp., un banco de inversión con sede en Pekín, desde principios de la década de 2000 hasta 2014, y su hija, Zhu Yanlai, ocupó varios puestos de alta dirección en el Bank of China (Hong Kong).
--Con la colaboración de Josh Xiao, Yujing Liu y Fran Wang.
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