Bloomberg Línea — La economía venezolana entra en la segunda mitad de 2026 ante una nueva disyuntiva: sostener la desaceleración de la inflación y la reducción de la brecha cambiaria o sacrificar esos avances para financiar la reconstrucción posterior al doble terremoto del 24 de junio.
Ese es el diagnóstico de la firma Ecoanalítica en su más reciente informe de Perspectivas Económicas, que plantea dos escenarios para el cierre del año dependiendo, principalmente, de cómo el gobierno venezolano a cargo de Delcy Rodríguez decida asumir el costo de la reconstrucción en las zonas afectadas por el sismo.
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La economía venezolana registró durante el primer semestre una recuperación impulsada en buena medida por el sector petrolero. De acuerdo con Ecoanalítica, la producción de crudo creció 23% entre enero y julio, mientras las exportaciones superaron los 1,2 millones de barriles diarios, lo que permitió un aumento sustancial del flujo de divisas hacia el país.
Ese mayor ingreso de dólares contribuyó a las mejoras observadas en algunos indicadores económicos durante la primera mitad del año. Sin embargo, el doble terremoto del 24 de junio introdujo nuevas presiones sobre las cuentas públicas y obligó a reconsiderar las prioridades fiscales, según un primer resumen compartido por la consultora en sus plataformas.
En un primer escenario, Ecoanalítica contempla una reconstrucción financiada de forma ordenada, sin recurrir a una expansión monetaria para cubrir el gasto. Bajo esa hipótesis, Venezuela mantendría la tendencia de desaceleración de la inflación observada hasta ahora y cerraría 2026 con una variación interanual de tres dígitos bajos.
La brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo también continuaría reduciéndose hasta ubicarse cerca de 15% al cierre del año, de acuerdo con las estimaciones de la firma.
El escenario alternativo contempla que el Estado financie la reconstrucción, particularmente en La Guaira, la entidad costera con mayores daños tras el impacto sísmico, mediante una expansión del gasto respaldada por emisión de dinero inorgánico. En ese caso, Ecoanalítica prevé un quiebre de la tendencia reciente, con una aceleración significativa de la inflación y una nueva ampliación de la brecha cambiaria.
Por ahora, la consultora considera que no existen suficientes elementos para determinar cuál de los dos escenarios terminará imponiéndose.
Mientras tanto, el sector privado ha mostrado capacidad de recuperación tras el evento sísmico. Los resultados de la más reciente encuesta de coyuntura empresarial de Ecoanalítica indican que 80% de las empresas consultadas a escala nacional había recuperado completamente sus operaciones, mientras más de ocho de cada diez aseguró no haber sufrido daños como consecuencia de los terremotos.
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Sin embargo, la evolución de la economía durante los próximos meses dependerá de factores que van más allá de la reconstrucción. El sector eléctrico continúa siendo uno de los principales cuellos de botella para la actividad empresarial, mientras que la presión fiscal, la incertidumbre política y la seguridad jurídica siguen figurando entre los principales riesgos para las inversiones y el crecimiento.
La forma en que el Estado financie la reconstrucción tras los terremotos será, así, uno de los principales determinantes para saber si la economía venezolana logra prolongar la moderación de sus desequilibrios o vuelve a enfrentarse a una nueva fase de aceleración inflacionaria y presión sobre el mercado cambiario.













