UBS identifica cuatro factores que condicionan el potencial de inversión en Venezuela y sus bonos

Desde UBS mantienen una visión cautelosamente optimista sobre Venezuela, ya que “la etiqueta de ‘soberano paria’ podría quedar en el pasado más pronto que tarde”.

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Vista del tráfico en Caracas, Venezuela, el jueves 27 de noviembre de 2025.
06 de abril, 2026 | 11:48 AM

Bloomberg Línea — UBS (UBS) identificó cuatro factores clave que condicionarán la trayectoria de la inversión en Venezuela y de sus bonos soberanos, en un contexto donde el renovado interés por su deuda convive con elevados niveles de incertidumbre.

UBS evaluó distintos escenarios para estimar el valor de recuperación de los bonos soberanos de Venezuela, en un proceso de reestructuración que se anticipa complejo y prolongado.

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“El mercado parece reflejar adecuadamente esta nueva realidad, en la que las perspectivas de Venezuela lucen más favorables que en el pasado, aunque persisten riesgos significativos”, dice un análisis firmado por el estratega de inversión Alberto Rojas y el director de inversiones para mercados emergentes en las Américas en UBS Financial Services Inc., Alejo Czerwonko.

Ver más: Veterano inversor ve la deuda de Venezuela como una de las mejores apuestas en emergentes

1. Dependencia petrolera

Easing Sanctions Open Doors for Venezuelan Oil Deals

Según UBS, el primer factor condicionante para la inversión en Venezuela es que los ingresos del país dependen de cómo se desempeñe su industria petrolera.

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“Si los precios del petróleo suben, la recuperación podría ser mayor. Si caen, ese es el riesgo de estar ligado a una economía petrolera”, indica UBS.

En este sentido, el blog dice que “Venezuela es, en esencia, una apuesta apalancada al petróleo”.

Venezuela dispone de las mayores reservas probadas de petróleo y superan en la actualidad los 303.000 millones de barriles (19,4% del total).

Si bien Venezuela cuenta con una amplia riqueza petrolera, su capacidad de producción se ha deteriorado en medio de la crisis económica que afronta.

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Durante las administraciones del chavismo en Venezuela, la producción pasó de alrededor de 3 millones de barriles diarios (mbd) en 2005 a menos de 1 mbd en 2025.

2. La velocidad de la estabilización es clave

En segunda instancia, dice que la velocidad de estabilización y normalización es clave.

“Si Venezuela logra convertirse rápidamente en un soberano estable y reconocido internacionalmente, con un gobierno funcional, esto sería positivo en términos de primas de riesgo”, dijo UBS. “Si el proceso se prolonga, representará un desafío para los acreedores”.

El PIB de Venezuela volvería a situarse apenas en un nivel 50% inferior al máximo alcanzado en 2013 dentro de diez años, según un informe de la consultora Oxford Economics.

Una recuperación completa de la economía venezolana no sería posible incluso bajo los escenarios optimistas de Oxford Economics para el petróleo y el retorno de migrantes.

Un escenario probable es una recuperación modesta en un plazo de dos años, a medida que un gobierno chavista respaldado por EE.UU. abre la inversión en hidrocarburos y mantiene la seguridad interna”, dice el informe, escrito por el economista sénior para América Latina, Tim Hunter.

Ver más: Venezolanos prevén mejores perspectivas económicas tras intervención de EE.UU.: encuesta

3. La duración del apoyo de EE.UU.

Otro de los condicionantes para Venezuela es la duración del apoyo de EE.UU. y el papel que podría desempeñar en una reestructuración de la deuda soberana.

El plan del presidente Donald Trump incluye animar a las empresas estadounidenses a reconstruir la deteriorada infraestructura petrolera de Venezuela y reactivar la producción.

Trump sostiene que una toma de control del sector petrolero venezolano podría atraer miles de millones de dólares en inversión de empresas energéticas estadounidenses y dinamizar la deteriorada economía del país sudamericano.

Bloomberg informó que en enero la detención en Estados Unidos del entonces presidente Nicolás Maduro provocó una fuerte alza en los bonos de Venezuela y de su compañía estatal de energía, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), ya que los inversionistas apostaron a que esto allanaría el camino para un plan de reestructuración de unos US$100.000 millones en bonos.

4. Las tasas de interés

Un vendedor cuenta billetes de bolívar en un mercado de Caracas, Venezuela.

Para UBS un cuarto factor a considerar son las tasas de interés globales en el momento de la reestructuración. “Cuanto más altas sean las tasas globales, mayor será el costo de oportunidad de esperar una resolución del proceso de deuda venezolana”, explican los autores.

Por lo anterior, concluyen que “Venezuela definitivamente no es para inversores débiles de corazón".

“El país deberá embarcarse en una de las reestructuraciones de deuda soberana más complejas de la historia, lo que probablemente será un proceso muy volátil”, explican.

Visión “cautelosamente optimista”

No hace mucho, según el documento de UBS, el mercado veía poco probable que Venezuela pudiera salir de su condición de “soberano paria”, tras años de crisis y la pérdida de apoyo internacional.

El país había entrado en default en 2017 por impagos de deuda, y las sanciones de EE. UU. terminaron por aislar aún más sus bonos, que entre 2018 y 2021 se volvieron prácticamente innegociables.

Entre 2021 y 2022, detalla que estos se negociaban alrededor de 10 centavos por dólar.

Y solo cuando algunas sanciones estadounidenses se flexibilizaron a finales de 2023, los bonos repuntaron hacia los 20 centavos, “reflejando un moderado aumento del optimismo”.

Aun así, “la condición de Venezuela como exportador de petróleo, junto con los esfuerzos persistentes de su población por impulsar cambios, llevó a los inversores a seguir asignando cierto valor a los bonos soberanos venezolanos”, indica.

Desde UBS mantienen una visión cautelosamente optimista, ya que “la etiqueta de ‘soberano paria’ podría quedar en el pasado más pronto que tarde”.

Explica que, desde la perspectiva de los tenedores de bonos, los analistas del mercado estiman ahora valores de recuperación para la deuda soberana de Venezuela desde por debajo de 30 centavos de dólar hasta 40 centavos o más. “Además, existe un amplio consenso en que cualquier recuperación significativa dependerá en gran medida del desempeño de la industria petrolera del país en los próximos años”.

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