Acciones de Moderna y Merck se disparan tras el éxito de su vacuna contra el melanoma

El estudio, el primer ensayo en fase final con resultados positivos para cualquier terapia contra el cáncer basada en ARNm, supone un respiro muy bienvenido para ambas empresas.

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Las acciones de Moderna se han disparado un 113% desde principios de año hasta el cierre del martes. Fotógrafo: Adam Glanzman/Bloomberg.
Por Robert Langreth - Madison Muller

Bloomberg — Las acciones de Moderna Inc. (MRNA) y Merck & Co. (MRK) se dispararon después de que su vacuna personalizada contra el cáncer ayudara a reducir la recurrencia del melanoma en un ensayo a gran escala en fase avanzada, un hito importante para la controvertida tecnología basada en ARNm.

El ensayo logró su objetivo principal: demostrar que la vacuna, combinada con el fármaco inmunomodulador Keytruda de Merck, redujo las recurrencias del melanoma más que la inmunoterapia sola. El estudio también alcanzó un objetivo secundario clave: ralentizar la propagación del cáncer a nuevas áreas del cuerpo, según informaron las compañías en un comunicado el miércoles.

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El estudio, el primer ensayo en fase final con resultados positivos para cualquier terapia contra el cáncer basada en ARNm, supone un respiro muy bienvenido para ambas empresas. Aporta la evidencia más sólida hasta la fecha de que la tecnología que convirtió a Moderna en un nombre muy conocido durante la pandemia tendrá una segunda etapa de éxito. Para Merck, que se enfrenta a la pérdida de la patente de su fármaco más vendido, Keytruda, supone un nuevo mercado clave para su crecimiento futuro.

Las acciones de Moderna se duplicaron con creces en las operaciones previas a la apertura del mercado de Nueva York, mientras que las de Merck subieron casi un 9%.

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Las acciones se disparan en la sesión previa a la apertura de la bolsa tras conocerse un estudio sobre una vacuna contra el melanoma.

No se han dado a conocer detalles sobre en qué medida la vacuna mejoró la supervivencia libre de recidiva, el tiempo que un paciente vive sin que el cáncer reaparezca. El ensayo sigue en curso para evaluar si los pacientes que reciben la vacuna viven más tiempo.

El melanoma es la forma más grave de cáncer de piel. En EE.UU., se diagnostica a unas 112.000 personas cada año y unas 8.500 fallecen a causa de esta enfermedad, según la Sociedad Americana contra el Cáncer.

Las empresas debatirán la presentación de la solicitud de autorización ante las autoridades reguladoras y presentarán los datos en un próximo congreso médico, según el comunicado. En una entrevista, el CEO de Moderna, Stéphane Bancel, afirmó que el producto podría recibir la autorización ya en 2027, dependiendo del resultado de la revisión regulatoria.

“Se trata de un hito extraordinario para la ciencia del ARNm”, dijo Bancel.

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Preguntas clave

No obstante, persisten las dudas sobre el costo y la viabilidad de producir a gran escala este tipo de tratamientos oncológicos personalizados. Además, las empresas deberán demostrar que la vacuna es eficaz en otros tipos de tumores, además del melanoma.

Las dos compañías llevan más de una década trabajando en la investigación científica que hay detrás de la vacuna, llamada intismeran autogene. Desarrollada utilizando la tecnología de ARN mensajero que se empleó en la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, las compañías personalizan cada dosis en función de las mutaciones tumorales específicas de cada paciente.

La fabricación de la dosis lleva unas seis semanas. Los científicos toman una muestra del tumor del paciente, ya sea de tejido existente o de una nueva biopsia, y la analizan en busca de mutaciones.

Un algoritmo identifica cuáles son las que tienen más probabilidades de provocar una respuesta inmunitaria, y se utilizan hasta 34 de ellas para producir la vacuna personalizada, según explicó Jane Healy, directora de desarrollo temprano en oncología de Merck. Durante ese periodo de espera, los pacientes siguen recibiendo Keytruda.

En el ensayo, la vacuna de ARNm se administró en combinación con Keytruda, de Merck, a los pacientes tras la extirpación quirúrgica de sus tumores. Un grupo de control del estudio recibió únicamente Keytruda, un tratamiento estándar utilizado para prevenir la recurrencia en pacientes de riesgo.

El objetivo es que ambos fármacos actúen conjuntamente para entrenar al sistema inmunitario del organismo a fin de que ataque cualquier célula cancerosa remanente.

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Las acciones de Moderna se habían disparado un 113% desde principios de año hasta el cierre del martes, impulsadas por las perspectivas de la vacuna contra el cáncer. El ensayo sobre el melanoma se consideraba una prueba inicial crucial para evaluar la eficacia de este enfoque. Merck y Moderna lo están probando en otros tipos de cáncer, incluido el de pulmón, pero los estudios sobre el melanoma son los que se encuentran en una fase más avanzada.

Los científicos llevan mucho tiempo persiguiendo la idea de una vacuna que pueda aprovechar las propias defensas del organismo contra el cáncer, enseñando al sistema inmunitario a reconocer las huellas moleculares de un tumor y a destruir las células que quedan. Sin embargo, hasta ahora, ha resultado muy difícil conseguir que funcionen.

“Las vacunas terapéuticas han sido una especie de santo grial en la lucha contra el cáncer. Se ha intentado lograr esto durante más de 100 años de una forma u otra”, dijo Healy en una entrevista varias semanas antes de que se publicaran los resultados. Añadió que un beneficio potencial de dicha vacuna sería prolongar la supervivencia sin añadir muchos más efectos secundarios.

Las compañías anunciaron a principios de este año que los pacientes con cáncer de piel que participaron en un ensayo de fase intermedia y que recibieron la inyección de ARNm junto con Keytruda tenían un 49% menos de probabilidades de morir o de que su cáncer reapareciera después de cinco años que aquellos que recibieron solo Keytruda.

--Con la colaboración de Frank Connelly.

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