América Latina ante El Niño: Oxford Economics ve menor riesgo que en Asia y África

Oxford Economics concluye que América Latina afronta un riesgo relativamente menor frente al regreso de El Niño gracias a condiciones agrícolas más favorables y a una menor presión sobre la inflación alimentaria que otras economías emergentes.

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Coffee plants affected by drought in Pedregulho, Sao Paulo, Brazil, on Wednesday, Sept. 18, 2024. The worst drought in Brazil’s history is doing more than jeopardizing coffee, sugar and soybean crops; dead vegetation is giving way to fires, sending greenhouse gases into the atmosphere and disappearing more of the Amazon rainforest. Photographer: Tuane Fernandes/Bloomberg

Bloomberg Línea — El regreso del fenómeno de El Niño vuelve a situar a la inflación alimentaria entre los principales riesgos para las economías emergentes. Sin embargo, América Latina parte de una posición relativamente favorable frente a otras regiones, según un análisis de Oxford Economics.

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La firma considera que Brasil y Argentina figuran entre los países menos vulnerables, que incluso podrían beneficiarse de condiciones más favorables para los cultivos, mientras que México, Colombia y Perú enfrentan riesgos más acotados y específicos.

El análisis sostiene que el mayor riesgo se concentra en el Sudeste Asiático y África subsahariana. Lucila Bonilla, economista líder para mercados emergentes de Oxford Economics, detalla que esta región debe enfrentar “posibles pérdidas de rendimiento de arroz y maíz”, además del “elevado peso de los alimentos en los índices de precios al consumidor y a una transmisión relativamente fuerte de los precios mundiales de los granos”.

El impacto de El Niño no es uniforme. Aunque el calentamiento del Pacífico altera el clima global, sus efectos varían según la región: puede aumentar las lluvias y favorecer algunos cultivos, provocar inundaciones o favorecer sequías que afectan la producción agrícola.

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Río Pardo durante el estiaje en Caconde, estado de Sao Paulo, Brasil.

América Latina: menor exposición, pero riesgos diferenciados

El informe atribuye la menor vulnerabilidad de América Latina a una combinación de factores. En parte de Sudamérica, El Niño suele favorecer la producción de algunos cultivos, mientras que el peso de los alimentos dentro de los índices de precios al consumidor resulta inferior al observado en varias economías africanas y asiáticas.

Además, la región enfrenta un riesgo más asociado a alimentos frescos que a una escasez generalizada de cereales.

Brasil aparece entre los países menos vulnerables del índice. Oxford Economics señala que un aumento de las precipitaciones puede favorecer la producción de granos en algunas zonas del país, una condición que también beneficia a Argentina.

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Esa diferencia explica por qué ambos mercados quedan alejados de los mayores focos de riesgo identificados por la consultora.

En Argentina, el escenario también contrasta con el de otras economías emergentes. La mejora de las condiciones para determinados cultivos reduce la probabilidad de un impacto prolongado sobre la inflación alimentaria, aunque el informe recuerda que los efectos de El Niño dependen del comportamiento específico de cada cultivo y de cada región agrícola.

México presenta una situación distinta. Aunque la literatura académica identifica al maíz mexicano entre los cultivos con mayor sensibilidad a El Niño, Oxford Economics explica que buena parte de las importaciones del cereal provienen de Estados Unidos, donde la señal nacional de ENSO es esencialmente neutra, especialmente en el denominado Corn Belt, responsable de cerca del 75% de la producción del país.

Maíz

Esa estructura reduce parte de la exposición derivada del comercio exterior. Además, México figura entre las economías con menor transmisión de los precios internacionales de los granos hacia la inflación doméstica, probablemente por su elevada autosuficiencia alimentaria.

Colombia comparte parte de esa característica comercial. El informe destaca que la mayor parte de sus importaciones de maíz procede de Estados Unidos, donde el efecto nacional de El Niño sobre la producción es limitado.

Al mismo tiempo, aunque el país registra una transmisión relativamente elevada de los precios internacionales hacia los alimentos, el peso de estos dentro del IPC se mantiene por debajo del observado en numerosas economías africanas y asiáticas, moderando el impacto sobre la inflación general.

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Perú constituye la principal excepción dentro de la región. Oxford Economics advierte que “en América Latina, los riesgos de El Niño tienen más probabilidades de reflejarse en los precios volátiles de los alimentos frescos, que en una escasez generalizada de granos”.

La firma añade que “aunque un aumento de las precipitaciones puede favorecer la producción de granos en partes de Brasil y Argentina, las inundaciones pueden alterar las frágiles cadenas de suministro de verduras, raíces, frutas y pescado, siendo Perú particularmente vulnerable debido a una menor actividad pesquera”.

Asia y África concentran la mayor vulnerabilidad

La diferencia con América Latina responde a factores estructurales. El índice elaborado por Oxford Economics combina la exposición física de los cultivos, el peso de los alimentos en las canastas de consumo y la sensibilidad de los precios internos frente a las cotizaciones internacionales de los granos.

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Filipinas e Indonesia encabezan el ranking de vulnerabilidad debido a su elevada dependencia del arroz y el maíz, mientras que Angola, Kenia y Sudáfrica presentan una fuerte exposición por su dependencia del maíz producido localmente.

En esas economías, una reducción de las cosechas puede trasladarse con mayor rapidez a la inflación de los alimentos.

“Para Sudáfrica, un fuerte fenómeno de El Niño podría elevar la inflación general en 2027 en 1 punto porcentual con respecto a nuestro escenario base”, señaló Bonilla. “También añade un riesgo al alza a la inflación de los alimentos en Asia, donde ya hemos revisado al alza nuestras previsiones en torno a 0,7 puntos porcentuales de media debido al aumento de los costes de la energía y los fertilizantes”.

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La consultora también subraya que El Niño no provoca automáticamente un aumento global de los precios agrícolas. Bonilla sostiene que “el principal canal a través del cual El Niño afecta a las economías es la interrupción del suministro interno más que un choque de los precios mundiales de las materias primas”.

Añade que “el impacto sobre la inflación dependerá de dónde fallen las cosechas, de dónde procedan las importaciones y de si los gobiernos absorben el choque mediante subsidios y controles de precios o permiten que una mayor parte se traslade a los precios al consumidor”.

Los riesgos para 2026 y 2027

Oxford Economics considera que este episodio podría resultar más complejo que el registrado entre 2023 y 2024.

Global Food Prices Risk Spiking On Worst-Ever Drought In Brazil

Aunque las existencias acumuladas de cereales deberían amortiguar la respuesta inmediata de los mercados internacionales, los inventarios mundiales de trigo, arroz y maíz se reducirían durante 2026 y 2027, mientras persisten riesgos asociados a fertilizantes, eventos climáticos y posibles restricciones comerciales.

La firma ya elevó en alrededor de 0,7 puntos porcentuales sus previsiones de inflación alimentaria para Asia por el encarecimiento de la energía y los fertilizantes. Un episodio intenso de El Niño añadiría pérdidas de rendimiento agrícola a esas presiones, mientras que países como Sudáfrica podrían experimentar un aumento adicional de un punto porcentual en la inflación general respecto del escenario base.

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Para América Latina, el informe plantea un escenario distinto. La atención estará menos centrada en un choque amplio sobre los granos y más en la evolución de los alimentos frescos, las interrupciones logísticas derivadas de inundaciones y la actividad pesquera, variables que determinarán hasta qué punto los efectos climáticos logran trasladarse a la inflación durante los próximos trimestres.

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