Bloomberg Línea — Bank of America (BAC) considera que Colombia podría terminar recurriendo al Fondo Monetario Internacional si el Congreso bloquea o reduce hasta volver irrelevante el ajuste fiscal planteado por el nuevo Gobierno, una alternativa que el banco identifica como un “plan B” para enfrentar las necesidades de financiamiento.
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La advertencia aparece después de que el Gobierno redibujara el panorama de las cuentas públicas y revelara gastos por COP$60 billones (US$19.253 millones) que, según el Ministerio de Hacienda, habían sido omitidos durante la administración Petro. Para el banco, la mayor transparencia deja ahora pendiente la parte decisiva: ejecutar el ajuste.
El escenario base de BofA sigue siendo que el Congreso aprobará la Ley de Ajuste Fiscal, aunque con una reducción frente a la propuesta original. El Gobierno pretende disminuir el déficit primario de 2027 en 2,2 puntos porcentuales del PIB, mientras el banco estima que el ajuste podría terminar cerca de 1,5 puntos.
Para el equipo de analistas de Bank of America, entre ellos Alexander Müller, “si el Congreso rechaza la ‘Ley de Ajuste Fiscal’, o la diluye hasta el punto de que se vuelva insignificante, creemos que la administración De la Espriella probablemente solicitará financiamiento del FMI”.

El FMI aparece como alternativa
El punto que separaría el escenario base del plan B es el resultado fiscal. BofA considera insignificante un ajuste que no produzca una mejora del balance primario entre 2026 y 2027. El déficit primario estimado para 2026 es de 3,3% del PIB y el banco marca ese nivel, o uno mayor, como su umbral.
La dimensión del problema también está en las necesidades de recursos. El presupuesto de 2027 rediseñado por el Gobierno supone US$30.000 millones de financiamiento externo, una cifra que BofA considera muy difícil de conseguir sin un programa con el Fondo Monetario Internacional si no se materializa el ajuste fiscal.
“Eso parece muy difícil de lograr sin un programa del FMI, en nuestra opinión”, sostuvo el equipo de Bank of America. El cálculo cambia de manera importante si el Congreso permite una corrección de las cuentas públicas cercana a la planteada por el Ejecutivo.
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Con un ajuste equivalente a 2,2 puntos del PIB, las necesidades de financiamiento disminuirían en alrededor de US$14.500 millones, según BofA. El banco advierte que esa estimación es sensible al comportamiento de la tasa de cambio, el crecimiento económico y los supuestos utilizados para el deflactor.
La Ley de Ajuste Fiscal apunta a llevar el déficit primario de 2027 hasta 2,3% del PIB, frente al 3,3% estimado para 2026. BofA considera adecuada la combinación de mayor transparencia y ajuste, aunque su escenario central contempla que el Congreso reduzca la magnitud de la corrección desde 2,2 hasta cerca de 1,5 puntos del PIB.
“No esperábamos un esfuerzo de transparencia tan grande. En conjunto —transparencia más ajuste—el plan parece adecuado”, resaltan los analistas del banco. “Este es el mejor momento para hacerlo, al comienzo del mandato, cuando el capital político es mayor y otros partidos están negociando para obtener una parte del poder”.

¿Cómo recibirían los mercados un programa del FMI?
Para Bank of America, acudir al Fondo no necesariamente produciría una reacción negativa de los inversionistas. Su análisis plantea que Colombia habría alcanzado un punto en el que un programa podría contribuir a reducir las primas de riesgo, en lugar de elevarlas por la señal de necesidad de financiamiento de emergencia.
“Creemos que Colombia ya pasó ese punto. El programa del FMI probablemente sería bien recibido por los mercados”, señaló BofA. Entre las razones identificadas por el banco están el acceso a financiamiento de menor costo y la condicionalidad asociada con la disciplina fiscal.
La preocupación ya se ha reflejado en los activos colombianos. Tras el anuncio del presupuesto, las tasas locales subieron 10 puntos básicos el 27 de agosto y otros 40 puntos en los dos días siguientes, un movimiento también influido por las expectativas sobre la Reserva Federal de Estados Unidos.
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En deuda externa, el Colombia 2036 quedó rezagado entre 11 y 13 puntos básicos, mientras los CDS aumentaron seis puntos. Las acciones retrocedieron 0,5% el 27 de agosto.
El Congreso definirá la magnitud del ajuste
El deterioro parte de una situación fiscal más exigente de la prevista. El presupuesto rediseñado proyecta para 2027 un déficit total del Gobierno central de 9,4% del PIB y uno primario de 4,5%, antes de las medidas de ajuste, frente a déficits estimados de 7,2% y 3,3%, respectivamente, en 2026.
Los COP$60 billones (US$19.253 millones) revelados incluyen COP$37,4 billones (US$12.001 millones) en intereses, COP$9,6 billones (US$3.080 millones) en subsidios a combustibles, COP$6,5 billones (US$2.086 millones) en pensiones y COP$4,5 billones (US$1.444 millones) en salarios públicos.

También aparecen COP$2 billones (US$642 millones) para el sistema de salud y COP$0,7 billones (US$225 millones) destinados a universidades públicas.
El margen para reducir el gasto, sin embargo, enfrenta rigideces. Según Hacienda y el CARF, citados por BofA, alrededor del 90% del gasto público colombiano se clasifica como inflexible. El banco considera que una nueva ley podría facilitar modificaciones sobre partidas que no pueden recortarse mediante un simple decreto.
La deuda externa seguirá especialmente expuesta al resultado legislativo. Para BofA, la emisión podría ser muy sensible a las medidas finalmente aprobadas por el Congreso. En acciones, en cambio, el banco mantiene su sobreponderación en Colombia: el Colcap cotiza con un descuento cercano a 10% frente a su promedio histórico por múltiplo precio utilidad esperado a 12 meses.
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Así, la atención del mercado queda puesta en cuánto conservará el Congreso del ajuste propuesto y qué medidas estructurales reducirán las rigideces presupuestarias. De esa magnitud dependerán las necesidades de financiamiento de 2027 y, bajo la lectura de Bank of America, si el FMI permanece como plan B o pasa a ocupar un lugar central.













