Bloomberg Línea — América Latina abre nuevas oportunidades de inversión de cara al cierre de 2026, aunque el atractivo está lejos de ser uniforme. Los analistas ven opciones en los Andes, materias primas, crédito y renta fija, mientras las elecciones en Brasil, las presiones fiscales y los riesgos externos obligan a ser más selectivos.
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La región combina gobiernos con agendas más favorables a la inversión, demanda estructural por minerales y bancos centrales que han preservado su credibilidad. Perú y Colombia concentran algunas de las apuestas más favorables, mientras México divide las opiniones y Argentina ofrece potencial acompañado de riesgos políticos.
El punto de partida es una mejora relativa frente a otros emergentes. “Si miras a América Latina, sigue siendo un muy buen lugar para estar”, dijo Regis Chatellier, estratega de soberanos emergentes de CreditSights.
La oportunidad tampoco supone comprar indiscriminadamente la región. Bank of America mantiene una posición neutral en Brasil y Chile, redujo México a infraponderar y sobrepondera Perú, Colombia y Argentina, una distribución que refleja diferencias importantes entre las principales economías latinoamericanas.

Oportunidad 1: el giro político y las reformas
Perú reúne uno de los consensos más claros. Bank of America lo elevó de infraponderar a sobreponderar por su panorama macroeconómico, los altos precios de los metales y un gobierno más orientado a las reformas con el triunfo de Keiko Fujimori. La entidad también favorece al sector financiero y mantiene entre sus preferencias a Credicorp e IFS.
VanEck presenta una tesis todavía más favorable. Ola El-Shawarby, gestora de portafolio de renta variable de mercados emergentes, y Patricia González, analista sénior, sostienen que “la región no había lucido tan atractiva para los inversionistas en años”, tras visitar Chile, Argentina, Perú y México.
Perú es su apuesta de mayor convicción. VanEck calcula una cartera documentada de inversión minera de US$64.000 millones, equivalente al 16% del PIB, a la que se suman US$40.000 millones comprometidos mediante ProInversión en 86 proyectos de infraestructura hasta 2028.
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Colombia también aparece entre las preferencias. BofA la sobrepondera por sus valoraciones y una agenda de reformas que considera más favorable al mercado, tras la llegada de Abelardo de al Espriella. CreditSights mantiene una visión positiva ante la perspectiva de consolidación fiscal, aunque advierte que el proceso podría tardar más de lo esperado.
Chile ofrece una lectura más matizada. BofA está neutral, pero considera que la agenda de reformas de José Antonio Kast puede convertirse en un catalizador. VanEck también ve favorablemente la trayectoria de crecimiento, aunque prefiere esperar avances legislativos y una recuperación del crédito antes de tomar exposición directa.
Oportunidad 2: cobre, litio, petróleo y energía
La transición energética añade una tesis que trasciende el ciclo económico. América Latina genera aproximadamente 35% de la producción mundial de cobre y posee cerca del 46% de las reservas globales de litio, según las cifras recogidas por VanEck.

El-Shawarby y González consideran que “la electrificación, la construcción de centros de datos y las inversiones en IA están creando un ciclo de demanda estructural en cobre, litio, gas natural e infraestructura energética”.
Chile y Perú tienen exposición al cobre, mientras Argentina suma litio, petróleo y gas. BofA mantiene a Argentina sobreponderada y aumentó su exposición energética mediante YPF y Pampa, aunque reconoce que la debilidad de la actividad y las elecciones presidenciales de 2027 siguen siendo factores de riesgo.
Brasil aporta otra dimensión. Vinicius Nunes, analista principal de Brasil en BloombergNEF, destacó que América Latina produce unos 8 millones de barriles diarios de petróleo y que el crecimiento desde 2020 ha estado impulsado principalmente por la expansión brasileña en la cuenca de Santos y por productores como Guyana.
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La ventaja regional también alcanza las renovables. En Chile, casi 40% de la generación eléctrica procede de energía eólica y solar, según Nunes. Brasil combina petróleo, biocombustibles y tierras raras, mientras la expansión de la energía limpia reduce la dependencia histórica de la generación hidroeléctrica.
Oportunidad 3: tasas, monedas y crédito
La oportunidad no se limita a las acciones. Adriana Dupita, economista jefe adjunta de mercados emergentes de Bloomberg Economics, destacó la disciplina de los bancos centrales regionales y su historial bajo regímenes de metas de inflación.
“Los bancos centrales de la región tienden a seguir reglas de metas de inflación y han sido exitosos, disciplinados y consistentes en la búsqueda de esas metas de inflación”, afirmó Dupita. Esa posición, añadió, les permite afrontar las presiones actuales sin una nueva ola generalizada de aumentos de tasas, con Colombia como excepción.

Las monedas agregan otro soporte. El peso colombiano y el mexicano lideraron el desempeño entre las divisas emergentes durante los últimos 12 meses, de acuerdo con Bloomberg Economics. Dupita considera que una debilidad sostenida del dólar podría favorecer una apreciación adicional, especialmente entre países con mejores fundamentos.
El crédito ofrece una historia de largo plazo. VanEck calcula que el crédito al sector privado equivale al 33% del PIB de Perú, menos de la mitad del 88% de Chile. En Argentina alcanza apenas 12%, una brecha que podría ofrecer espacio para la expansión bancaria conforme se normalicen las condiciones financieras.
Riesgo 1: elecciones y reformas
Brasil concentra el principal evento político de corto plazo. Las elecciones presidenciales están previstas para octubre y BMI, de Fitch Solutions, considera que la contienda permanece prácticamente empatada. Bank of America mantiene una posición neutral, mientras espera mayor claridad sobre política fiscal, tasas y beneficios empresariales.
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Bloomberg Economics advierte contra una lectura excesivamente binaria del resultado. Dupita sostuvo que “el mayor riesgo para la región es la parálisis, no la inestabilidad”, una advertencia que también limita las expectativas sobre la velocidad con la que gobiernos favorables al mercado pueden transformar sus programas en reformas.
Brasil ilustra esa dificultad. Dupita considera que el próximo gobierno deberá abordar la trayectoria fiscal independientemente del ganador y que un ajuste rápido enfrenta restricciones políticas. La capacidad de aprobar cambios en gasto y otras áreas será tan relevante para los activos como el resultado electoral.
Argentina enfrenta una prueba distinta. VanEck considera que las reformas de Javier Milei han impulsado una transformación exportadora, pero actualmente no mantiene exposición directa al país. El proceso electoral de 2027 hace que la firma prefiera cautela en el momento y tamaño de una eventual inversión.

Riesgo 2: déficit, deuda y tasas mantienen la factura fiscal
Las cuentas públicas son uno de los principales límites al optimismo regional. Brasil combina tasas elevadas con una estructura de deuda sensible al costo monetario, mientras Colombia enfrenta un ajuste que puede pesar sobre la demanda interna antes de que una recuperación de la inversión genere beneficios.
BMI proyecta que la deuda pública brasileña alcance alrededor de 81,4% del PIB en 2026. Además, cerca de la mitad de la deuda federal está vinculada a tasas flotantes, por lo que los movimientos de la política monetaria se trasladan con rapidez al costo de intereses.
El problema excede a Brasil. Dupita vincula el menor crecimiento potencial de América Latina frente a otros emergentes con sus bajas tasas de ahorro, especialmente público. “No logramos impulsar esa tasa de ahorro mediante un aumento de la tasa de ahorro público”, explicó.
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México introduce otra fuente de cautela. BofA redujo el mercado a infraponderar por la debilidad de la actividad, los riesgos relacionados con el T-MEC y la incertidumbre política. CreditSights también mantiene reservas y señala a Pemex y sus necesidades de financiamiento como un riesgo fiscal relevante.
La visión contrasta con VanEck, que encuentra oportunidades específicas. Las exportaciones manufactureras mexicanas no automotrices crecieron casi 38% interanual durante el primer semestre de 2026, impulsadas en buena medida por cadenas de tecnología y centros de datos asociadas a la inversión estadounidense en IA.
Riesgo 3: El Niño, petróleo y la disputa entre EE.UU. y China
El clima constituye uno de los riesgos inmediatos. BMI advierte sobre un El Niño severo capaz de afectar rendimientos agrícolas y presionar los precios de los alimentos. BofA identifica riesgos particulares para Perú por inflación y provisiones bancarias, mientras Chile ya enfrenta alteraciones en pesca y agricultura.

A ello se suma el Medio Oriente. El escenario base de BMI contempla una desescalada entre EE.UU. e Irán y un petróleo cercano a US$70 por barril en 2027, pero su equipo asigna una probabilidad de 35% a una escalada del conflicto, que volvería a elevar los riesgos para inflación y crecimiento.
La competencia entre Washington y Beijing añade otra variable. Bloomberg Economics calcula que el peso económico de China ya supera al de EE.UU. en Brasil y Perú, mientras México y Colombia conservan una vinculación mayor con la economía estadounidense.
Nunes observa esa competencia directamente en energía. En Brasil, nueve de cada 10 vehículos eléctricos vendidos proceden de fabricantes chinos, mientras paneles solares, turbinas eólicas y almacenamiento también muestran una fuerte presencia de China. EE.UU., en contraste, busca ganar terreno mediante inversiones en minería y tierras raras.
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El cierre de 2026 deja así varias variables abiertas: el resultado electoral brasileño, la ejecución de las reformas andinas, la trayectoria fiscal, El Niño y el conflicto en Medio Oriente. A ellas se suma la relación entre EE.UU. y China, mientras los inversionistas calibran cuánto del nuevo atractivo latinoamericano ya está incorporado en las valoraciones.













