Bloomberg Línea — Las monedas de América Latina registran una recuperación en medio de una mejora del sentimiento en los mercados internacionales y una reciente corrección en los precios del petróleo.
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Entre las divisas emergentes, el peso chileno (USDCLP) y el sol peruano (USDPEN) son las que más avanzan, en un contexto en el que ambos países suelen verse especialmente presionados cuando el crudo sube debido a su condición de importadores netos de energía.
A las 12:30 ET, el dólar frente al peso chileno retrocede cerca de 2,73%, su mayor caída diaria desde 2023, mientras que el billete verde frente al sol peruano cede alrededor de 1,62%, también marcando su mejor desempeño diario en tres años.
El movimiento responde principalmente a una reducción de la aversión global al riesgo, después de que el presidente Donald Trump señalara que el fin del conflicto en Irán podría estar cerca y con anuncios de que la industria se estaría preparando para tomar medidas que enfrenten el shock petrolero. El barril WTI cae 10,26% hasta los US$85,05, mientras que el Brent cede 9,80% hasta los US$89,26.

La posibilidad de una intervención coordinada en el mercado energético ha ayudado a moderar las presiones inflacionarias vinculadas al encarecimiento del petróleo, un factor que había generado preocupación entre los inversionistas en jornadas previas. El Grupo de los Siete (G7) anunció que solicitara a la Agencia Internacional de Energía evaluar los volúmenes de reservas estratégicas que podrían liberarse si fuese necesario para estabilizar el suministro global.
Menor riesgo impulsa a las emergentes
Ignacio Mieres, Head of Research de XTB Latam, explicó que la caída del dólar frente al peso chileno responde al cambio en el apetito por riesgo. Según indicó, la reducción de la tensión geopolítica ha favorecido los flujos hacia monedas emergentes.
Mieres añadió que el escenario también ha beneficiado a los metales industriales, con un repunte del cobre que se aleja de los mínimos semanales ante una mejora en las perspectivas de crecimiento global, en momentos en que el mercado comienza a descontar un eventual fin del conflicto en Medio Oriente.
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El repunte se produce después de una semana particularmente negativa para algunas monedas. El peso chileno, por ejemplo, fue una de las divisas más golpeadas la semana pasada, pues el país es uno de los más sensibles a los movimientos del petróleo, debido a su fuerte dependencia de importaciones energéticas.
A diferencia de otras economías latinoamericanas, el país prácticamente no produce crudo y debe importar la mayor parte del petróleo y combustibles refinados que consume, lo que hace que un alza del precio internacional deteriore sus cuentas externas.
De acuerdo con Bloomberg Economics, en un escenario en el que el petróleo alcance US$108 por barril, el impacto negativo sobre la balanza comercial chilena podría acercarse a 1,3% del PIB, reflejando el aumento del costo de la energía importada.

Una dinámica similar se observa en Perú. De acuerdo con Ebury, el sol peruano había caído cerca de 4% desde los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, alcanzando niveles no vistos desde finales de septiembre.
La entidad señala que la economía peruana también es vulnerable al shock energético por su condición de importador de petróleo. A esto se suma una fuga en un gasoducto en el sur del país, que ha provocado una fuerte escasez energética y racionamiento en distintos sectores.
Bloomberg Economics señala que, en un escenario de precios elevados del crudo, el efecto negativo sobre la economía peruana se concentra principalmente en el mayor costo de las importaciones de combustibles, aunque parte de ese impacto puede verse compensado por el buen desempeño de las exportaciones de metales, especialmente cobre y oro, que actúan como un amortiguador frente al shock energético.
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En ese contexto, la caída del dólar frente ambas divisas responde principalmente a la reducción de la prima por riesgo geopolítico, así como al impacto diferencial que tienen los altos precios del petróleo en economías importadoras de energía.
Ese desempeño se replica hoy en otras monedas como el peso colombiano (USDCOP), el mexicano (USDMXN) y el real brasileño (USDBRL), que también suben en una jornada positiva para las divisas de la región.

Para BBVA, “el trading basado en titulares sigue dominando en los mercados emergentes y en LatAm”, en un contexto en el que el dólar se ha debilitado tras la mejora en el apetito por riesgo. El banco coincide en que la caída del petróleo elimina parte de la prima de riesgo geopolítico que se había incorporado al precio del crudo cuando el mercado temía una escalada mayor entre Estados Unidos e Irán.
No obstante, el banco advierte que aún podría ser necesaria más evidencia de estabilidad geopolítica para evitar nuevos episodios de volatilidad y consolidar el repunte reciente de las divisas latinoamericanas.













