Bloomberg — Una boda adornada con 40.000 flores, barbacoas que queman más de 1.200 kilos de leña y vuelos privados que llegan sin cesar para grandes fiestas. Lejos de los puntos de moda en EE.UU. y Europa, Punta del Este vive un auge de eventos de lujo.
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Punta del Este ha atraído durante mucho tiempo a las élites regionales que buscan playas impecables y esparcimiento en el seguro y relajado Uruguay. Los clubes de polo se están expandiendo, los gestores de patrimonio están abriendo oficinas y las torres de lujo proliferan a lo largo de su costa atlántica.

Ahora, extranjeros con grandes fortunas eligen la ciudad y los balnearios cercanos para celebrar fiestas de cumpleaños y bodas al estilo Gatsby, además de eventos corporativos. Funcionarios locales estiman que parejas extranjeras organizan unas 250 bodas al año entre octubre y abril. El valor de una boda o aniversario de dos días para 150 personas suele partir en torno a los US$100.000, según personas familiarizadas con el mercado.
La organizadora de bodas y eventos corporativos Mónica Hirsch tiene la agenda completa con eventos de alto nivel que a menudo requieren al menos un año de preparación. Los clientes demandan cada vez más experiencias personalizadas, como una minimaratón con camisetas y pancartas que Hirsch organizó para una pareja brasileña y sus invitados. Es un gran cambio respecto de hace más de una década, cuando inició su negocio.
“Al principio, me enteraba de cada evento que se realizaba. Cotizaba todos”, dijo Hirsch. “Hoy hay tantos que ni siquiera me entero de todos”.
Las fiestas en el balneario alcanzaron un nuevo nivel de notoriedad en noviembre pasado cuando el nieto del magnate paraguayo Antonio Vierci habría gastado US$1 millón en una boda de 800 invitados que duró tres días y requirió 15 vuelos privados y chárter. También llevaron al cantante colombiano Carlos Vives para un concierto privado, según medios locales. La familia Vierci no respondió a una solicitud de comentarios.
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La industria de eventos está ayudando a transformar una costa que antes solo brillaba durante dos meses tras Año Nuevo en un destino de octubre a abril. También tiene un gran impacto en los negocios locales, desde catering y decoración hasta carpas e iluminación.
La floristería de Isabel Castilla en Punta del Este es la fachada de un laberinto de almacenes y salas de preparación que dan servicio a su negocio de ambientación de bodas, incluyendo cámaras frigoríficas que, en temporada alta, albergan miles de flores frescas importadas de Brasil, Colombia y Ecuador.
“Nosotros antes teníamos una fiesta por mes buena con un presupuesto alto. Ahora estamos todos los fines de semana con más de una fiesta buena”, dijo Castilla, quien organizó su primera boda en 2007.
La baja criminalidad en Uruguay ha atraído a un número creciente de visitantes adinerados, muchos de los cuales poseen viviendas en Punta del Este. Ubicado entre Argentina y Brasil, este país de 3,5 millones de habitantes es un caso atípico en América Latina por su riqueza y estabilidad. Los inversores han tomado nota. Google eligió Uruguay para instalar un gran centro de datos, mientras que el desarrollador italiano de lujo Cipriani construye un enorme proyecto de casino y torre residencial en Punta del Este.
El año pasado, cerca de 750.000 extranjeros visitaron la zona de Punta del Este, más de tres veces la población del área y un aumento de 16% frente a 2024. Argentinos y brasileños representaron el 82% de esos visitantes, que gastaron unos US$918 millones en la zona, según datos del Ministerio de Turismo.
El aeropuerto de la ciudad construyó una nueva terminal en 2024 para mantenerse al ritmo del auge de jets privados. Los vuelos desde esa terminal para aeronaves privadas aumentaron cerca de 18% interanual hasta 5.864 en la temporada de verano más reciente, que terminó en marzo.
En ningún lugar se ve más ese gasto que en la mesa, donde las fiestas de alto presupuesto adoptan formatos gastronómicos alternativos. El parrillero Diego Pérez Sosa ha transformado el tradicional asado uruguayo —cocción lenta de carnes sobre brasas de leña— en un espectáculo gastronómico.
“Las personas están queriendo nuevas experiencias más que lo clásico, dijo Pérez Sosa. Están cansados de comer salmón ahumado con bline y cavier”.
Pérez Sosa —quien también dirige una parrilla uruguaya en Sao Paulo, Brasil— señaló que 2024 y 2025 fueron sus temporadas más activas desde que comenzó a trabajar en Punta del Este en 2015. En un aniversario de boda, su equipo de 11 parrilleros y cocineros sirvió más de 270 kilos de carne de res, cordero y pescado a casi 500 personas, en un trabajo que tomó casi medio día de principio a fin.
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Los eventos de destino suelen durar varios días y los invitados participan en actividades como polo, golf, catas de vino y juegos en casinos locales.
“A menudo elegimos dos o tres lugares que muestran distintas facetas de la ciudad. Hacemos un evento en el viñedo, otro en la playa y otro en una estancia”, dijo Hirsch.
Fernando Mosteiro dirige una de las mayores empresas de iluminación y sonido de Punta del Este. Esta temporada realizó alrededor de 30 eventos entre bodas, marcas de lujo y eventos corporativos es una de las más activas en años para Mosteiro, que llegó a tener hasta 30 personas trabajando en un gran evento, frente a 10 hace una década.
“Los brasileños son los que más bodas hacen. Son los motores de crecimiento de este negocio, dijo. “El turismo de bodas ha sido una fuente muy importante de ingresos para el país y la zona”.
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