Buenos Aires — El tipo de cambio en Argentina atraviesa un momento particular. Con un dólar que continúa a la baja, mientras el Banco Central compra divisas, el mercado calcula que la moneda local se ubica en niveles históricamente apreciados, con implicancias directas sobre la inflación, la acumulación de reservas y la competitividad de la economía.
En ese escenario, este martes, el dólar mayorista cedió ARS$1,50 y finalizó en ARS$1.375,50 por unidad.
De acuerdo con cálculos de Portfolio Personal Inversiones (PPI), el tipo de cambio real se ubica en “niveles históricamente bajos”: se encuentra 31,5% por debajo del promedio de largo plazo (a excepción de la gestión de Alberto Fernández) y apenas 1,5% por encima del nivel heredado por Sergio Massa.

De acuerdo con el reporte, “con un ojo en la inflación (vía abaratamiento o techo de suba a los transables), el BCRA podría permitir una baja adicional del tipo de cambio, aunque esto pondría más presión a los márgenes de los productores de transables”.
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Desde Adcap, remarcaron que “el peso argentino sigue sorprendentemente contenido frente a la guerra”. “El Banco Central está reconstruyendo el ancla cambiaria en medio de un contexto global de aversión al riesgo”, sostuvo uno de sus últimos reportes.
A su vez, consideró que, “tras la sorpresa inflacionaria de enero, el Banco Central está fijando implícitamente una banda estrecha entre ARS$1.370 y ARS$1.400″.
Por qué baja el dólar en Argentina
La dinámica reciente del mercado cambiario responde a varios factores. Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital, indicó a Bloomberg Línea que “la estabilidad cambiaria está sostenida por una combinación de expectativas y estacionalidad. Aun con tasas reales negativas, no hay una dolarización significativa porque el mercado no anticipa un salto del tipo de cambio en el corto plazo y espera la liquidación de la cosecha".
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Así, apuntó a la importancia de la estacionalidad: “Estamos entrando en el trimestre de liquidación de la cosecha gruesa, y la oferta de divisas en el mercado se nota. Los volúmenes operados en contado superaron los US$550 millones en las últimas ruedas, y el BCRA está siendo muy agresivo en sus compras".
“En segundo lugar, la política monetaria mantiene un sesgo claramente contractivo, en línea con las señales recientes del Gobierno en favor de sostener una fuerte absorción de pesos. En un contexto en el que el Tesoro viene convalidando licitaciones con niveles de rollover superiores al 100%, se reduce la liquidez disponible y, con ello, el potencial de presión sobre la demanda de dólares”, puntualizó.
Además, remarcó que “la base monetaria crece por debajo de la inflación, en torno al 25% interanual frente a una inflación cercana al 33%, lo que implica una contracción real de los pesos en circulación”. “Este esquema contribuye a anclar expectativas y limita, al menos en el corto plazo, la presión cambiaria desde el frente monetario”, señalaron.
A su vez, manifestó que “hay un factor de confianza externa que pesa”: el respaldo de los Estados Unidos al Gobierno de Javier Milei y la segunda revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que derivaría en un desembolso de US$1.000 millones. “Eso le da un ancla adicional al tipo de cambio”, estimó.
Qué espera el mercado para el dólar
Botto también pronosticó que “el desafío aparece hacia el segundo semestre, cuando ese flujo se reduce”, al tiempo que destacó que en la actualidad el tipo de cambio “opera muy lejos del techo de intervención y que, a priori, la tendencia apreciadora tiene margen para continuar”.
Sin embargo, aseguró que hay “algunos factores a monitorear”, como la inflación. “El dólar muestra una baja en lo que va del año, mientras los precios continúan ajustando. Este tipo de divergencias no suelen sostenerse indefinidamente, por lo que es esperable que, con el tiempo, el sistema encuentre un nuevo punto de equilibrio”, explicó.
“El segundo semestre cambia la ecuación: se termina la cosecha gruesa, se acumulan vencimientos de deuda y el carry trade en pesos empieza a competir con el riesgo de una corrección cambiaria. En ese escenario, variables como la evolución del riesgo país y la capacidad de acceso a financiamiento serán determinantes para sostener la estabilidad y evitar que reaparezcan presiones sobre el tipo de cambio", aseguró.
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