El carry trade ya no basta: los retos de las monedas de América Latina pese a un dólar débil

Latinoamérica mantiene el atractivo para el carry trade en 2026, pero los riesgos políticos, fiscales y electorales exigen mayor selectividad en las apuestas cambiarias.

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Notas de dólar
04 de febrero, 2026 | 11:02 AM

Bloomberg Línea — América Latina ingresa a 2026 con una de las propuestas de valor más atractivas del mercado cambiario global. La combinación de tasas de interés elevadas, ciclos de política monetaria aún desalineados con las economías desarrolladas y flujos derivados del nearshoring ha mantenido el interés inversor en los activos en moneda local. Sin embargo, los analistas advierten que las condiciones para sostener esa preferencia serán más exigentes a lo largo del año.

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La región enfrenta un entorno donde las diferencias entre países se acentuarán. Según Bloomberg Intelligence, el carry trade seguirá siendo un motor relevante de flujos, pero las elecciones presidenciales, la credibilidad fiscal y los riesgos externos marcarán qué monedas seguirán captando interés y cuáles enfrentarán presiones.

“Latinoamérica entra en 2026 aún ofreciendo algunos de los rendimientos más altos del mundo, manteniendo al carry como su atractivo principal”, indicaron los analistas de Bloomberg Intelligence. Aun así, “en 2026 no se tratará sólo de cuánto carry ofrece América Latina, sino de cuán confiable es”.

Un dólar débil favorece a la región, pero con matices

El dólar inició el año en una posición estructuralmente más débil tras haber cerrado 2025 con una caída de 7,6% en el Bloomberg Dollar Index. La expectativa de recortes adicionales por parte de la Reserva Federal y una narrativa de desdolarización creciente han pesado sobre su valor relativo.

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El dólar roza un mínimo de tres años antes de la decisión de tasas de la Fed.

Desde la perspectiva global, Bloomberg Intelligence sostiene que “las visiones bajistas del dólar tienen sentido a inicios de 2026 si se consideran las fuerzas estructurales, se adoptan estrategias de diversificación y se sigue creyendo en un recorte adicional de 50 a 100 puntos básicos por parte de la Fed como escenario central”.

A pesar de ello, los analistas advierten que “históricamente, el relajamiento de la Fed ha perjudicado a las monedas latinoamericanas”. En particular, “el real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN) a menudo se debilitan en los meses posteriores a los recortes de tasas en EE.UU., incluso después de considerar los efectos por anticipación”. En ese sentido, la magnitud y la velocidad del ciclo de baja serán determinantes. “Un ritmo más lento de la Fed debería ayudar a contener la volatilidad y evitar una repetición de las fuertes pérdidas posteriores a recortes observadas en caídas anteriores”.

La expectativa base para el crecimiento del PIB de EE.UU. es de 2% en 2026, superior al 1,2% proyectado para la eurozona y al 1,1% del Reino Unido. Esta dinámica puede proporcionar cierto soporte al dólar en los primeros tramos del año, aunque el mercado permanece atento a los posibles cambios en la presidencia de la Reserva Federal y su impacto sobre la independencia del banco central.

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El carry trade sigue presente, pero más selectivo

El diferencial de tasas entre América Latina y EE.UU. se mantiene amplio y continúa atrayendo flujos hacia los activos locales. En particular, el real brasileño destaca como la moneda de mayor retorno en términos nominales, con un diferencial Selic-Fed estimado por encima de 10% durante la mayor parte del año. No obstante, los riesgos fiscales y políticos han llevado a Bloomberg Intelligence a ajustar su evaluación para el BRL desde un sesgo neutral a negativo hacia finales de 2026.

“Las preocupaciones fiscales podrían profundizarse antes de unas elecciones inciertas, pesando sobre el real brasileño a pesar del atractivo carry que ofrece”, señalaron los analistas.

En contraste, México se posiciona como la economía más estable de la región. El peso mexicano acumula una apreciación de 4,5% frente al dólar entre el 31 de diciembre de 2025 y el 27 de enero de 2026, según datos de Bloomberg. La combinación de estabilidad política tras la elección de Claudia Sheinbaum, avances en la renegociación del T-MEC y una balanza de pagos favorecida por flujos de inversión fortalece su perfil ante los inversionistas.

“Política estable, perspectivas comerciales positivas y el nearshoring pueden resultar beneficiosos”, explica el informe.

Mexican Peso bills are arranged for a photograph with a U.S. one dollar bill in Mexico City, Mexico, on Wednesday, Jan. 27, 2016. Mexico’s peso, the worst performing major currency in 2016, is poised for a rebound by the end of this year, according to its most-accurate forecaster, Sireen Harajli, a strategist for Mizuho Bank Ltd. who was the best analyst for the peso in the fourth quarter, according to a Bloomberg ranking. Photographer: Susana Gonzalez/Bloomberg

La renegociación del T-MEC, aunque aún en curso, avanza con señales positivas que reducen el riesgo de choques comerciales con Estados Unidos. La volatilidad implícita del peso se ha mantenido por debajo de otras divisas regionales, lo que refuerza su perfil como activo defensivo. Según el informe, México se consolida como un destino preferido para fondos institucionales que buscan retorno con estabilidad.

Chile y Perú, en cambio, enfrentan desafíos distintos. Sus monedas se ven limitadas por bajos niveles de carry y exposición a la volatilidad externa. “El impulso del cobre aún puede mejorar los términos de intercambio de Chile. La inexistencia de carry y la alta volatilidad pueden mantener a los alcistas al margen”, indica el análisis de Bloomberg Intelligence sobre el peso chileno (USDCLP). En cuanto al sol peruano (USDPEN), el reporte subraya que “la fortaleza del metal rojo y la debilidad del petróleo son las principales esperanzas” de la divisa.

Colombia, a pesar de ofrecer un diferencial de tasas elevado, aparece como el eslabón más débil del bloque. “Perspectiva fiscal pobre, liquidez limitada y riesgo electoral mantienen un listón alto para tomar riesgo en el peso colombiano (USDCOP)”, señala Bloomberg Intelligence.

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Riesgos electorales y cobertura ante posibles sobresaltos

La política electoral será el principal factor de riesgo en 2026 para las monedas de América Latina. Brasil celebrará elecciones presidenciales en octubre y la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva, quien lidera las encuestas, genera dudas en los mercados sobre el rumbo fiscal.

Un eventual giro hacia un candidato de derecha podría renovar el apetito por activos brasileños si se perciben compromisos más firmes con la consolidación fiscal. No obstante, el camino electoral será volátil y la credibilidad presupuestaria seguirá bajo escrutinio. Brasil enfrenta además el desafío de gestionar el mayor déficit nominal de la región, lo que limita el margen de maniobra ante shocks externos.

Colombia también acudirá a las urnas en medio de tensiones fiscales y falta de avances en la consolidación de cuentas públicas. Bloomberg Intelligence destaca que “el Congreso de Colombia aprobó en octubre un recorte de COP$10 billones al presupuesto de 2026, un paso modesto que hace poco por aliviar las persistentes preocupaciones fiscales”.

Peso colombiano

A pesar del atractivo que sigue ofreciendo el carry colombiano, Bloomberg Intelligence considera los riesgos internos comienzan a pesar más en las decisiones de los gestores de portafolio, pues la falta de avances en reformas tributarias sigue alimentando dudas sobre la sostenibilidad fiscal.

Perú enfrentará elecciones en abril, lo que incrementa la probabilidad de episodios de volatilidad cambiaria. Su historia reciente de alta rotación presidencial y debilidad institucional eleva el riesgo asociado a su moneda.

Además, la alta dependencia de commodities como el cobre y su sensibilidad al entorno chino también elevan el riesgo de reversión para el sol.

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En este contexto, la demanda por coberturas se mantiene elevada, pese a que la volatilidad implícita ha disminuido. “La demanda por opciones call de dólar con strikes altos tanto en el peso mexicano como en el real brasileño contrasta con la caída continua en la volatilidad implícita”, señalan los estrategas de Bloomberg Intelligence. “Los sesgos de volatilidad en el real brasileño y el peso mexicano se mantienen elevados, con la relación entre las reversas de riesgo a seis meses y la volatilidad at-the-money cerca de una puntuación Z de 2”.

Estas posiciones reflejan una postura defensiva de los inversores que, si bien no esperan grandes sobresaltos inmediatos, prefieren mantener protección ante la posibilidad de un repunte en la demanda por dólares a lo largo del año.

América Latina sigue destacando en el tablero cambiario global por su alto rendimiento, pero 2026 no será un año de apuestas indiscriminadas. En un entorno global marcado por la desaceleración del dólar y el giro monetario de la Reserva Federal, las monedas latinoamericanas estarán menos expuestas a los shocks externos y más condicionadas por sus propias decisiones de política económica y sus dinámicas internas.

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