Bloomberg Línea — El oro amplió su corrección este martes y profundizó la tendencia bajista que arrastra desde los máximos históricos alcanzados a comienzos de año. El metal precioso cotiza en niveles no vistos desde noviembre, presionado por una serie de factores que han golpeado su desempeño.
Ver más: El oro es víctima del miedo a la inflación y rompe soporte clave por primera vez desde 2023
El oro retrocedía 4,08% en la jornada y se ubicaba cerca de US$4.088 por onza, afectado por un entorno de tasas de interés elevadas, rendimientos más atractivos en la deuda estadounidense y un dólar fortalecido.
La magnitud del ajuste ya sitúa al metal en territorio bajista según una de las referencias más utilizadas en los mercados financieros. Desde los máximos registrados a finales de enero, cuando superó los US$5.400 por onza, el metal acumula una caída de 24,58%, según datos de Bloomberg.
En Wall Street, un retroceso superior al 20% desde el máximo reciente suele definirse como un “bear market”, una señal que refleja un cambio relevante en la tendencia y en el ánimo de los inversionistas.

La presión sobre el metal se intensificó tras la publicación de datos económicos sólidos en Estados Unidos, que reforzaron la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá una postura monetaria restrictiva durante más tiempo.
El informe de empleo y las cifras recientes de inflación redujeron las apuestas por recortes inminentes de tasas, un escenario que suele perjudicar a los activos que no ofrecen rendimiento, como el oro.
La corrección también activó señales técnicas seguidas de cerca por los inversionistas. El viernes pasado, el oro al contado cerró por debajo de su media móvil de 200 días por primera vez desde septiembre de 2023.
→ Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.
Para Citi, este movimiento representa un deterioro relevante de las perspectivas de corto plazo. Kenny Hu, analista del banco, señaló que la ruptura de la media móvil de 200 días “es ampliamente considerada una señal técnica negativa, que apunta a un mayor potencial bajista en el corto plazo”.
A raíz de este comportamiento, Citi redujo su precio objetivo para los próximos tres meses a US$4.000 por onza, frente a la previsión anterior de US$4.300. La entidad considera que los precios energéticos elevados, los mayores rendimientos reales y la fortaleza del dólar continúan creando obstáculos para el metal.
La evolución reciente del mercado refleja un cambio en las prioridades de los inversionistas. Aunque las tensiones geopolíticas permanecen presentes, la atención se concentra en la inflación, los rendimientos de los bonos y el comportamiento del dólar.

Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank, afirmó esta semana que “el actual shock inflacionario impulsado por la energía está respaldando los rendimientos de los bonos y el dólar, limitando la capacidad del oro para actuar como refugio tradicional pese a las continuas tensiones geopolíticas”.
A pesar de la debilidad de corto plazo, Citi mantuvo sin cambios su proyección para los próximos seis a doce meses en US$5.000 por onza.
Sin embargo, la entidad considera que aún es prematuro apostar por una recuperación sostenida. Hu advirtió que “comprar en las caídas aquí solo tiene sentido con una fuerte convicción de que no habrá una nueva escalada” de las tensiones en Medio Oriente y de que se normalizarán los flujos comerciales en el estrecho de Ormuz.













