El oro tiene su mayor caída desde 1983: qué precios proyectan Citi y Deutsche Bank

La fuerte corrección del oro revela su vulnerabilidad frente a cambios en el apetito de riesgo global. La salida masiva de capital desde derivados y fondos apalancados forzó ventas por más de US$4.000 millones.

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02 de febrero, 2026 | 08:26 AM

Bloomberg Línea — La caída del precio del oro en las últimas jornadas ha sido la más abrupta desde 1983. El desplome, que comenzó el viernes 30 de enero, fue desencadenado por el anuncio de que el presidente Donald Trump nominó a Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal. Este hecho fortaleció al dólar e impulsó un ajuste generalizado en las posiciones apalancadas sobre los metales preciosos.

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El oro ha retrocedido casi 11% en dos días, mientras que la plata ha perdido hasta 25,7% en su punto más bajo. La corrección fue acompañada por un desarme masivo de posiciones especulativas desde fondos cotizados y derivados. A pesar de la magnitud del retroceso, algunos analistas sostienen que los fundamentos estructurales del mercado no han cambiado de forma sustancial.

A pesar de que el metal cotizaba sobre los US$5.375,24 el jueves pasado y ahora arranca la semana sobre los US$4.789,11, para Michael Hsueh, analista de Deutsche Bank, “las condiciones no parecen preparadas para una reversión sostenida en los precios del oro”.

¿Por qué caen los precios del oro?

El episodio de volatilidad ha sido comparado por algunos analistas con momentos históricos de alta presión financiera. Desde el inicio de 2026, el precio del oro había acumulado un rally impulsado por una combinación de factores que incluían la tensión geopolítica, el crecimiento de la demanda minorista en China y la percepción de debilitamiento institucional en la Reserva Federal.

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La nominación de Warsh modificó este escenario al generar expectativas de un sesgo más contractivo en la política monetaria.

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El desplome del oro no sólo respondió a noticias macroeconómicas, sino también a factores técnicos del propio mercado. A medida que el precio comenzó a caer, muchos inversionistas con posiciones apalancadas se vieron forzados a vender para cumplir con exigencias de garantías, conocidas como llamadas de margen. Al mismo tiempo, quienes habían vendido opciones tuvieron que deshacer sus coberturas, lo que añadió más órdenes de venta en un mercado ya presionado.

Parte de la liquidación masiva vino de fondos apalancados, como el ProShares Ultra Silver (AGQ), cuya rebalanceo implicó ventas de hasta US$4.000 millones en futuros de plata. Además, el índice Bloomberg del dólar subió 0,9% el mismo día del anuncio de la nominación de Warsh, lo que restó atractivo a los metales.

Citi mantiene cautela con sesgo bajista

Citi Research mantiene una visión táctica y moderadamente bajista para el segundo semestre de 2026. En su análisis más reciente, el equipo asegura que espera “que el precio del oro se mantenga respaldado en el corto plazo por los riesgos geopolíticos y económicos aún elevados". Sin embargo, son más cautelosos hacia la segunda mitad del año. Esta posición parte de la hipótesis de que las tensiones internacionales disminuirán y el entorno económico de Estados Unidos mostrará signos de estabilización.

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Para el banco, el comportamiento del oro no puede explicarse sólo a partir de los fundamentos tradicionales del mercado de materias primas. Su enfoque parte de una relación directa entre la asignación de capital global al oro y la oferta física disponible. Según Citi, el precio actual refleja una demanda bruta cercana a US$1 billón, difícil de sostener si se reducen los incentivos de cobertura o el apetito especulativo.

El banco sostiene que gran parte del repunte reciente en el precio del oro fue impulsado por flujos tácticos de inversión, más que por fundamentos sólidos de oferta y demanda. En ese contexto, la diferencia entre el precio de mercado y el costo marginal de producción ha elevado los márgenes de los productores a niveles no vistos desde 1980, lo que sugiere que no hubo escasez física, ni disrupciones relevantes en la oferta minera.

El banco advierte que el oro se encuentra ahora en una zona de alta sensibilidad. A estos niveles, los precios dependen más del comportamiento de los tenedores que de la demanda final. En palabras del informe, “el precio es altamente sensible a si los tenedores venden o retienen existencias”. Esto convierte al oro en un activo susceptible a movimientos abruptos ante cambios incluso menores en el contexto de riesgo.

Inside ABC Bullion Store as Gold Rises Toward $5,000

Citi proyecta un escenario alcista, con una probabilidad de 20%, contempla una subida hacia niveles de US$5.400 a US$6.000. El escenario bajista, también con 20% de probabilidad, plantea una caída hasta US$3.000–US$3.500, en caso de un giro en los portafolios globales hacia activos con menor exposición al riesgo.

El caso base fijaba una meta de US$5.000 para los próximos tres meses y de US$4.500 para los próximos doce meses.

No obstante, Citi propone un modelo simple para estimar el precio del oro, en el que la variable central es el volumen de dinero destinado a comprarlo. Según el banco, “el precio del oro puede verse como igual al gasto bruto en dólares dividido por la oferta de oro”.

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Esa oferta combina la producción minera y las ventas de oro ya existente por parte de inversionistas. Si el gasto global se mantiene alrededor de US$1 billón y las ventas de existencias son moderadas, el precio rondaría los US$5.300 por onza. En cambio, si el gasto cae a entre US$600.000 millones y US$900.000 millones, los precios tenderían a situarse entre US$3.200 y US$4.800.

Desde la entidad se señala, además, que “los mercados físicos no pueden absorber un cambio de asignación patrimonial sin que los precios hagan el ajuste”. Bajo ese enfoque, una reasignación de apenas 0,5% del patrimonio financiero mundial hacia oro exigiría precios cercanos a US$6.000 para inducir la venta de reservas existentes.

Deutsche Bank ve al oro en US$6.000

Para Deutsche Bank, el desplome reciente no indica un cambio duradero en la trayectoria del oro. El analista Michael Hsueh subraya que “la corrección en los precios de metales preciosos sobrepasó la importancia de sus supuestos catalizadores”. En su opinión, las motivaciones de los inversionistas para mantener posiciones en oro no se han deteriorado de forma significativa.

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El banco mantiene su precio objetivo de US$6.000 por onza, apoyado en fundamentos temáticos como la debilidad estructural del dólar, el interés sostenido de los bancos centrales y la falta de alternativas de inversión para los ahorristas en China. En ese sentido, Hsueh ve “señales de que China ha sido un impulsor destacado de los flujos de inversión en metales preciosos”.

Además, destaca que “los inversionistas institucionales han señalado la probabilidad de una diversificación gradual a varios años fuera de activos denominados en dólares”. Sobre la demanda oficial, el análisis indica que “las preferencias declaradas y reveladas son de una mayor acumulación de reservas en oro, sin un límite claro en su participación dentro de las reservas”.

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El informe también subraya que “el perfil del inversionista típico en oro desde 2020 probablemente tiene una mayor tolerancia al riesgo y un horizonte de inversión más táctico que estratégico”. Esto implica que, aunque la asignación promedio a lo largo del tiempo pueda ser más elevada, también puede ser más volátil.

Deutsche Bank también distingue el contexto actual de otras fases históricas de corrección en el mercado del oro. A diferencia de los años ochenta o del episodio de 2013, el entorno monetario global es más restrictivo desde el inicio, lo que limita la posibilidad de un giro inesperado hacia políticas contractivas.

El logotipo de Deutsche Bank cubierto de hielo en el centro de Berlín, Alemania, el lunes 26 de enero de 2026.

En palabras del informe, “la política de la Fed parte de un nivel mucho menos acomodaticio, lo que reduce el margen para un posible shock restrictivo”. Este punto refuerza la idea de que la reciente caída no anticipa necesariamente un cambio de ciclo.

Por el lado de la demanda minorista, el análisis pone especial énfasis en el comportamiento del mercado chino. Hsueh sostiene que “las primas en la SGE son una señal importante de mayor interés de compra en oro”, lo que sugiere que parte del mercado interpretó la baja de precios como una oportunidad de entrada.

En paralelo, la limitada disponibilidad de instrumentos de inversión en metales dentro de China habría canalizado flujos adicionales hacia el oro físico, acentuando su relevancia como activo de resguardo frente a las restricciones financieras internas.

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