Oro avanza 20% en 2026 en medio de escalada en Irán, pero inversores creen que puede subir más

Con bancos centrales acumulando y el mercado descontando recortes de tasas, las casas de análisis sostienen que todavía existe margen de apreciación.

PUBLICIDAD
Un trabajador trae esponjas de oro para ser fundidas y convertidas en lingotes y barras de oro en una refinería de oro y plata operada por MMTC-PAMP India Pvt. Ltd., en Nuh, India, el miércoles 31 de agosto de 2022. El oro se mantuvo cerca de su nivel más alto en septiembre de 2022, ya que el dólar continuó su retirada en medio de crecientes expectativas de que la inflación puede haber alcanzado su punto máximo en los EE.UU..
01 de marzo, 2026 | 07:53 AM

Bloomberg Línea — El oro ha continuado el rally de 2025 en los primeros meses de este año y consolida una tendencia que se apoya en flujos institucionales, ajustes en política monetaria, un entorno macroeconómico con riesgos latentes y las tensiones geopolíticas, en medio de la escalada en Irán.

Ver más: Precio del oro: la señal técnica que ve Deutsche Bank y que lo acerca a US$7.000

PUBLICIDAD

El movimiento no responde a un episodio aislado, sino a una secuencia de factores que se refuerzan entre sí y que han elevado el precio del metal por encima de los US$5.200 tras un alza de más de 20% en el año.

La magnitud del repunte ha abierto el debate sobre si el mercado se encuentra en una fase madura del ciclo alcista o si todavía existen catalizadores capaces de sostener una trayectoria adicional.

Las casas de análisis coinciden en que el impulso puede moderarse en el corto plazo, aunque sostienen que los pilares continúan vigentes. Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING, sostiene que “el impulso puede moderarse desde aquí. Pero los impulsores estructurales que sustentan el mercado permanecen firmemente en su lugar y, en algunos casos, se están fortaleciendo”.

PUBLICIDAD

El papel de los bancos centrales y ETF

El eje central del mercado continúa siendo la demanda oficial. Desde 2022, tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, los bancos centrales aceleraron la diversificación de reservas ante el riesgo de sanciones, la fragmentación geopolítica, evidenciada en la crisis en Medio Oriente, y la intención de reducir la dependencia del dólar.

ING describe este proceso al señalar que “la demanda del sector oficial sigue siendo la columna vertebral del mercado del oro”, en un contexto en el que las compras han mostrado escasa sensibilidad al precio.

El caso de Polonia ilustra este enfoque estratégico. El país, mayor comprador reportado el año pasado, ha comunicado que su objetivo consiste en elevar el volumen absoluto de reservas hasta unas 700 toneladas desde aproximadamente 550 toneladas, en lugar de mantener una proporción fija del 30% del total.

Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

PUBLICIDAD

China también extendió sus adquisiciones durante quince meses consecutivos hasta enero, lo que refuerza la idea de que la acumulación responde a criterios de política de reservas más que a movimientos tácticos.

El World Gold Council introduce otro elemento al advertir que “las valoraciones estiradas y los riesgos macro persistentes exigen cautela”, en un entorno donde la renta variable y el crédito se sitúan en niveles altos frente a su historia de 20 años.

La entidad subraya además que “la especulación financiera es evidente y podría conducir a una mayor demanda de activos refugio, en particular oro”, en alusión al aumento de la deuda con margen en Estados Unidos y a la divergencia entre convicción macro y niveles de incertidumbre en política económica.

Lingotes de oro a la venta en YLG Bullion International Co.,LTD., Bangkok, Tailandia.

En este marco, los flujos hacia fondos cotizados respaldados por oro adquieren relevancia.

Bob Brackett, analista de Bernstein, afirma que “la demanda de oro ha sido impulsada principalmente por las compras de los bancos centrales y los flujos de ETF”, lo que desplaza el foco hacia los vehículos que pueden amplificar los movimientos de precios cuando se aceleran las entradas de capital.

Las encuestas recogidas por Bernstein muestran que el 95% de los bancos centrales espera un aumento de las reservas mundiales de oro en el próximo año y que el 73% anticipa una reducción de la proporción de reservas en dólares estadounidenses en cinco años, datos que apuntalan la hipótesis de una reasignación gradual en la arquitectura de reservas.

Ver más: ¿Es hora de perder la fe en el oro? Volatilidad sube, pero ciclo alcista parece no terminar

Política monetaria y tipos reales como catalizador

La evolución de la Reserva Federal ocupa un lugar central en las previsiones para 2026. UBS espera dos recortes adicionales de tasas de la Reserva Federal este año, aunque no anticipa “un giro hawkish del banco central, lo que históricamente ha desencadenado el final de los mercados alcistas del oro”, una lectura que descarta por ahora un endurecimiento capaz de frenar la tendencia.

La entidad sostiene que, a menos que se produzca un repunte persistente de los rendimientos reales esperados, un avance significativo en la estabilidad política internacional, una mejora sustancial del frente fiscal o señales claras de que el proceso de diversificación frente al dólar ha concluido, escenarios que considera poco probables.

En ese contexto, el oro retomaría la senda alcista y la ausencia de esos factores mantendría abierto el potencial de apreciación.

Bandejas de lingotes de oro recién fundidos en la Casa de la Moneda de Polonia, también conocida como Mennica Polska SA, en Varsovia, Polonia.

Bernstein incorpora una dimensión cuantitativa y recuerda que “el lingote ha subido un promedio del 6,53% doce meses después de los recortes de tasas”, estimación que vincula el desempeño del metal con el inicio de ciclos de relajación monetaria.

Según el informe, se puede aplicar esta estimación al número de posibles recortes de tasas. “Con el mercado valorando actualmente, al menos dos recortes en 2026, esto implica un rendimiento total potencial de alrededor del 13%”, lo que aporta una referencia sobre el impacto acumulado de un escenario de dos o tres ajustes a la baja.

El World Gold Council introduce una advertencia adicional e indica que “el oro debería verse respaldado en el mediano plazo a través de una mayor demanda de cobertura contra la inflación y una correlación más alta entre acciones y bonos”, incluso si en el corto plazo un repunte de tipos reales elevara el costo de oportunidad.

Ver más: La montaña rusa del oro, el dólar y la plata: una guía para inversionistas tras la volatilidad

Esta mención resulta relevante en un contexto en el que la inflación subyacente en Estados Unidos se mantiene cerca de 3% y la economía opera con una brecha de producto próxima a máximos históricos.

Proyecciones hacia 2030 y riesgos latentes

El avance acumulado en 2026 no ha reducido las previsiones de largo plazo. Bernstein elevó su escenario base y ahora proyecta un precio de US$4.800 por onza en 2026 y US$6.100 en 2030, una revisión que descansa en la combinación de compras oficiales, flujos de ETF y tasas reales más bajas.

El marco analítico de la firma otorga peso a la demanda neta de bancos centrales y a la sensibilidad de los ETF a los cambios en expectativas de política monetaria, al tiempo que reconoce que una desaceleración en las compras oficiales o un aumento de tasas reales podrían presionar los precios.

Lingotes de oro.

No obstante, la encuesta a autoridades monetarias sugiere que la acumulación de reservas de oro forma parte de una estrategia de diversificación que trasciende el ciclo inmediato.

“A medida que los inversores navegan por un panorama marcado por valoraciones estiradas, riesgos macro persistentes y crecientes focos de exceso financiero, la necesidad de resiliencia en las carteras rara vez ha sido más apremiante”, dice el World Gold Council. “En este entorno, el papel estratégico del oro sigue siendo tan relevante como siempre”.

La entidad también recuerda que la capacidad histórica del metal para “proporcionar diversificación, mitigar caídas durante períodos de estrés del mercado y rendir incluso después de fuertes subidas, refuerza su valor como componente central y de largo plazo de las carteras”.

Ver más: JPMorgan cree que el oro superará los US$6.000, pero ve riesgo de corrección para la plata

La trayectoria del oro en 2026 se produce en paralelo a mercados bursátiles que operan con múltiplos exigentes y a un nivel de endeudamiento con margen que en diciembre superó el crecimiento interanual del S&P 500 en magnitudes observadas en pocos episodios desde 1997.

En ese entorno, el metal funciona como instrumento de cobertura ante posibles correcciones en activos de riesgo.

Lingotes de oro de 1 kg de Munze Osterrreich en Conclude Zrt en Budapest, Hungría.

El debate ya no se centra en si el oro ha alcanzado máximos históricos, sino en si la combinación de diversificación de reservas, expectativas de recortes de tasas y tensiones geopolíticas puede sostener una fase adicional del ciclo.

Mientras los bancos centrales mantengan el ritmo de acumulación y la Reserva Federal avance hacia una política menos restrictiva, el mercado encuentra fundamentos que, según las principales casas de análisis, todavía no se han agotado.

Esta historia se actualizó a las 7:52 ET para reflejar las tensiones en Irán.

PUBLICIDAD