Bloomberg Línea — Wall Street cerró la jornada con pérdidas este jueves, arrastrado por un renovado escepticismo en torno al gasto en inteligencia artificial de las grandes tecnológicas, un giro que volvió a poner bajo presión al Nasdaq y reavivó la rotación hacia otros sectores.
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El golpe más severo llegó desde Microsoft (MSFT), cuya abrupta caída alimentó la percepción de que los retornos de las multimillonarias inversiones en IA podrían tardar más de lo esperado en materializarse, en un contexto de valuaciones exigentes y elevada sensibilidad a las decepciones corporativas.
El S&P 500 retrocedió 0,13% al cierre, tras haber llegado a caer hasta 1,5% durante la sesión, mientras que el Nasdaq perdió alrededor de 0,72%, alejándose de niveles cercanos a máximos históricos. El Dow Jones mostró un desempeño relativo algo más defensivo y subió, sostenido por acciones cíclicas y de valor, aunque no logró escapar del tono negativo general.
La dinámica intradiaria reflejó un mercado que intentó estabilizarse a partir de los mínimos, pero sin fuerza suficiente para revertir la tendencia impuesta por las megacaps tecnológicas. Las acciones de Microsoft (MSFT) se desplomaron alrededor de 10%, su peor caída desde el inicio de la pandemia. El retroceso se produjo en medio de dudas crecientes sobre el tiempo que tomará a la compañía convertir en retornos tangibles las cuantiosas inversiones que viene realizando en infraestructura y desarrollo vinculados a la inteligencia artificial.

La magnitud de la baja arrastró al conjunto del sector y reforzó la percepción de que el mercado comienza a exigir resultados más inmediatos tras años de apostar casi sin reservas por la narrativa del crecimiento asociado a la IA.
El comportamiento de Microsoft contrastó parcialmente con el de Meta (META), cuyas previsiones fueron interpretadas como una señal de que el gasto en inteligencia artificial podría ser más manejable de lo que algunos temían. Aun así, el alivio fue limitado y no alcanzó para revertir la tónica general de ventas.
Los inversores también mantuvieron cautela a la espera de los resultados de Apple (AAPL), que se conocerán más adelante y podrían aportar nuevas pistas sobre la salud del consumo y la capacidad de las grandes tecnológicas para sostener márgenes en un entorno de inversiones elevadas.
Otros grandes nombres mostraron un comportamiento dispar. Tesla (TSLA) también cayó en medio de la presión sobre las tecnológicas, a pesar de superar las estimaciones de beneficios y anunciar US$20.000 millones en inversiones para reconfigurar sus líneas de producción. IBM (IBM) registra un repunte gracias al sólido crecimiento de su división de software.
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La temporada de balances, que recién empieza a ganar tracción, está siendo analizada con lupa. Más allá de las cifras y las guías, los inversores buscan señales claras sobre el impacto del nuevo entorno comercial y, especialmente, sobre la trayectoria futura del gasto en capital ligado a la IA.
Con las expectativas ya incorporadas en los precios tras el rally récord de los últimos años, el castigo a las decepciones se ha intensificado: el movimiento promedio de las acciones tras presentar resultados, en relación con el índice de referencia, volvió a terreno negativo por primera vez en dos años.
“Estamos de vuelta en el tema de que no vemos un crecimiento uniforme en todas las compañías tecnológicas”, señaló Rory McPherson, director de inversiones de Magnus Financial Discretionary Management, a Bloomberg. “El gasto de capital ha aumentado en todos los frentes. El mercado está premiando la capacidad de monetizarlo, mientras pone signos de interrogación sobre las empresas que no pueden hacerlo”, añadió.
En el frente macroeconómico, la sesión transcurrió sin grandes sorpresas en los datos, un día después de que la Reserva Federal decidiera mantener sin cambios las tasas de interés. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años bajó levemente hasta la zona de 4,23%, mientras que el dólar mostró escasos cambios en la jornada, aunque se encamina a cerrar su peor mes desde mediados del año pasado.

Las declaraciones del presidente Donald Trump, reiterando su expectativa de que el próximo titular de la Fed impulse recortes de tasas, añadieron un elemento político al telón de fondo, aunque sin un impacto inmediato en los activos financieros.
Fuera de las acciones, los movimientos fueron igualmente bruscos. El oro sufrió una fuerte corrección tras haber superado recientemente los US$5.500 la onza, en una jornada en la que muchos inversores utilizaron al metal como fuente de liquidez para cubrir pérdidas en otros mercados.
El petróleo, en cambio, se disparó y el Brent cerró por encima de los US$71 el barril por primera vez desde julio, impulsado por la prima geopolítica asociada a las amenazas de Trump contra Irán y al riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Aunque los precios incorporan una prima geopolítica creciente, la OPEP+ se encamina a mantener sin cambios su política de suministro por ahora, a la espera de señales más claras sobre interrupciones reales en la oferta.

En paralelo, el cobre vivió una jornada de extrema volatilidad, con un salto histórico por compras especulativas desde China seguido de una fuerte toma de ganancias cuando se impuso el tono de aversión al riesgo en Estados Unidos.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar osciló entre ganancias y caídas este jueves, en un contexto en el que la reaparición de la denominada “operación de depreciación” terminó por eclipsar el mensaje del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en favor de una política de dólar fuerte.
El índice Bloomberg Dollar Spot cayó 0,1%. El director ejecutivo de DoubleLine Capital, Jeffrey Gundlach, señaló en una entrevista con CNBC que el dólar “no se ha comportado como una moneda refugio desde hace un tiempo”, ya que los inversionistas están optando por refugios tangibles como los metales preciosos.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina tuvieron un desempeño mixto. El peso colombiano (USDCOP), el chileno (USDCLP), el real brasileño (USDBRL) ganaron, mientras que el peso mexicano (USDMXN) y el argentino (USDARS) retrocedieron. El sol peruano (USDPEN) cotizó estable.
La debilidad acumulada del dólar durante el último año ha dado lugar a lo que el mercado denomina la “operación de depreciación”, una apuesta a un deterioro estructural del poder adquisitivo de la moneda ante la imprevisibilidad de la política económica, déficits fiscales considerados insostenibles y un mayor aislamiento de Estados Unidos.
Las noticias corporativas del día:
- H&M reportó una utilidad operativa de US$723 millones en su cuarto trimestre fiscal, superando las previsiones, gracias a un mayor control de costos y colecciones mejoradas. Sin embargo, la compañía anticipa un comienzo lento en el nuevo ejercicio fiscal, con una caída del 2% en ventas durante los dos primeros meses, y advierte sobre márgenes presionados por aranceles y descuentos necesarios para impulsar la demanda.
- Mastercard (MA) reportó una ganancia ajustada de US$4.300 millones en el cuarto trimestre de 2025, equivalente a US$4,76 por acción, superando las estimaciones de US$3.800 millones. Los ingresos netos trimestrales alcanzaron US$8.810 millones, ligeramente por encima de lo previsto, mientras que la facturación anual rozó los US$33.000 millones, con un crecimiento del 16%. Pese a que la propuesta del presidente Donald Trump de limitar por un año las tasas de interés de tarjetas al 10% podría afectar el acceso al crédito y frenar el gasto, la compañía sigue viendo una demanda saludable.

- BBVA planea ejecutar dos operaciones de transferencia significativa de riesgo (SRT, por sus siglas en inglés) vinculadas a activos por US$8.400 millones, con posibilidad de cierre en este trimestre, según fuentes cercanas a Bloomberg. Estas transacciones permitirían al banco mejorar sus ratios de solvencia sin recurrir a emisiones de capital, liberando capacidad para nuevos créditos, adquisiciones o retornos a accionistas.
- IBM (IBM) inició una ambiciosa emisión de bonos en dólares y euros por al menos US$4.200 millones, como parte de una ola de endeudamiento del sector tecnológico en 2026 destinada a financiar inversiones en inteligencia artificial y centros de datos. La colocación en euros, la primera en un año, recibió ofertas por más de US$21.300 millones, reflejando fuerte demanda.
Esta historia se actualizó al cierre del mercado.












