Bloomberg Línea — La guerra de Rusia con Ucrania, que comenzó el 24 de febrero de 2022, y la guerra de Estados Unidos con Irán, desatada el 28 de febrero de 2026, están fusionándose, de acuerdo con un análisis de Atlantic Council, un reconocido centro de pensamiento con sede en Washington.
La fusión entre guerras obedece a que Moscú y Teherán están profundizando su cooperación para producir drones, transferir armas e intercambiar tecnología militar, argumenta quien elaboró el informe, Katherine Spencer, asistente de programas en el Centro Eurasia del Atlantic Council.
“A pesar de la aparente reticencia del presidente ruso Vladímir Putin a mostrar públicamente su apoyo a Irán, la realidad subyacente es la de unos lazos estratégicos cada vez más estrechos entre Moscú y Teherán”, dice la analista.
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Spencer reseña que el pasado 25 de julio Ucrania atacó un buque de Irán en el mar Caspio, asegurando que transportaba equipo militar a Rusia. La tensión que desató el suceso fue desescalada solamente tras las conversaciones entre el canciller ucraniano, Andrii Sybiha, y su homólogo iraní, Abas Araghchi.
El ataque, sin embargo, evidencia lo que era un secreto a voces: que desde la invasión de Rusia a Ucrania, “Moscú y Teherán han utilizado el mar Caspio para el contrabando de armas, tecnología relacionada con drones y petróleo sujeto a sanciones, eludiendo así el escrutinio internacional”, conforme con la experta.
Spencer documenta que a comienzos de la invasión a Ucrania, Irán envió a Rusia cientos de drones Shahed y, luego, en junio de 2023, colaboró en la construcción de una planta para fabricarlos en la región rusa de Yelabuga, citando informes del Financial Times y de AP News.
Dichos drones fueron rebautizados como Geran-2 tras un acuerdo de US$1.700, conforme con la analista, y perfeccionados por Rusia a medida que avanzó la guerra con Ucrania.
Tras la modernización de los drones, Moscú le “está devolviendo el favor a Teherán” realizándole envíos de estos equipos. Esa es quizá el principal ejemplo de cómo las guerras en Ucrania y Medio Oriente se están fusionando.
Pero la colaboración no se detendría ahí.
“En marzo de este año, The Washington Post informó que funcionarios rusos proporcionaban a Irán información de inteligencia para atacar a las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, transmitiendo la ubicación de buques de guerra, aeronaves y otros activos militares estadounidenses a sus homólogos iraníes”, expuso Spencer.
En qué van las guerras en Ucrania y Medio Oriente
La Unión Europea anunció este miércoles que entregará a Ucrania €1.400 millones (US$1.600 millones) en “beneficios extraordinarios generados por los intereses de los saldos de efectivo procedentes de los activos inmovilizados del Banco Central de Rusia (BCR) en poder de los depositarios centrales de valores (DCV)”.
Desde las sanciones de la UE sobre Rusia, €8.000 millones (US$9.200 millones) han sido generados como beneficios extraordinarios por dichos activos y utilizados por la UE para apoyar a Ucrania.
“Rusia debe pagar por la destrucción que ha causado. Y estamos utilizando los ingresos procedentes de los activos rusos inmovilizados para garantizar que así sea”, sostuvo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Respecto a la guerra en Medio Oriente, la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán cobró fuerza el martes, después de que Catar anunciara que se había redactado una propuesta y de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se mostrara optimista sobre un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, donde transitaba una quinta parte del petróleo mundial antes del 28 de febrero.
Tanto Catar como Bessent advirtieron de que aún no existe un acuerdo firme y que Irán no ha dado señales de que se haya producido ningún avance en relación con el estrecho de Ormuz.
“Estamos en conversaciones con los iraníes y creo que existe la posibilidad de que lleguemos a un acuerdo hoy o mañana para abrir el estrecho”, declaró Bessent a la CNBC el martes, aunque la vía marítima aún no ha sido abierta.
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