Bloomberg — El gobierno del primer ministro Mark Carney considera que hay pocas posibilidades de reanudar las conversaciones con el presidente Donald Trump antes de las elecciones de mitad de legislatura, tras el fracaso de las negociaciones comerciales, según fuentes familiarizadas con el asunto.
El líder canadiense, quien ha afirmado que preparará un paquete de ayudas nacionales para apoyar a las empresas afectadas por los aranceles estadounidenses, está diseñando dichas medidas con el fin de capear el resto del mandato de Trump si fuera necesario, añadieron dichas fuentes, a las que se les ha concedido el anonimato para poder hablar de deliberaciones delicadas.
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Los preparativos de Carney ponen de manifiesto la gravedad del colapso de las negociaciones ocurrido el pasado viernes, lo que llevó a Trump a imponer nuevos aranceles y a Carney a anunciar medidas de represalia, con el riesgo de que se desate una escalada de la disputa comercial entre ambas economías, estrechamente integradas.
Aunque el gobierno de Carney no ve indicios de nuevas negociaciones en un futuro próximo, y solo una remota posibilidad antes de las elecciones de mitad de legislatura, algunas de las personas consultadas advirtieron que la situación sigue siendo inestable y que Estados Unidos no ha descartado reanudarlas.
El repentino colapso de las negociaciones ha llevado a Carney a prepararse para el riesgo de un largo invierno. Anunció el sábado que pondría en marcha un paquete de ayudas nacionales y comunicó a los primeros ministros provinciales durante el fin de semana que el apoyo se mantendría mientras durara el conflicto y durante el resto del mandato de Trump si fuera necesario, según indicó una de las fuentes.
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“Apoyaremos a estas empresas durante el tiempo que sea necesario; en otras palabras, más allá de la duración de este gobierno estadounidense”, declaró Carney a los periodistas. “Por lo tanto, hemos elaborado diversos mecanismos. Facilitaremos todos los detalles en unos días”.
La oficina de Carney no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios el domingo por la tarde. En una entrevista realizada ese mismo día, su embajador en Washington, Mark Wiseman, afirmó que la decisión de Carney de poner en marcha sus medidas de represalia el 8 de septiembre no es señal de que se prevea un regreso de última hora a las negociaciones. “No creo que deba interpretarse de esa manera”, afirmó.
Estados Unidos ha señalado que el camino hacia las negociaciones no está claro. “Es difícil de decir. No tenemos previstas nuevas negociaciones con los canadienses. Estamos avanzando con medidas que responden a las represalias canadienses”, declaró el sábado el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, a Fox News.
Wiseman también señaló que ambos países se mantienen en contacto constante sobre diversos asuntos, aunque eludió responder a la pregunta de si habían hablado de comercio desde el estallido de tensiones del viernes.
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“Hablamos con los estadounidenses todos los días”, afirmó. “Seguiremos hablando con todo tipo de miembros de la administración estadounidense porque tenemos que hacerlo: somos vecinos, somos amigos, somos aliados, y así es como siempre hemos actuado”.
La ruptura del viernes por la noche ensombreció las relaciones entre EE.UU. y Canadá y sembró la confusión durante todo el fin de semana. Carney anunció contramedidas arancelarias, pero no las ha especificado, por lo que no queda claro hasta dónde llegará para afectar a los estados indecisos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Mientras tanto, altos cargos estadounidenses lanzaron pullas a Canadá, Trump afirmó que este país quería los beneficios de ser un estado, y el secretario de Transporte, Sean Duffy, calificó a Canadá de “necio”, pero la respuesta ha sido, para lo que suele ser habitual en Trump, relativamente moderada hasta el momento.
El discurso de Carney del sábado, que recibió un amplio apoyo en todo el espectro político canadiense, pareció consolidar su posición política ante el riesgo de un conflicto prolongado. Las constantes amenazas de Trump a Canadá le han hecho profundamente impopular en ese país.
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En una encuesta realizada tras el colapso de las negociaciones, tres de cada cuatro canadienses respaldaron la decisión de Carney de abandonar las negociaciones, a pesar de que muchos de los encuestados expresaron su inquietud por el impacto económico que se avecina.
Aún no está claro qué incluirá el paquete de ayudas nacionales, ni tampoco hasta qué punto podría intensificarse la guerra arancelaria. Un funcionario estadounidense declaró el viernes por la noche que, si Carney sigue adelante con sus aranceles, a Trump se le ofrecerán opciones para volver a intensificar la respuesta.
Con la colaboración de Thomas Seal y Brian Platt.
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