Bloomberg — El presidente Donald Trump afirmó que Irán solo podrá utilizar los fondos liberados de las cuentas congeladas para comprar alimentos y suministros médicos a Estados Unidos, con el fin de aliviar la preocupación por las negociaciones de paz que, según ambas partes, están progresando.
Sin embargo, los comentarios de Trump fueron rápidamente rebatidos por Irán, lo que constituye el último ejemplo de cómo ambas partes están haciendo afirmaciones contradictorias sobre cuestiones clave de sus conversaciones, y la situación de las inspecciones se ha convertido ahora en un caso de “él dice una cosa, yo digo otra”.
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Las idas y venidas sobre lo que realmente se acordó la semana pasada se producen paralelamente a las crecientes críticas internas a la conducta de Estados Unidos en la guerra.
El Senado, de mayoría republicana, votó el martes a favor de poner fin a la guerra de EE.UU. con Irán, en una inusual reprimenda simbólica a Trump. Aunque es poco probable que la resolución obligue a introducir cambios en la estrategia de la Administración, representa la última señal de que el presidente carece de apoyo interno para esta iniciativa.
Mientras tanto, Irán y Omán han anunciado que comenzarán a trabajar para alcanzar un acuerdo sobre la futura gestión del estrecho de Ormuz, incluido el costo de la gestión del tránsito en esta importante ruta marítima.
Los precios del petróleo bajaron el martes, con el Brent descendiendo hasta los US$76,88 por barril. Esto supone un descenso respecto al máximo de unos US$125 alcanzado a finales de abril y se acerca ahora a los niveles previos a la guerra.

Trump afirmó que los miles de millones de dólares de financiación desbloqueada se depositarán “en una cuenta de garantía bloqueada, controlada por EE.UU.”, y se destinarán a la compra de productos cultivados en Estados Unidos, como maíz, trigo y soja, según indicó el martes en una publicación en las redes sociales.
Añadió que Irán había aceptado “inspecciones nucleares del más alto nivel durante un largo periodo en el futuro” en la negociación paralela sobre las actividades atómicas de Teherán, un aspecto central de las conversaciones para poner fin a la guerra de casi cuatro meses y mantener abierto el estratégico estrecho de Ormuz.
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Tras la publicación de Trump, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, rebatió ambas afirmaciones, señalando que su país utilizaría los fondos “libremente, de la forma que considere oportuna”, en lugar de limitarlos a compras procedentes de EE.UU.
Baghaei también rechazó las afirmaciones de Trump sobre las inspecciones nucleares, señalando que “no nos hemos reunido con el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica ni tenemos planes para que la agencia inspeccione las instalaciones nucleares de Irán”.
Trump reiteró su insistencia en que Irán había aceptado, mientras ambas partes siguen planteando las negociaciones de forma orientada a sus respectivas audiencias nacionales.
“Están equivocados”, declaró Trump a los periodistas cuando se le preguntó por los comentarios de Baghaei. “Saben que están equivocados. Nos lo dijeron en privado y lo tenemos claro: inspecciones al 100%; y si tuvieran razón, cancelaría las reuniones ahora mismo”.
Las declaraciones de Trump ponen de relieve la actitud a la defensiva del presidente de EE.UU. respecto al acuerdo, que está suscitando críticas, incluso por parte de los halcones de la defensa de su propio partido.
Su insistencia en que los fondos liberados se destinarían a productos agrícolas estadounidenses podría resultar atractiva para los agricultores del país, un grupo de votantes clave para Trump y los republicanos, a quienes necesitarán movilizar de cara a las elecciones de mitad de legislatura de noviembre, especialmente en amplias zonas del Medio Oeste y del Sur.
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Algunos críticos del memorándum de entendimiento firmado la semana pasada temen que la República Islámica utilice, en cambio, ese dinero para reconstruir sus fuerzas armadas y seguir apoyando a grupos militantes como Hezbolá.
Irán ha insistido en que US$12.000 millones de sus fondos congelados se liberarán como parte de las negociaciones en curso, en dos plazos iguales, según un informe de la agencia de noticias Mehr que citaba al viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi. Estados Unidos aún no ha confirmado cuánto recibirá la República Islámica.
A pesar de los vaivenes, Trump afirmó que las negociaciones “van bien”, haciéndose eco de los comentarios en general optimistas de las distintas partes implicadas.
Existen muchas otras cuestiones pendientes que se interponen en el camino hacia un acuerdo firme, entre ellas el conflicto de Israel con Hezbolá —respaldado por Irán— en el Líbano. Irán ha señalado que la presencia militar israelí en el sur del país constituye un incumplimiento del acuerdo, lo que pone en peligro las negociaciones. Las autoridades iraníes han afirmado que Estados Unidos también es responsable de las violaciones israelíes del alto al fuego.
Este martes se celebra en Washington una quinta ronda de conversaciones entre Israel y el Líbano, mediadas por EE.UU., según la embajada israelí en la ciudad.
Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha viajado a los Emiratos Árabes Unidos, en un intento de Estados Unidos por tranquilizar a sus aliados regionales y garantizarles que el acuerdo provisional firmado la semana pasada es beneficioso para su seguridad y sus economías.
Rubio también viajará a Kuwait y a Baréin.
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El estrecho de Ormuz es un tema clave en las conversaciones. El tráfico a través de esta vía navegable vital está aumentando, lo que apunta a una creciente confianza entre armadores y comerciantes a la hora de enviar buques por la zona a medida que se alivian las tensiones.
Aunque muchos operadores advierten de que pasarán meses hasta que los flujos de petróleo y gas natural licuado a través del estrecho vuelvan a la normalidad, hay cada vez más indicios de una oferta abundante a corto plazo, lo que está provocando una caída de los precios.
Irán afirmó el martes que el estrecho de Ormuz está “totalmente” abierto a la navegación comercial. El embajador de Teherán en Ginebra señaló que en los últimos días han transitado grandes volúmenes de petróleo por esta vía navegable, según la Agencia de Noticias de Estudiantes Iraníes, de carácter semioficial.
Aún no está claro qué implicará exactamente esa “apertura”. Omán e Irán han anunciado que iniciarán conversaciones sobre la futura gestión del estrecho, incluidos los servicios que se prestarán y “los costos asociados a los mismos de conformidad con las normas internacionales”, según un comunicado conjunto.
En las conversaciones que se vienen celebrando en Suiza desde el domingo, Estados Unidos e Irán han acordado crear grupos de trabajo técnicos para abordar cuestiones como el levantamiento de las sanciones impuestas a la República Islámica y la reducción de su programa de enriquecimiento de uranio. Vance y el principal negociador iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, abandonaron Suiza el lunes, aunque los delegados de menor rango continúan las conversaciones esta semana.
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Con la colaboración de John Bowker, Devika Krishna Kumar, Hadriana Lowenkron, Meghashyam Mali, Magan Crane y Romy Varghese.
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