Minera canadiense obtiene licencia de EE.UU. para enviar combustible a Cuba y rescatar su mina de níquel

La autorización permite entregar combustible, fueloil y azufre a las operaciones de níquel en Moa, pero la empresa aún necesita otros permisos para reanudar la producción y busca capital para superar sus problemas de liquidez.

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Moa Nickel factory
Por Paula Sambo

BLoomberg — Sherritt International Corp. dijo que recibió una inusual licencia del gobierno de Estados Unidos que le permite enviar combustible y azufre a sus operaciones de níquel en Cuba, un paso crucial para reanudar la producción y asegurar un rescate financiero.

La autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos permite la compra y entrega de combustible, fueloil y azufre a la operación de níquel Moa de la minera canadiense en Cuba, informó la compañía el martes en un comunicado. Es la primera de una serie de licencias de emergencia solicitadas por Sherritt y la firma de inversión estadounidense Gillon Capital LLC para reanudar la extracción y el procesamiento en la isla y volver a refinar en Canadá.

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“Es extremadamente inusual en términos de la política de EE.UU. hacia Cuba”, dijo en una entrevista Peter Hancock, CEO de Sherritt. “Esto no nos lleva a la meta, ni mucho menos, pero es una clara indicación de la dirección que estamos tomando”.

La aprobación supone un avance significativo para Sherritt, que suspendió en mayo las actividades de sus empresas conjuntas en la isla y detuvo en junio el refinado en sus instalaciones de Fort Saskatchewan, Alberta, después de que el presidente Donald Trump ampliara las sanciones de EE.UU. contra empresas extranjeras que hacen negocios en Cuba. La interrupción ha agravado sus problemas financieros, dejando a la compañía con graves restricciones de liquidez y generando dudas sustanciales sobre su capacidad para continuar operando.

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Sherritt ha estado trabajando con Gillon Capital, la oficina familiar del magnate inmobiliario y donante del Partido Republicano Ray Washburne, que busca adquirir una participación de control en la compañía. Sherritt inicialmente planeó disolver sus empresas conjuntas cubanas tras la orden ejecutiva de Trump, antes de dar marcha atrás después de que Washburne, exasesor del presidente estadounidense, presentara su propuesta en mayo.

“Gillon definitivamente aporta capacidades y conexiones con el gobierno de EE.UU. que Sherritt obviamente no tiene”, dijo Hancock.

La licencia de la OFAC también cubre transporte, seguros, servicios bancarios y otros servicios necesarios para entregar los materiales a Cuba, según Sherritt. El Departamento del Tesoro aún no ha publicado la licencia.

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Por separado, Sherritt dijo que alcanzó un acuerdo provisional con Moa Bay Mining Co., titular de una reclamación certificada de EE.UU. relacionada con las operaciones cubanas de níquel en virtud de la Ley Helms-Burton, que permite determinadas demandas por propiedades confiscadas por el gobierno comunista de Cuba.

Según el acuerdo del 23 de septiembre, que no había sido anunciado hasta ahora, Moa Bay aceptó permitir los envíos de combustible a cambio de “tarifas de consentimiento” pagadas por Sherritt o en su nombre. También acordó no presentar reclamaciones contra proveedores, bancos, aseguradoras y otras partes involucradas en los envíos autorizados. El acuerdo recibió una autorización separada de la OFAC, según la compañía.

El acuerdo provisional aborda uno de los obstáculos legales que enfrentan los posibles compradores de Sherritt. La reclamación, vinculada a Citigroup Inc. (C), se remonta a la incautación de los activos mineros por parte del gobierno de Fidel Castro en 1960. Valorada originalmente en US$88 millones por una comisión estadounidense de reclamaciones, es la tercera mayor reclamación certificada contra Cuba.

Washburne dijo previamente que estaba dispuesto a comprar la reclamación sobre la mina como parte de su intento por adquirir Sherritt. Un consorcio rival que incluye a Glencore Plc, el multimillonario petrolero de Texas Albert Huddleston y el acreedor de Sherritt Kyma Capital Ltd. también dijo que pretende abordar las reclamaciones dentro del marco legal estadounidense.

Otra reclamación, vinculada al negocio de generación eléctrica de Sherritt en Cuba y heredada por el propietario de Office Depot, ha complicado la posición de la compañía. Atlas Holdings LLC, que adquirió la empresa matriz de Office Depot, presentó en julio una demanda por US$803 millones contra la empresa estatal de electricidad de Cuba y Energas SA, una empresa de energía en la que Sherritt posee una participación.

Los avances regulatorios podrían fortalecer la posición de Washburne en la batalla por el control de Sherritt, ya que el período de exclusividad de Gillon con la minera canadiense debía expirar este mes. El consorcio rival, que también incluye al cofundador de Brevan Howard, Trifon Natsis, ha propuesto inyectar capital fresco a cambio de al menos 55% de la compañía sobre una base totalmente diluida.

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Hancock dijo que el directorio “seguirá considerando seriamente a ese grupo”, así como cualquier otra propuesta que surja. Pero el CEO sugirió que sería difícil para los oferentes rivales replicar el papel de Gillon para conseguir respaldo regulatorio de EE.UU.

La licencia para combustible no autoriza a Sherritt a reanudar la producción. La compañía está solicitando otra licencia de emergencia que permitiría reanudar las operaciones de extracción y procesamiento, con el apoyo de Gillon. Se necesitarían aprobaciones adicionales a más largo plazo para permitir que inversionistas estadounidenses adquieran una participación accionaria sustancial en Sherritt y aporten capital para su reestructuración.

Sherritt está ultimando los preparativos para un primer envío de combustible, según la compañía. Advirtió que las autorizaciones regulatorias por sí solas no resolverán sus problemas de liquidez ni sus necesidades de capital.

La compañía continúa en conversaciones con prestamistas, entidades gubernamentales y otras posibles fuentes de capital estratégico, incluida Gillon. Su capacidad para cumplir sus obligaciones con proveedores y otras partes interesadas depende de conseguir financiamiento adicional e implementar una recapitalización más amplia.

Hancock describió las conversaciones con acreedores sénior y de segundo gravamen como frecuentes y productivas, pese a los desacuerdos públicos en torno a los esfuerzos de reestructuración de la compañía. Sherritt no está negociando actualmente posibles quitas de deuda con los acreedores, agregó el CEO. En cambio, las conversaciones se han centrado en cómo los prestamistas pueden apoyar a la compañía en el futuro.

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