La industria del bienestar encuentra su próximo objetivo: las nuevas mamás

Nuevos estudios sobre la matrescencia impulsan un mercado de productos y retiros posparto, mientras crece el debate sobre el apoyo que reciben las madres.

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Bloomberg Línea
Por Lindsay Cohn

Bloomberg — Cuando Jasmine Hamilton, enfermera de trabajo de parto y parto en el Hospital Universitario Thomas Jefferson de Filadelfia, tuvo a su primer hijo en noviembre, su vida cambió para siempre, como ocurre con todas las madres primerizas. Pero lo que no esperaba, según cuenta, era que convertirse en madre “cambiara por completo la forma en que me cuido a mí misma, especialmente en lo que respecta a mi salud”.

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El período posparto ha sido, históricamente, una etapa poco comprendida tanto para muchas mujeres como para la comunidad médica en general. Eso comenzó a cambiar en la década de 1970, cuando la antropóloga médica estadounidense Dana Raphael acuñó el término “matrescencia” para describir la enorme y permanente transformación fisiológica que experimentan las madres primerizas.

En la última década, los investigadores comenzaron a comprender y documentar hasta qué punto la matrescencia modifica a las mujeres a nivel hormonal, del desarrollo y psicológico durante el resto de sus vidas. Aunque el término todavía no figura en la mayoría de los diccionarios ni se utiliza habitualmente en las conversaciones, nuevas investigaciones científicas están ayudando a las madres a entender mejor estos cambios.

La industria del bienestar también está tomando nota. Los productos de belleza, tratamientos de bienestar y retiros de varios días dirigidos a madres recientes se están convirtiendo en un negocio en expansión.

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La matrescencia llega al gran público

En 2019, una investigación realizada por neurocientíficos españoles y publicada en la revista Human Brain Mapping concluyó que la matrescencia provoca cambios en el cerebro femenino tan profundos como los que ocurren durante la adolescencia.

Posteriormente, un estudio publicado en 2023 en Cognitive Sciences describió esos cambios con mayor precisión y mostró cómo la neuroplasticidad cerebral se adapta de manera permanente para afrontar una mayor carga cognitiva.

Quizás el aporte más importante para comprender la matrescencia haya sido el libro Matrescence: On Pregnancy, Childbirth, and Motherhood, publicado en 2023 por la periodista y divulgadora científica británica Lucy Jones. Su análisis sobre las enormes transformaciones que trae la maternidad temprana ayudó a abrir un debate sobre las complejas realidades de este período, tanto entre madres recientes que buscaban sentirse comprendidas como dentro del ámbito académico.

Este creciente interés llega en un momento en que la economía mundial del bienestar, valuada en US$6,8 billones, muestra una mayor disposición a abordar la salud femenina que en cualquier otro momento. Hace apenas un año comenzó a enfocarse en la menopausia, un tema antes considerado tabú que pasó a ocupar un lugar central y abrió una importante oportunidad comercial.

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Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, alrededor de 27 millones de mujeres atraviesan la menopausia cada año en el mundo. Sin embargo, aproximadamente 130 millones dan a luz durante el mismo período, lo que convierte a las madres en un mercado potencial aún mayor.

En Estados Unidos, las madres suelen recibir una única consulta médica posparto, generalmente seis semanas después del nacimiento, y deben resolver el resto de sus necesidades por su cuenta. En el Reino Unido reciben algo más de atención gracias a las visitas domiciliarias de parteras durante los primeros diez días tras el parto, aunque muchas siguen reclamando un acompañamiento más prolongado.

Solo en Facebook existen miles de grupos de madres repartidos por ciudades y comunidades de todo el mundo, donde las mujeres buscan apoyo para problemas relacionados con el suelo pélvico, la caída del cabello tras el parto y otras inquietudes.

Vitaminas y suplementos

Para muchas mujeres, las vitaminas representan la puerta de entrada más accesible a este mercado.

Médicas como Abbe Wain, obstetra y ginecóloga certificada del Hospital Mount Sinai de Nueva York, consideran que estos suplementos pueden ser útiles.

“Si durante el embarazo gran parte de la atención se centra en nutrientes como el hierro y el ácido fólico para favorecer el desarrollo fetal, el período posparto está más relacionado con la reposición de nutrientes y el apoyo a la recuperación materna”, explica.

Para Courtney Hughes, ama de casa de Charleston y madre de una bebé de nueve semanas, fue una inversión que valió la pena.

“Después del parto sentía que mi cuerpo necesitaba más apoyo. Noté la diferencia enseguida y se la atribuyo a las vitaminas”, afirma.

No todas las madres comparten esa visión.

“El consumismo alrededor de la maternidad es una locura”, sostiene Andrea Park, especialista en comunicación del sector de la salud y madre de un bebé de tres meses en Montclair, Nueva Jersey. Según dice, siente constantemente que las agresivas campañas de marketing intentan venderle productos durante una etapa de la vida que ya resulta muy costosa.

Retiros para madres recientes

Gran parte de las novedades del mercado de la matrescencia no son tan accesibles ni cuentan con el mismo respaldo médico que las vitaminas o los aceites para el abdomen.

Además, están lejos de la industria de cuidados posparto que existe en algunas regiones de Asia y Sudamérica, donde las madres pueden acceder con relativa facilidad a ayuda domiciliaria durante el primer mes tras el nacimiento, incluyendo asesoramiento nutricional y apoyo para la lactancia.

Una de las excepciones son los retiros posparto, que desde hace tiempo son habituales en Corea del Sur y recientemente comenzaron a expandirse en Estados Unidos. En lugar de ofrecer asistencia en el hogar, estos programas trasladan el bienestar de las madres a hoteles y centros de spa.

Las propuestas abarcan desde tratamientos individuales hasta programas de varios días con servicios de lujo que pueden costar miles de dólares.

La adopción de estas iniciativas todavía resulta difícil de medir.

Shou Sugi Ban House, un centro de bienestar dirigido por mujeres en Water Mill, Nueva York, lanzó en noviembre de 2025 un retiro de matrescencia con opciones de medio día, un día completo o una noche. Los bebés, sin embargo, deben quedarse en casa.

El establecimiento no informó cuántas mujeres participaron, pero su directora ejecutiva, Taylor Rose Berry, asegura que “las huéspedes expresan con frecuencia que se sienten vistas, a veces por primera vez desde que se convirtieron en madres. El alivio de ser cuidadas sin tener que cuidar de otra persona, aunque sea solo durante unas horas, es enorme”.

También comenzaron a ofrecer tratamientos posnatales y posparto hoteles como Cheval Blanc Paris, Six Senses Kanuhura, en Maldivas, y Park Hyatt St. Kitts, aunque ninguno de ellos compartió cifras de ventas.

El Four Seasons Hotel Hong Kong informó un aumento interanual del 80% en tratamientos posnatales, entre ellos masajes y terapia craneosacral, aunque tampoco difundió datos absolutos.

En la mayoría de los casos, estos servicios están dirigidos a mujeres con altos ingresos que viven cerca de los complejos turísticos y pueden reservar algunas horas para su cuidado personal, más que a quienes necesitan viajar o separarse de sus bebés durante varios días.

Cheval Blanc Paris, propiedad de LVMH, apunta especialmente a las madres parisinas mediante un programa llamado Haute Motherhood, lanzado en diciembre de 2025.

Por 2.600 euros (US$3.036), el paquete reúne y ofrece con descuento diversos tratamientos distribuidos a lo largo de varias semanas, incluyendo tratamientos faciales, masajes, Reiki, ejercicios de respiración para ayudar a regular el sistema nervioso y clases de Pilates destinadas a recuperar la fuerza abdominal y pélvica.

Anne-Louise Pothier, directora internacional de hospitalidad y spa de Dior Beauty, señala que el programa surgió como una evolución natural de iniciativas anteriores.

En 2024, el mismo complejo había comenzado a ofrecer clases para enseñar a las madres parisinas técnicas de masaje destinadas a fortalecer el vínculo con sus bebés.

“Muchas participantes manifestaban a sus terapeutas una necesidad más profunda de cuidar de sí mismas”, explica Pothier.

Así nació Haute Motherhood.

Un primer paso más sencillo

Muchas madres recientes apenas encuentran tiempo para tomar una vitamina.

Para Zoe Weiner, editora de belleza en Nueva York y madre de una bebé de ocho semanas, el autocuidado ocurre en “micro momentos”.

Eso significa, por ejemplo, colocarse una máscara facial con luz LED a las tres de la mañana mientras alimenta a su hija durante la noche.

Julianna Mauriello, gerente sénior de cuentas y madre reciente en Fairfield, Connecticut, coincide.

“Mi bebé no toma mamadera, así que no puedo ausentarme durante tantas horas”, comenta. Aun así, dice que sería una clienta ideal para los retiros de medio día de Shou Sugi Ban House si lograra coordinar la agenda.

Eso no impide que piense en un descanso más profundo.

Su idea es viajar junto a su bebé y su esposo a un hotel como Cheval Blanc o Six Senses Kanuhura, para disfrutar de algunos tratamientos mientras su pareja cuida al bebé cerca.

Las críticas

La incursión de la industria del bienestar en el universo de la maternidad también tiene detractores.

Para muchas madres recientes, modificar las normas del autocuidado tiene menos que ver con comprar productos costosos que con incorporar un lenguaje más preciso que permita generar mayor conciencia social y apoyo durante esta etapa.

“Las madres que reciben menos apoyo no son las que necesitan una mejor recomendación de productos. Son las que necesitan comunidad, información y sentir que su experiencia es válida y compartida”, afirma Michelle Kennedy, fundadora y directora ejecutiva de Peanut, una red social para madres.

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Peanut y la empresa de artículos para bebés Tommee Tippee impulsan una campaña mundial llamada #MakeMatrescenceMainstream, cuyo objetivo es que el término “matrescencia” sea incorporado oficialmente al diccionario.

El lema de la campaña, difundido en anuncios de página completa publicados en The New York Times y en publicaciones de Instagram que ya acumularon unos ocho millones de visualizaciones, dice:

“IDGAF está en el diccionario. Matrescencia no”

“Tu teléfono trata ‘matrescencia’ como si fuera un error ortográfico”, señala Kennedy. “Si no podemos definir una experiencia, tampoco podemos normalizarla ni brindar apoyo. Contar con una palabra para describir esta experiencia que cambia la vida sería profundamente reconfortante para los millones de mujeres que la atraviesan”.

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