Apple está dando un nuevo impulso a la recuperación de Intel

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Lip-Bu Tan, CEO de Intel Corp.
Por Dave Lee

La decisión de la Casa Blanca de adquirir una participación del 9,9% en Intel Corp. (INTC) se perfila como una jugada muy astuta. Desde que el gobierno compró acciones a US$20,47 cada una el pasado agosto, el vertiginoso aumento del precio de las acciones del fabricante estadounidense de chips le ha reportado a Estados Unidos una ganancia de US$43.000 millones.

Una de las razones por las que la inversión ha resultado ser tan acertada hasta ahora es que la Casa Blanca se ha asegurado de ello. Según The Wall Street Journal (WSJ), el secretario de Comercio, Howard Lutnick, ha impulsado personalmente acuerdos en nombre de Intel con algunos de los clientes más lucrativos que se puedan imaginar.

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Entre ellos se encuentran Nvidia Corp. (NVDA), la empresa en el centro de la revolución de la IA; SpaceX, que aspiraría a estarlo; y ahora, según se informa, Apple Inc. (AAPL), un cliente estrella que supondría el sello de aprobación más sólido a día de hoy para el proyecto de reestructuración de Intel.

Bajo el acuerdo “preliminar”, según informó el Journal, el negocio de fundición de semiconductores de Intel se ocuparía de algunas de las necesidades de chips de Apple, si bien aún no se ha confirmado para qué productos.

El analista de TF International Securities, Ming-Chi Kuo, un observador veterano de la cadena de suministro de Apple, escribió a comienzos de este mes que Apple había “iniciado la fabricación de chips para iPhone, iPad y Mac de gama baja y modelos antiguos” con Intel.

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Ambas empresas ya habían colaborado en el pasado, desde luego. Intel fue el proveedor de chips de Apple para las Mac antes de que la compañía anunciara en 2020 que le iría mejor diseñando sus propios chips y encomendando su fabricación a Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC).

Los analistas apuntan a este cambio hacia “Apple Silicon” como algo clave para su éxito duradero en el ámbito del hardware, ya que le ha permitido mejorar la relación entre coste y rendimiento.

Los consumidores notan esta diferencia cuando usan productos de Apple de forma conjunta: la integración vertical de hardware y software es lo que le ha dado a Apple su ventaja competitiva.

Apple habría preferido que todo siguiera funcionando así, pero la revolución de la inteligencia artificial tenía otros planes. A pesar de su enorme riqueza e influencia, el fabricante del iPhone no se ha librado de los cuellos de botella en las cadenas de suministro.

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Durante la presentación de resultados de Apple del mes pasado, su CEO, Tim Cook, explicó que el principal reto de la compañía en materia de suministro era obtener acceso suficiente a las instalaciones de fabricación de alta sofisticación necesarias para producir sus chips.

Tal y como ocurre con los fabricantes de chips de memoria, TSMC puede generar mayores ingresos fabricando chips para centros de datos de inteligencia artificial que para smartphones. Apple ha visto cómo bajaba en la jerarquía. Según Kuo, para Apple es necesario “cultivar una nueva relación con un proveedor mientras aún mantiene poder de negociación”.

Llega Intel, con la promesa de una máquina supersofisticada propia: el nodo de fabricación avanzada 14A. Y, antes de eso, el nodo 18A. No es hasta que la tecnología llega a manos de los consumidores que recibe un nombre atractivo como “iPhone” o “Pentium”, pero lo que hay que saber sobre el 18A y el 14A es que representan los últimos intentos de Intel por recuperarse.

La estrategia consiste en intentar emular el éxito de TSMC atrayendo a empresas con diseños de semiconductores, como Apple o Nvidia, para que encarguen la fabricación de sus chips a medida.

Esto difiere de la antigua Intel, que solo diseñaba y fabricaba sus propios chips y luego los vendía, principalmente a empresas fabricantes de PC. Continúa haciéndolo, pero solo atrayendo a grandes clientes externos será viable el negocio de fabricación de chips de Intel, según ha declarado la compañía.

Poner en marcha la fundición ha sido difícil y lento.

Uno de los problemas ha sido el bajo rendimiento: la cantidad de chips utilizables en cada lote de producción. Otro obstáculo ha sido la aparente reticencia de los diseñadores de chips a trabajar con Intel, dado que esta última es a su vez un diseñador de chips rival.

La crisis en la cadena de suministro, sumada a la presión política, parece haber dejado de lado esas preocupaciones y abierto una oportunidad para Intel.

“Si Intel puede fabricar las piezas, tendrá clientes haciendo cola para utilizarlas”, afirmó Stacy Rasgon, analista de semiconductores en Bernstein. “Y dada la postura de Trump, ¿no estarían dispuestos a aumentar la producción y realizar pruebas antes de lo previsto? Es posible".

Sin duda, la alianza de Apple con Intel en 2026 le reportará beneficios políticos, ya que intentará mitigar cualquier posible impacto negativo en su negocio derivado de las ambiciosas exigencias del presidente Donald Trump de incrementar la producción en Estados Unidos y reducir la dependencia de China.

No obstante, un volumen de producción relativamente bajo no basta para la recuperación de Intel, ni para el objetivo más amplio de que EE.UU. alcance la autosuficiencia en la fabricación de chips. Kuo señala que, incluso con el nuevo acuerdo entre Apple e Intel, TSMC seguirá manteniendo más del 90% de la cuota de mercado.

Aun así, ha sido un año alentador para Intel, otrora pionera, y por ahora las circunstancias geopolíticas le son favorables.

Apple, con sus exigentes estándares, es reconocida por haber aportado una calidad y consistencia excepcionales a la cadena de suministro de productos electrónicos en el extranjero, y ahora se le exige que haga lo mismo aquí.

El CEO de Intel, Lip-Bu Tan, declaró a CNBC la semana pasada que el proceso de fabricación 14A representará un gran avance en su objetivo de alcanzar la paridad con TSMC. Sin embargo, aún debe demostrar que la compañía puede lograrlo. Pero tras años al borde del fracaso, Intel podría finalmente vislumbrar el éxito.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.

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