Bloomberg Línea — Algunos televisores pueden costar menos en moneda local que hace cuatro años, gracias a la apreciación de ciertas monedas frente al dólar y a la competencia entre fabricantes.
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Sin embargo, el panorama podría cambiar, debido a que los semiconductores que hacen funcionar estos equipos se encarecieron en el último año a un ritmo sin precedentes, empujados por la demanda de la inteligencia artificial, y los analistas anticipan que seguirán subiendo al menos hasta 2027.
Para quienes planean renovar su televisor, el contexto ofrece una oportunidad para comparar precios y quizá para no postergar la decisión de compra.
Un análisis del medio colombiano La República permite dimensionar el efecto. En el artículo se comparó los precios en pesos de los cinco televisores más vendidos en Amazon.com Inc (AMZN) en ese país, usando la vigente al momento de la comparación y la del 1 de diciembre de 2022.
El resultado fue una reducción promedio del 28,1% en su valor convertido a pesos colombianos, no necesariamente en sus precios originales en dólares.
| Modelo (pulgadas) | Mundial 2022 | Mundial 2026 | Diferencia |
|---|---|---|---|
| Roku Select 4K HDR (55″) | COP$1,5 M (US$319) | COP$1,1 M | –COP$433.000 |
| Samsung Mini LED M70H (65″) | COP$2,3 M (US$497) | COP$1,7 M | –COP$675.000 |
| Samsung QLED Q7F (65″) | COP$2,4 M (US$497) | COP$1,7 M | –COP$675.000 |
| TCL Mini LED QM8K (65″) | COP$4,8 M (US$997) | COP$3,4 M | –COP$1,3 M |
| LG OLED evo C5 (65″) | COP$5,9 M (US$1.242) | COP$4,2 M | –COP$1,6 M |
El comparativo reveló que los precios en dólares de esos modelos se mantuvieron prácticamente intactos —el Samsung Q7F costaba US$497 en 2022 y cuesta casi lo mismo hoy—. Lo que cambió fue la moneda con la que se pagan.
Mientras a finales de 2022 el dólar se cotizaba por encima de los COP$4.600 en Colombia, hoy ronda los COP$3.100, unos COP$1.500 menos.
El efecto cambiario también puede beneficiar a los consumidores de otros países de la región, siempre que sus monedas se hayan apreciado frente al dólar.
No obstante, el impacto final dependerá de factores como los aranceles, los costos logísticos y los márgenes de los distribuidores.
Un segmento competitivo
El tipo de cambio explica el ahorro, pero no la calidad de lo que se compra con menos dinero.
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El segmento de televisores es uno de los más competitivos de la electrónica de consumo, y marcas económicas como las empresas chinas Hisense y TCL hoy ofrecen tecnologías que hasta hace poco eran exclusivas de las gamas altas, como la retroiluminación Mini-LED o tasas de refresco de 120 y 144 hercios, según un análisis del medio inglés Pocket-lint.
Algunas referencias en dólares —útiles para quien compra en plataformas de comercio electrónico internacional—: un Hisense QD5 QLED de 98 pulgadas cuesta US$1.400, frente a los cerca de US$4.000 de un Samsung QN80F de ese tamaño; y en Mini-LED de 75 pulgadas con 144 Hz hay opciones desde US$550 (Hisense 75QD7QF) y US$630 (TCL 75T7).
¿Vale la pena pagar más?
Si hasta los televisores más baratos ofrecen resolución 4K, etiqueta HDR y las mismas aplicaciones, ¿qué justifica gastar US$1.000 adicionales?
El medio Engadget explica que los modelos económicos usan pantallas LCD con retroiluminación básica, que producen negros grisáceos y difícilmente muestran el HDR como debe ser; los intermedios suman capas QLED o Mini-LED, y los OLED logran negros perfectos al encender y apagar cada píxel por separado.
El procesador, por su parte, define la fluidez de los menús y la calidad del reescalado de contenidos de menor resolución.
Al momento de elegir, la regla es que si el televisor es para un dormitorio o para ver programas ocasionalmente, un modelo económico puede ser suficiente. Para jugar con consolas o disfrutar películas en 4K con mejor calidad de imagen, vale la pena invertir en un equipo de gama media o alta.
Los chips ya cuestan más que las pantallas
Por primera vez, el costo de los semiconductores superó al de los paneles LCD, de acuerdo con la consultora Omdia. La placa principal de un televisor UHD de 55 pulgadas —donde van la memoria, el procesador y los módulos de conectividad— llegó a US$118,20 en el tercer trimestre de 2026, casi 3,5 veces los US$33,90 de un año antes, y ya cuesta más que el panel más barato de ese tamaño (US$116).
El detonante es la demanda de la inteligencia artificial, que absorbe la producción mundial de memorias. Los precios de la DRAM y la NAND subieron a US$25 y US$30,50, 4,4 y 8,9 veces más que un año atrás, reportó ElectronicTimes.
La presión golpea, sobre todo, a los modelos económicos, que por ser sensibles al precio tienen poco margen para trasladar el alza al consumidor.
Las grandes fabricantes como las coreanas Samsung y LG, en cambio, intentan contener el impacto diversificando proveedores y ajustando especificaciones.
En tanto, la firma de análisis TrendForce prevé que los precios de la memoria DRAM continúen bajo presión alcista durante 2027, debido a la demanda de infraestructura de inteligencia artificial. Por ello, mientras lo que está sobre el tablero juega a favor del comprador, dólar barato y una competencia feroz entre las marcas, el momento de renovar el televisor probablemente sea ahora.













