Bloomberg — La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) advirtió sobre los costos que tendría para Venezuela adoptar formalmente el dólar estadounidense como moneda de curso legal y planteó como alternativa un régimen multimoneda o bimonetario que permita mantener el uso de divisas sin renunciar completamente a las herramientas de política económica.
En un comunicado publicado el 9 de septiembre, la Academia reconoció que la economía venezolana enfrenta la necesidad urgente de recuperar la estabilidad de precios y recordó que la pérdida de valor del bolívar llevó a los agentes económicos a adoptar espontáneamente el dólar para realizar transacciones y preservar el valor de sus activos.
Según ANCE, esta dolarización de facto se consolidó desde 2018.
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La discusión vuelve a tomar fuerza después de que en agosto se conociera una propuesta elaborada por el economista estadounidense Steve Hanke para dolarizar formalmente Venezuela. Hanke, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Johns Hopkins y asesor personal del diputado Antonio Ecarri, confirmó que había redactado un proyecto de ley que busca convertir las cuentas denominadas en bolívares a dólares y limitar la capacidad del Banco Central de Venezuela (BCV) para aplicar políticas monetarias discrecionales.
La propuesta de Hanke generó una rápida reacción del gobierno a cargo de Delcy Rodríguez. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, negó que el Parlamento hubiese contratado al economista y calificó la iniciativa de dolarización como “falsa, absurda y descabellada”, mientras Ecarri fue removido de la presidencia del Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Estados Unidos.
El equipo del diputado posteriormente aclaró que el contacto con Hanke se produjo a título personal y no en representación de la Asamblea Nacional.
Hanke plantea que la transición comenzaría con la fijación de una tasa de conversión entre el bolívar y el dólar. A partir de ese momento, los saldos y cuentas expresados en moneda nacional pasarían a estar denominados en dólares. El economista sostiene que el BCV podría conservar sus funciones institucionales, pero sin capacidad para ejecutar políticas monetarias discrecionales.
La propuesta parte de una premisa similar a la que reconoce ANCE: la utilización del dólar ya está extendida en Venezuela. La diferencia está en qué hacer con esa dolarización de facto. Mientras Hanke plantea convertirla en un régimen oficial y restringir la capacidad monetaria del BCV, la Academia considera que una dolarización plena implicaría costos que deben ser ponderados frente a sus beneficios.
Entre las ventajas, ANCE reconoce que la adopción formal del dólar podría funcionar como un ancla antiinflacionaria de impacto inmediato, eliminar el riesgo cambiario y reducir la incertidumbre asociada a la depreciación del bolívar. También podría contribuir a reducir las tasas de interés y favorecer la recuperación de la intermediación bancaria en divisas.
Pero la Academia advierte que esos beneficios vendrían acompañados de una pérdida significativa de instrumentos de política económica. Venezuela renunciaría al tipo de cambio y a los agregados monetarios como mecanismos para responder a shocks externos, una limitación que considera especialmente relevante para un país vulnerable a las fluctuaciones del precio del petróleo.
La dolarización también eliminaría la capacidad del BCV de actuar como prestamista de última instancia ante problemas de liquidez del sistema financiero y supondría la pérdida de los ingresos asociados al señoreaje.
Además, ante un shock negativo, los ajustes tendrían que producirse mediante una contracción de la actividad económica, una reducción de salarios o un aumento del desempleo, según el análisis.
Otro de los puntos que destaca la Academia es que dolarizar no resolvería por sí sola el problema fiscal. La adopción del dólar no impediría que el Estado acumule déficits crónicos o deuda y, por tanto, Venezuela podría asumir los costos de abandonar su moneda sin haber solucionado el desequilibrio de las cuentas públicas.
¿Qué propone la Academia?
La Academia considera que una dolarización plena solo sería viable si antes se cumplen una serie de condiciones, entre ellas contar con reservas internacionales líquidas suficientes para realizar la conversión de la base monetaria, modificar el marco constitucional y legal relacionado con la moneda de curso legal, adecuar las funciones del BCV, ejecutar un ajuste fiscal y fortalecer el sistema financiero.
Frente a este escenario, desde la Academia se propone avanzar hacia un régimen multimoneda o bimonetario acompañado de un programa integral de reformas. El esquema permitiría formalizar la convivencia del dólar, otras divisas y el bolívar en el sistema financiero y comercial, mientras se intenta recuperar gradualmente las funciones de la moneda nacional a medida que disminuya la inflación.
La propuesta del grupo contempla además sanear las cuentas fiscales, recuperar la autonomía del BCV, prohibir el financiamiento monetario del déficit, establecer una política cambiaria con una tasa única y flexible y buscar apoyo financiero internacional para fortalecer las reservas y la liquidez externa.
La discusión coincide con otro planteamiento surgido esta semana desde el sector empresarial. El presidente de Consecomercio, José Gregorio Rodríguez, propuso el 9 de septiembre un sistema bimonetario que permita el uso oficial tanto del bolívar como del dólar, tomando como referencia el modelo peruano.
La organización sostiene que este esquema permitiría conservar la moneda nacional y, al mismo tiempo, aprovechar el uso extendido de la divisa estadounidense.
El dólar circula, pero el bolívar es la moneda oficial
El debate se produce en un contexto en el que Venezuela utiliza ampliamente el dólar en operaciones cotidianas, pero mantiene al bolívar como moneda oficial. Las autoridades han rechazado hasta ahora la sustitución formal de la moneda nacional, pese a que ha permitido durante años una mayor utilización de divisas en la economía.
En ese escenario también resulta relevante el acercamiento entre el Banco Central de Venezuela y Numisma Bank, con la participación de funcionarios estadounidenses en medio del creciente acercamiento entre Washington y Caracas tras la captura de Nicolás Maduro.
Las reuniones que se dieron en agosto abarcaron asuntos relacionados con operaciones financieras, estabilidad cambiaria y equilibrio monetario. Numisma Bank se especializa en la distribución global de efectivo y billetes de moneda extranjera, incluidos dólares y euros, para bancos centrales, instituciones comerciales y entidades financieras.
El encuentro, sin embargo, no equivale a un anuncio de dolarización ni demuestra por sí mismo que el gobierno de Rodríguez esté preparando una sustitución del bolívar. La reunión se produjo mientras las autoridades venezolanas continúan defendiendo la moneda nacional y rechazando públicamente propuestas para eliminarla.
La posición de ANCE introduce así un tercer camino en el debate. No plantea regresar al bolívar como única moneda en el corto plazo, pero tampoco considera conveniente que Venezuela renuncie de manera definitiva a sus instrumentos monetarios y cambiarios.
Su propuesta busca formalizar la realidad de una economía en la que el dólar ya tiene un papel relevante, mientras se crean las condiciones para recuperar progresivamente la capacidad de la moneda nacional.
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La Academia concluye que Venezuela necesita modificar el actual régimen monetario y cambiario, pero advierte que la decisión no debería responder únicamente a las urgencias de corto plazo. A su juicio, el régimen monetario tendrá efectos sobre la economía y el bienestar de los venezolanos durante las próximas décadas.
En paralelo, los datos más recientes muestran que la presión inflacionaria continúa siendo elevada. La inflación venezolana se desaceleró a 8,9% mensual en agosto desde 19,9% en julio, pero la tasa interanual todavía se ubicaba en 534,21%, según datos del BCV.












