Ciudad de México — El retrato que Diego Rivera pintó para la actriz Silvia Pinal vuelve a cobrar relevancia tras el reciente anuncio de una serie sobre el muralista y Frida Kahlo por parte de Netflix. La pintura, una de las obras más reconocidas del artista, permanece blindada por la ley para evitar que salga de México.
La razón se encuentra en la legislación cultural mexicana, pues la obra de Rivera fue declarada Monumento Artístico sin importar si se trata de propiedad pública o privada. El decreto fue publicado el 15 de diciembre de 1959 en el Diario Oficial de la Federación y establece que “queda prohibida la exportación de las obras de los artistas José Clemente Orozco y Diego Rivera”.
“La exportación ilícita o subrepticia será considerada como contrabando y se sancionará con las penas que las leyes determinan”, señala la orden.
El documento contempla excepciones, ya que las obras pueden salir del país por un tiempo determinado “siempre que se otorguen las garantías necesarias para asegurar su reingreso al país”.
Pinal murió en noviembre de 2021 a los 93 años y a lo largo de su vida explicó que su retrato había viajado en diversas ocasiones para exhibiciones internacionales. “Lo han pedido los museos y yo lo he prestado a quien me lo ha pedido que valga la pena, porque creo que es lo que merece una obra así”, dijo la actriz a los medios.

Incluso, el decreto contempla que algunas piezas puedan salir de forma permanente “cuando sean adquiridas por algún museo o galería de exposiciones de reconocido prestigio, con el fin de ser exhibidas públicamente en condiciones que se consideren convenientes para el interés cultural de México”.
“Podemos ver obras de estos artistas en subastas de Sotheby’s o en partes de colecciones extranjeras que salieron antes de que se realizara este decreto”, explicó a Bloomberg Línea el gestor cultural Samuel Reyes.
Reyes, también profesor de Mercado del Arte en la Universidad Anáhuac, detalló que cuando este tipo de obras salen del país como préstamo se requiere un control muy estricto por parte de las autoridades culturales. El proceso incluye documentación detallada sobre el tiempo que la pieza permanecerá fuera de México, así como seguros que garanticen su conservación durante el traslado y la exhibición.
El origen del retrato de Silvia Pinal por Diego Rivera
El retrato que Rivera pintó para Pinal en 1956 surgió gracias a Manuel Rosen, el arquitecto que construyó la casa de la actriz al sur de la Ciudad de México y quien tenía relación con el muralista. “Meni me dijo: ‘Tienes que tener un cuadro del maestro Diego’”, recordó la actriz en una entrevista con la plataforma La Saga. “Fui a que me pintara, escogí (estar) de pie, lo cual fue una estupidez... A las tres horas de estar de pie ya me dolía hasta el entresijo”, contó entre risas.
En diversas ocasiones, Pinal explicó que el cuadro que por años apareció en su programa televisivo “Mujer, casos de la vida real” sería heredado a sus hijos bajo un esquema de comodato para el Museo Diego Rivera. “Mis hijos lo dan a la casa de Diego, pero es de mis hijos”.
Tras la muerte de la actriz, surgieron estimaciones que sitúan el valor de la obra en hasta US$3 millones. Sylvia Pasquel, hija de Pinal, aseguró en octubre de 2025 al podcast “Perversiones de un café” que “al final del día ese cuadro es de la familia y si nosotros estamos tranquilos es porque el cuadro está donde debe de estar”.
Reyes precisó que la titularidad de la obra no está en duda. “El tema es que al ser patrimonio del país, están impedidas a venderla y que salga del país. Se pueden vender como parte de un patrimonio privado, pero deben permanecer en el país”.









