Bloomberg — Parece que el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, hizo bien al resistir los pedidos de vender deuda en los mercados internacionales.
Hace pocos meses, colocar bonos globales habría implicado un costo cercano al 10%. En cambio, el gobierno logró conseguir los dólares necesarios para afrontar su próximo pago a los tenedores de bonos, de unos US$4.200 millones con vencimiento el 9 de julio, a una tasa inferior al 7%.
El miembro del gabinete de Javier Milei apostó por una estrategia que muchos inversionistas consideraron inicialmente demasiado arriesgada: conseguir dólares por vías alternativas más baratas, ganar tiempo y esperar una reducción de los diferenciales.
“Ex post, funcionó. Pero implicaba riesgos: si los rendimientos de los Treasuries estadounidenses se disparaban o si la guerra escalaba, la estrategia podría no haber salido bien”, afirmó Pilar Tavella, directora de análisis soberano de Balanz Capital, la mayor corredora local por cantidad de empleados.
Al evitar Wall Street cuando los inversores todavía exigían una prima elevada, Caputo logró reunir los fondos a un costo promedio de apenas 6,7% en moneda dura, según la corredora PPI. Son unos 200 puntos básicos menos que lo que habría costado en Wall Street.
Según datos del banco central, el gobierno ya dispone de alrededor de US$3.600 millones en depósitos en dólares del Tesoro, suficientes para cubrir aproximadamente el 85% de la deuda que vence. El resto provendrá de una combinación de fuentes que Caputo viene desarrollando desde hace meses: colocaciones locales en dólares, compras del banco central y financiamiento respaldado por entidades multilaterales.
VER MÁS: Invertir en Argentina: qué escenarios ven los expertos para los bonos y cómo pueden reaccionar
El gobierno vendió en el mercado local bonos en dólares al 2027 y 2028. También consiguió dólares de forma indirecta mediante sus licitaciones de deuda en pesos, que pagan tasas fijas cercanas al 20% anual y tasas reales de alrededor del 7%.
Es un resultado favorable para un ministro que durante gran parte de los últimos seis meses enfrentó presiones del mercado para aprovechar una ventana de financiamiento externo. Desde diciembre, muchos inversionistas sostenían que Argentina debía volver a los mercados internacionales ante el mejor ánimo de los inversores y tras la victoria legislativa de Milei en las elecciones de octubre.
El propio gobierno exploró esa posibilidad. El entonces secretario de Finanzas, Alejandro Lew, impulsó un plan para captar fondos en los mercados internacionales, pero la iniciativa chocó con la estrategia de Caputo y terminó rápidamente con la renuncia del funcionario.
A futuro, el respaldo de los organismos multilaterales seguirá siendo fundamental para Argentina, al menos a corto plazo. El lunes, el país anunció que buscará hasta US$5.000 millones en financiamiento en dólares con el respaldo de instituciones como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Según Caputo, el costo de ese financiamiento rondaría el 6,5%.

La duda es si esta estrategia seguirá teniendo sentido.
Luego de que Fitch Ratings elevara la calificación de Argentina en mayo y S&P Global Ratings lo hiciera este mes, el riesgo país del país cayó a unos 430 puntos básicos, unos 100 puntos básicos menos que hace apenas unos meses atrás. Esto mejoró significativamente las condiciones para una emisión internacional y reactivó los pedidos para que el país vuelva a los mercados globales.
VER MÁS: MSCI mantiene a Argentina como mercado Standalone y aún no inicia consultas para reclasificación
“Con la curva soberana bajo ley Nueva York ya dentro del área del 9%, el escenario de una emisión internacional empieza a verse cada vez más probable”, señaló Federico Filippini, economista de la corredora Adcap. “El costo de financiamiento sigue siendo elevado, pero la mejora en las condiciones de mercado reduce el umbral para que el gobierno evalúe volver a colocar deuda en el exterior”.
Caputo ha repetido que quiere reducir la dependencia de Wall Street para atravesar el vencimiento de julio. Pero eso no significa que vaya a seguir evitándolo.
Tavella, de Balanz Capital, considera que el éxito de este año no debería ocultar el desafío que se avecina en 2027.
“Si Argentina puede refinanciarse hoy a tasas más bajas, podría tener sentido empezar a hacerlo antes de que se acerque la próxima pared de vencimientos”, afirmó. A su juicio, Argentina podría emitir entre US$5.000 millones y US$8.000 millones si las condiciones externas acompañan. Una emisión internacional también podría ayudar a reducir aún más el riesgo país al demostrar que el gobierno no solo está cumpliendo con los pagos de este año, sino que además ya está preparando el terreno para los vencimientos de 2027.
VER MÁS: Bioceres al borde del abismo: qué chance tiene de ser eyectada del Nasdaq en 2026
Por ahora, el gobierno cosecha los beneficios de su cautela. No tiene apuro ya que no debe de forma inmediata refinanciar los vencimientos de 2026. Algunos analistas creen que tiene margen hasta comienzos de 2027. Aun así, los riesgos siguen presentes.
“Es difícil asumir que el riesgo país seguirá cayendo mucho más desde acá, salvo que la actividad repunte y la posición política de Milei mejore aún más”, concluyó Tavella.
Lea más en Bloomberg.com













