Por qué el peso argentino fue a contracorriente de la región en abril

El peso argentino fue una de las pocas monedas que perdió contra el dólar durante el mes pasado. Los motivos

El gobierno de Javier Milei está devaluando el peso argentino en un 1% mensual utilizando lo que se conoce como crawling peg.

Buenos Aires — En un mes marcado por la fortaleza de las monedas emergentes frente al dólar, el peso argentino quedó a contramano de la tendencia regional. Mientras la mayoría de las divisas de América Latina se apreciaron frente a la moneda norteamericana en abril, Argentina se ubicó entre los pocos países con resultados negativos.

Según datos de desempeño cambiario analizados por Bloomberg Línea, el peso argentino registró una caída del 0,66% en el mes, ubicándose entre las monedas con peor evolución de la región, solo por encima del sol peruano, que retrocedió 0,86%. El contraste es marcado frente a otros países latinoamericanos que lograron ganancias significativas.

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Las monedas de América Latina frente al dólar en abril

La lista es liderada por el guaraní de Paraguay, con una apreciación del 8%, seguido por el real de Brasil (4,54%) y el peso de Chile (3,02%). También mostraron mejoras el peso mexicano (2,70%) y el colón costarricense (2,29%), en un contexto de mayor flujo hacia activos emergentes.

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Incluso monedas con menor volatilidad histórica, como las de Colombia, Uruguay y Guatemala, lograron cerrar el mes en terreno positivo, aunque con subas más moderadas.

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Qué pasó con el peso argentino frente al dólar en abril

Durante marzo el peso argentino había mostrado una mejor performance relativa que las monedas de la región, lo cual se extendió hasta la primera parte de abril, en conjunto con la creciente credibilidad del esquema de bandas gracias a las compras del Banco Central, que abrió espacio para que las tasas de los instrumentos del Tesoro compriman fuertemente", analizó Pilar Tavella, directora de Research Macro & Estrategia en Balanz

En diálogo con Bloomberg Línea, explicó: “Por el lado de los factores externos, durante abril se revirtió parte de la fortaleza del dólar que se había visto durante marzo mientras el conflicto en Medio Oriente iba deteriorándose. Esto actuó como un catalizador positivo para las monedas de América Latina, las cuales se beneficiaron de un entorno de risk on, con excepción del peso argentino y el sol peruano“.

Creemos que la leve corrección de las últimas semanas responde en parte a la estabilidad previa a pesar del aumento de las expectativas de inflación, y en parte a la baja de tasas”, argumentó.

A su vez, sostuvo: “Posiblemente, no haya ayudado, además, la reciente pérdida de popularidad del Gobierno reflejada en encuestas como el ICG de UTDT, que estuvo presionando a los precios de los activos domésticos”.

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Por su parte, Pedro Siaba Serrate, jefe de research y estrategia de Portfolio Personal Inversiones (PPI), evaluó: “En marzo el peso fue una moneda que mostró un desempeño espectacular respecto de las divisas emergentes y de la de la región en general”.

De hecho, el tipo de cambio real multilateral se había apreciado un 5,3% en ese mes, con lo cual el punto de partida era bastante bueno", puntualizó.

Desde su punto de vista, “hay dos grandes factores que explican el mal desempeño en abril”. Por un lado, apuntó al retraso en la cosecha gruesa, dado que ello “significó un retraso en lo que es la liquidación de divisas por parte de los exportadores”.

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“Vale aclarar que, por el lado de la demanda, el Banco Central estuvo muy presente, comprando casi US$2.700 millones, con lo cual el equipo económico ha mostrado que tampoco se siente tan cómodo dejando apreciar significativamente el tipo de cambio y, por el contrario, han tenido un buen ritmo de compra de dólares en el mercado oficial de cambios”.

Además, por otro lado, consideró: “Creo que todas las noticias que hubo en términos políticos, muchas relacionadas con los efectos secundarios de esta transición económica, que pegan en la recaudación y también en la evolución del trabajo registrado, para el mercado, fueron un balde de agua fría y significaron el retroceso del peso en las últimas semanas”.

Sin embardo, aclaró: “Para adelante, y teniendo en cuenta que el ritmo de los exportadores debería empezar a incrementarse dado que la cosecha ha tomado un ritmo completamente diferente respecto a lo que era unas semanas atrás, más la sensación de que el apetito por créditos emergentes a nivel global ha vuelto, esperamos ver el tipo de cambio en en estos niveles”.

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