La banca chilena logró contener y normalizar sus niveles de riesgo durante 2025, una tendencia que se mantuvo sin grandes variaciones durante el segundo trimestre de 2026, según un informe de Moody’s Local Chile.
La mejora se produjo después de un período de deterioro asociado al agotamiento del exceso de liquidez, la mayor inflación y las tasas de interés más elevadas registradas durante 2023 y 2024.
Durante los años previos, la calidad de cartera había estado favorecida por tasas de interés bajas, garantías estatales, abundante liquidez proveniente de los fondos de pensiones y financiamiento de bajo costo. El retiro de esos estímulos modificó las condiciones para el sistema financiero.
De todos modos, Moody’s Local advierte que el escenario macroeconómico y el contexto internacional todavía presentan riesgos. Las tensiones geopolíticas y comerciales pueden retrasar la convergencia hacia los objetivos de inflación y tasas de interés y generar nuevas presiones sobre la economía.
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Frente a ese escenario, la banca cuenta con provisiones adicionales y una sólida adecuación de capital, que funcionan como respaldo frente a eventuales pérdidas no esperadas.
El crédito comercial continúa por debajo del ritmo prepandemia
El principal desafío para la industria está ahora en recuperar el dinamismo de la cartera comercial. Según Moody’s Local, la banca chilena continúa operando con un crecimiento de este segmento inferior al registrado antes de la pandemia.
La reactivación del crédito comercial aparece así como uno de los principales factores capaces de impulsar una nueva etapa expansiva para la industria.
Los riesgos globales emergentes, las tensiones en el comercio internacional y la evolución de las condiciones macroeconómicas domésticas han contribuido a postergar esa recuperación.
El sector inmobiliario también condiciona la evolución del crédito
El mercado de vivienda presenta otros factores que podrían modificar su trayectoria. Los subsidios y eventuales cambios tributarios relacionados con el IVA y las contribuciones podrían incidir sobre las decisiones de compra y venta de viviendas nuevas y usadas.
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En paralelo, las dificultades que atravesaron los sectores inmobiliario y de la construcción afectaron con mayor intensidad la calidad de las exposiciones comerciales de los bancos que el crecimiento y riesgo de las colocaciones de vivienda.
La rentabilidad se mantiene pese al bajo crecimiento
A pesar del limitado dinamismo de la cartera, la banca chilena conserva una importante capacidad para generar utilidades.
Entre 2023 y 2025, la rentabilidad sobre el patrimonio (ROAE) se mantuvo cerca del 15% a nivel agregado. Aunque el sistema todavía no supera el resultado récord de 2022, período favorecido por el exceso de liquidez, los resultados recientes muestran resiliencia.
A junio de 2026, las utilidades alcanzaron CLP$3,3 billones, un aumento de 15,2% interanual, impulsado principalmente por el fortalecimiento de los ingresos por intereses y reajustes netos y por comisiones.
El escenario que describe Moody’s Local combina, de esta manera, una banca rentable y con capacidad de absorción de pérdidas con un desafío todavía pendiente: recuperar un ritmo de crecimiento del crédito comercial similar al observado antes de la pandemia.













