Colombia, entre los países más expuestos de Latinoamérica al impacto económico de El Niño

El evento climático podría intensificar las presiones sobre inflación, actividad económica y política monetaria en la región.

Los principales efectos económicos del fenómeno se concentrarían en el sector agrícola, la infraestructura y las cadenas de suministro.

Bloomberg Línea — El Fenómeno de El Niño y el entorno geopolítico internacional aparecen como dos de los principales factores de riesgo para las economías latinoamericanas durante el segundo semestre de 2026, de acuerdo con un análisis de Davivienda Corredores.

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El informe señala que el evento climático “se intensificaría a partir del segundo semestre del 2026” y que la probabilidad de ocurrencia “aumenta a 98% a partir de agosto y se mantendría hasta finales del 2026”.

Dice que el impacto de este evento climático es dispar a lo largo de la región, genera sequías en Centro América, el Caribe y en el norte de Sudamérica, afectando principalmente a Colombia, Venezuela y el norte de Brasil.

“Contrario a esto, las lluvias incrementan fuertemente en la costa pacífica del sur, afectando principalmente a Perú, Ecuador y Chile”, indicó el análisis.

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Según el documento, los principales efectos económicos del fenómeno se concentrarían en el sector agrícola, la infraestructura y las cadenas de suministro.

“Los riesgos en común entre los países de la región serán mayores presiones sobre la inflación y una posible desaceleración de la actividad económica”, agregó el reporte.

En el caso de Perú, Davivienda Corredores afirmó que sería “de los países más afectados”. El informe recordó que históricamente la economía peruana “ha perdido entre 1 y 5 puntos porcentuales del PIB por pérdidas acumuladas en los sectores de agricultura e infraestructura”.

Además, destacó que desde febrero de 2026 se declaró estado de emergencia en más de 700 distritos por lluvias severas, deslizamientos e inundaciones.

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Estimaciones de J.P. Morgan apuntan a que “los precios de los alimentos podrían crecer por lo menos 30% en un evento severo”. También advirtió que, si se combinan El Niño y El Niño Costero, “se alargaría el periodo de fuertes lluvias e inundaciones, hasta inicios del 2027”.

Para Chile, el informe consideró que “el efecto neto es más neutro”. Aunque las lluvias podrían afectar la infraestructura minera y el transporte de minerales hacia los puertos, también aliviarían la escasez de agua en la zona central del país.

“Históricamente, los precios de los alimentos tienden a moderarse en los periodos de estas afectaciones climáticas”, señaló el documento.

En Brasil, los impactos variarían según la región. “En el norte, aumentan las sequías, mientras que en el sur aumentan las lluvias y las inundaciones”, indicó Davivienda Corredores.

Durante el fenómeno de 2015 y 2016, “las sequías afectaron las cosechas, generando una caída cercana al 5% de la producción, mientras que los precios de los alimentos crecieron un poco más del 20%”.

En México, el reporte afirmó que el impacto “es geográficamente mixto y depende de la temporada estacional”.

Citando un análisis de Banamex, indicó que los choques climáticos asociados a El Niño “pueden sumar de manera directa hasta 0.52 puntos porcentuales adicionales a la inflación general del país”.

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Para Colombia, el informe destacó un impacto adicional relacionado con la generación eléctrica. “Cerca del 70% de la energía eléctrica en Colombia es producida por hidroeléctricas, por lo que una sequía reduciría los niveles de los embalses y haría necesario un aumento en la generación por plantas térmicas, que tiende a ser mucho más costosa”.

Davivienda Corredores afirmó que Colombia “es el tercer país de Latinoamérica más expuesto a renovadas presiones inflacionarias”.

Según estimaciones de J.P. Morgan, “un escenario de El Niño severo podría presionar al alza la inflación entre 3.0 y 3.5 puntos porcentuales adicionales”.

También señaló que “los regulados podrían incrementar hasta un 14.4%” y que “los precios de los alimentos podrían incrementar un 11.0% en un escenario de El Niño severo”.

El informe sostuvo que la vulnerabilidad regional frente a fenómenos climáticos “es estructural dado que estas economías están altamente ligadas a sectores primarios como agricultura o minería”.

En ese contexto, advirtió que los bancos centrales podrían enfrentar mayores dificultades para continuar recortando tasas de interés.

“La persistencia inflacionaria regional también es otro de los factores que ha limitado la normalización monetaria en Latinoamérica”, señaló el reporte.

Además, indicó que “los riesgos de oferta que se pueden materializar en el segundo semestre de este año (incremento precios de los combustibles y Fenómeno de El Niño), podrían desanclar aún más las expectativas de inflación”.

El análisis también revisó el comportamiento económico reciente en la región. Según Davivienda Corredores, Brasil y Perú mantienen una dinámica positiva apoyada por el consumo privado y los precios de materias primas, mientras que México y Chile muestran una contracción en su ciclo de crecimiento.

En Colombia, el documento dice que “el impulso fiscal junto con el gasto de los hogares siguen siendo los principales dinamizadores del PIB”, aunque advirtió sobre “el deterioro en el componente de inversión y el aparente estancamiento que evidencia el ciclo económico”.

En materia cambiaria, el reporte destacó que las monedas latinoamericanas “han mostrado una apreciación de 3.8% en lo corrido del año”, aunque advirtió que “el panorama geopolítico podría empezar a jugar en contra para los países latinoamericanos debido al incremento del riesgo inflacionario global”.

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Finalmente, Davivienda Corredores aseguró que el contexto internacional seguirá condicionado por el conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre los precios de materias primas. “La prolongación del conflicto podría continuar apreciando el dólar a nivel global y presionando las tasas de cambio de los países latinoamericanos al alza”, concluyó.

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