Bogotá / Buenos aires — Los bonos de deuda pública de Colombia y Argentina enfrentan presiones por el aumento de las tasas internacionales y las dudas sobre el ajuste fiscal.
Aunque ambos mercados habían registrado valorizaciones asociadas al optimismo político, las condiciones financieras y los desafíos de financiamiento han vuelto a presionar sus rendimientos.
“Como los Treasuries son la principal referencia para la deuda internacional en dólares, el aumento de sus rendimientos ha presionado al alza las tasas de los bonos emergentes, provocando una caída de sus precios”, explicó Juan David Ballén, director de Estudios Económicos de Aval Asset Management.
¿Cuánto importan las tasas de EE. UU.?
El comportamiento de los bonos del Tesoro estadounidense es uno de los factores comunes que explican la evolución de la deuda de Colombia y Argentina, según Ballén y Julio César Romero, economista de Corficolombiana.
Romero señaló que los rendimientos de los títulos estadounidenses a 10 y 30 años alcanzaron máximos desde 2002, un movimiento que ha impactado la deuda global y, en particular, la de los mercados emergentes.
El aumento de las tasas de referencia afecta los precios de los bonos existentes. Cuando los inversionistas exigen mayores rendimientos para comprar deuda, los títulos que ya están en circulación tienden a perder valor.
Ballén también vinculó el movimiento reciente con mayores expectativas sobre las tasas de la Reserva Federal (Fed) y las presiones inflacionarias asociadas a los combustibles.
En ese escenario, Colombia y Argentina son especialmente sensibles por su calidad crediticia.
Ballén destacó que ambos países enfrentan una mayor vulnerabilidad frente a cambios en las condiciones financieras internacionales y en el apetito por el riesgo.
Romero agregó que el impacto es particularmente importante para emisores con calificaciones crediticias de BB o inferiores, así como para países cuyos bonos están más expuestos a episodios de riesgo de crédito.
El optimismo político pierde fuerza
Más allá del contexto internacional, Romero advierte que en Colombia las expectativas que surgieron después del cambio político contrasta con la falta de medidas fiscales concretas que respondan a ese optimismo.
En Argentina, las expectativas favorables se habían consolidado desde hacía más tiempo, mientras que en Colombia el impulso se había observado durante los dos meses anteriores, según el economista de Corficolombiana.
La expectativa de los mercados era que se anunciaran medidas más concretas de ajuste fiscal.
Sin embargo, estas no se han materializado, lo que, de acuerdo con Romero, ha contribuido a una corrección de los activos financieros, incluida la deuda pública.
En Colombia, David Cubides, economista del Banco de Occidente, también relacionó el deterioro de los bonos con la presentación de las cifras fiscales del Gobierno, después de una valorización asociada al escenario político.
Cubides señaló que el reconocimiento de las condiciones de las finanzas públicas, con déficits que podrían superar el 9% el próximo año y una deuda cercana al 65% del PIB, volvió a presionar los indicadores del mercado de deuda.
Urge más financiamiento
A las condiciones internacionales y fiscales se suma la estrategia de financiamiento de los gobiernos.
Romero explicó que, en Colombia, los canjes de deuda han contribuido a empinar la curva de rendimientos.
Según el economista, estas operaciones incluyen cambios de vencimientos de 2027 por otros a plazos más largos, lo que genera presión al alza sobre las tasas de largo plazo.
En Argentina, Romero mencionó las dudas sobre el financiamiento y la posibilidad de que se acuda al swap de monedas con China en 2027.
Para Colombia, Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital, advirtió que el Gobierno ha sugerido necesidades de endeudamiento externo de al menos US$15.000 millones para el próximo año.
De ese monto, cerca de US$10.000 millones podrían corresponder a emisiones de bonos.
Velandia indicó que esa necesidad de recursos mantiene presión sobre la curva de rendimientos mientras no exista claridad sobre la aprobación de la reforma fiscal y un posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El analista también señaló que las necesidades externas podrían superar los US$15.000 millones si no se logra reducir el déficit fiscal en 2,2 puntos porcentuales del PIB, una meta que dependerá del Congreso.
Prima de riesgo sigue elevada
La prima de riesgo país refleja el rendimiento adicional que exige el mercado para asumir el riesgo de invertir en deuda de un emisor frente a una referencia considerada más segura.
Al 19 de octubre de 2026, Argentina registraba el mayor riesgo país entre las economías latinoamericanas incluidas en los datos, con 675 puntos. Le seguían Ecuador, con 556 puntos, y Bolivia, con 500.
Colombia ocupaba el quinto lugar, con 221 puntos, por debajo de El Salvador, con 293, y por encima de México, con 219 puntos.
El indicador colombiano también superaba los niveles global y latinoamericano, de 195 y 194 puntos, respectivamente. Uruguay presentaba el menor riesgo país entre los países incluidos, con 77 puntos, seguido de Chile, con 95, y Perú, con 115.
Velandia sostuvo que la prima de riesgo colombiana continúa elevada por los desafíos fiscales, en un contexto marcado por las cifras del presupuesto de 2027 y las necesidades de financiamiento del Gobierno.
Para Cubides, la atención del mercado colombiano se concentra ahora en la presentación del ajuste fiscal y en la forma en que el Gobierno buscará implementarlo para estabilizar el balance entre ingresos y gastos de cara a 2027.
El economista señaló que las tasas de la deuda volvieron a subir después de las ganancias registradas tras el cambio de escenario político y la presentación de las cifras fiscales.
Romero, por su parte, considera que tanto Colombia como Argentina enfrentan retos para conseguir los recursos necesarios en medio de las dificultades fiscales del país andino y la prima de riesgo que sigue bloqueando una emisión de deuda internacional de Milei.













