Bloomberg Línea — De los miles de migrantes cruzando el tapón del Darién, en la frontera de Colombia con Panamá para avanzar hacia el norte del continente y llegar a Estados Unidos persiguiendo el famoso ‘sueño americano’, queda poco.
Hoy, en cambio, países como Brasil y Uruguay están siendo atractivos para los migrantes, sobre todo haitianos y cubanos.
El regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025 no solo condujo a que muchos se abstuvieran de cruzar el Darién, sino a que quienes ya estaban en Centroamérica o en la frontera norte de México volvieran al sur.
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Mientras que 201.063 personas atravesaron esta selva de enero a junio de 2024, la mayoría venezolanas, apenas 280 lo hicieron en el mismo periodo de 2026, según las cifras del Servicio Nacional de Migración de Panamá.
Aunque el Darién no está cerrado, como llegó a asegurar el presidente panameño, José Raúl Mulino, sí dejó de ser un transitado corredor que incluso llegó a cobrar la vida de quienes llegaron a caminarlo.

Un vocero de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) le dijo a Bloomberg Línea que “durante el primer semestre de 2026, aproximadamente tres de cada cuatro personas venezolanas entrevistadas señalaron a Venezuela como su país de destino” en su retorno al sur.
“Colombia fue mencionada por el 13%, Costa Rica por el 4% y Guatemala por el 1%”, agregó.
La caída de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero, tras una irrupción militar de Estados Unidos en Caracas, abrió la puerta al retorno. Pero no todos se devolvieron porque quisieron.
“En coordinación con el régimen venezolano, se estima que la administración Trump deportó a unas 2.400 personas en poco más de año y medio”, afirmó Juan Navarrete, promotor de derechos humanos y abogado de Amnistía Internacional, a Bloomberg Línea. “Ahora, Ecuador y Perú quieren retomar las relaciones consulares con Venezuela, todavía no diplomáticas, para deportar venezolanos”.
El atractivo de Brasil y Uruguay
Además del regreso al sur del continente protagonizado por los ciudadanos venezolanos, la OIM identificó otro fenómeno: la migración de cubanos y haitianos hacia Brasil y Uruguay.
La Cuba comunista padece una de las crisis más difíciles en los últimos años, con apagones eléctricos frecuentes, inseguridad alimentaria y el desplome del turismo como motor económico, intensificada por un bloqueo petrolero de facto y el aumento de las sanciones estadounidenses.
Haití, y en especial Puerto Príncipe, están a merced de las pandillas desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, sin que fuerzas militares y policiales internacionales autorizadas por la ONU puedan contener la ola de violencia.
En ese contexto, cubanos y haitianos están desplazándose hacia el suroeste del continente.
“En Uruguay, 5.946 personas cubanas llegaron y permanecieron en el país entre enero y mayo de 2026″, detalló el vocero de la OIM. “En Brasil, aproximadamente 3.000 personas cubanas ingresan cada mes vía Guyana y, en los cinco primeros meses del año, se registraron 16.982 solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos”.
La ruta migratoria se extiende desde Cuba y Haití, a veces con República Dominicana como país de tránsito, hasta el norte de América del Sur —Venezuela, Guyana, Surinam—, aunque los destinos son el norte de Brasil y el Cono Sur, principalmente Uruguay.
“Esta ruta ha cobrado relevancia en un contexto en el que Brasil recibe a un número creciente de personas cubanas que buscan protección internacional y oportunidades económicas”, indicó el vocero de la OIM.

Martín Koolhaas, doctor en ciencias sociales y experto en migración de la Universidad de la República de Uruguay, planteó en Bloomberg Línea por qué su país está siendo atractivo.
“Uruguay aprobó en 2008 una nueva ley de migraciones basada en una perspectiva de derechos humanos, de cómo se reconoce la igualdad de derechos nacionales y de los extranjeros. Entonces, en el plano normativo, el país está bastante bien”.
En Uruguay, la educación y la salud, por ejemplo, son gratuitas para los extranjeros residentes. Y quienes estén en situación de vulnerabilidad pueden acceder a determinados programas de protección social.
La apertura de Uruguay a la inmigración contrasta con el endurecimiento de las políticas migratorias en otros países de la región.
“Uruguay ha sido un país emigratorio desde la década del 60 del siglo pasado, pero también se ha convertido en un país de inmigración regional, por ejemplo, la migración venezolana y cubana”, añadió Koolhaas.
Guyana, la puerta de ingreso a Sudamérica
Guyana, que durante décadas fue uno de los países más pobres de Latinoamérica y ahora es el de más acelerado crecimiento en la región, se convirtió en la puerta de ingreso de los migrantes cubanos y haitianos.
“Muchos ciudadanos cubanos llegan por vía aérea desde Cuba a Guyana y, desde allí, continúan su recorrido hacia el norte de Brasil, principalmente a través de cruces irregulares”, indicó el vocero de la OIM.
Entretanto, la movilidad haitiana se organiza cada vez más mediante vuelos chárter vinculados a la reunificación familiar.
Navarrete explicó que Guyana no exige visa a los cubanos, en comparación con el resto de Sudamérica, y que allí las normas regulatorias migratorias son pocas en general.
“Guyana tiene muchas normas restrictivas. Lo que favorece los flujos migratorios hoy en día son los países que menos normas restrictivas tienen”.

La OIM reseñó en su informe de Tendencias Regionales de Movilidad enero-junio 2026 que los migrantes cubanos siguen movimientos más estructurados a través de Guyana, a menudo facilitados por redes de tráfico ilícito, y que Brasil funciona como un centro de redistribución antes de que los migrantes continúen hacia el sur mediante rutas de transporte terrestre.
Un análisis sobre este tema elaborado por la OIM y la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) publicado recientemente ahonda en las modalidades del tráfico de migrantes cubanos de Guyana a Brasil.
“La frontera de Guyana con Brasil se cruza de dos maneras: en barco, que atraviesa el río Tacutú por diversos caminos, a través de pequeñas playas en sus riberas; o en vehículos motorizados que cruzan el puente sobre el río”, dice el reporte. “El cruce terrestre se realiza con precaución, dividiendo a los migrantes en pequeños grupos para evitar llamar la atención de las autoridades presentes en la frontera”.
Las redes de tráfico, expone el informe, ofrecen un conjunto de servicios que incluyen la adquisición de boletos, el traslado entre destinos intermedios, el alojamiento y la comida, que va de los US$1.200 a los US$10.000.
Otras tendencias regionales
Chinos y vietnamitas en Honduras, ¿en aumento?
El informe Tendencias Regionales de Movilidad enero-junio de la OIM citó una presencia “considerablemente mayor de migrantes extracontinentales” dentro de los flujos irregulares hacia el norte en Honduras, principalmente chinos y vietnamitas.
Y hace unas semanas, concretamente el 11 de agosto, el Congreso Nacional de Honduras aprobó una moción para investigar el paradero de 13.000 chinos que ingresaron al país en 2022 y 2025 para descartar situaciones de posible irregularidad.
Al ser consultado por este fenómeno, el vocero de la OIM precisó que “se trató de un aumento puntual de los flujos, concentrado principalmente en 2023 y 2024, en un contexto de mayor migración extracontinental en tránsito por Centroamérica hacia Norteamérica”.
Además, especificó que la tendencia no se ha mantenido y brindó unos datos para dar cuenta de ello: los registros de nacionales chinos fueron 908 en 2025 y 537 hasta el 3 de septiembre de 2026, mientras que los de nacionales vietnamitas fueron 371 y 175, respectivamente.
En Ecuador, la violencia disparó el desplazamiento interno
Al ser preguntado sobre si el crimen organizado en Ecuador, el país más violento de Latinoamérica, ha desencadenado el incremento del desplazamiento interno, el vocero de la OIM expuso que, si bien no existe evidencia suficiente para establecer una relación directa, la violencia y el conflicto tienen un peso “mucho mayor” en la migración interna.
“Entre 2021 y 2025, el país registró un promedio anual de 6.382 homicidios intencionales, según el Ministerio del Interior. En el mismo periodo, la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento de la OIM muestra que la violencia y el conflicto pasaron de representar el 32% de las causas de desplazamiento antes de 2021 al 64% entre enero de 2021 y octubre de 2025″.
Mientras que entre 2017 y 2020 se estimó un promedio de 15.000 desplazados en Ecuador, en 2021 y en 2025 la cifra aumentó a 47.000.
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