Petroleras de Estados Unidos enfrentan múltiples desafíos de mercado para volver a Venezuela

Las inversiones estimadas para aumentar la producción petrolera de Venezuela a los niveles de 2007 oscilan de US$10.000 a US$12.000 millones anuales.

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Easing Sanctions Open Doors for Venezuelan Oil Deals
07 de enero, 2026 | 01:12 PM

Ciudad de México — Las compañías petroleras de Estados Unidos enfrentan desafíos significativos de mercado para volver a operar en Venezuela, luego del ataque militar del Gobierno del presidente Donald Trump y su estrategia intervencionista de seguridad nacional que busca “desarrollar” recursos naturales en todo el continente.

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Aunque Trump pretende que las empresas energéticas de EE.UU. vuelvan al país sudamericano para invertir miles de millones de dólares, expertos y análisis consultados por Bloomberg Línea señalan retos importantes en inversiones, oferta y precios, además del riesgo político asociado.

Las inversiones necesarias para revitalizar la infraestructura se acercan a los US$200.000 millones, mientras los principales productores cuidan la oferta en un entorno de precios bajos que rondan los US$60 por barril, además de la competencia con crudos pesados como el canadiense.

“Vamos a hacer que nuestras enormes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares”, dijo Trump el sábado durante una conferencia de prensa celebrada en el complejo de Mar-a-Lago, en Palm Beach

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Las acciones de empresas estadounidenses ExxonMobil y ConocoPhillips, afectadas por la expropiación venezolana en 2007 en un proyecto de nacionalización del crudo en la llamada Faja Petrolífera del Orinoco, repuntaron inicialmente el lunes 5 de enero, luego del bombardeo del sábado, que culminó con la captura y traslado del presidente Nicolás Maduro a Estados Unidos.

El mandatario estadounidense se reunirá con ejecutivos del sector energético en la Casa Blanca la próxima semana, en un intento por reclutar empresas para reconstruir la industria venezolana, reportó Bloomberg citando personas familiarizadas con el asunto.

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Trump ya está celebrando la llegada de petróleo venezolano a su país. Durante la tarde del 6 de enero, el mandatario anunció que las autoridades interinas de Venezuela entregarán de 30 a 50 millones de barriles de crudo sancionado, que será transportado a Estados Unidos y vendido a precio de mercado. El dinero “será controlado” por el propio Trump en “beneficio” de la gente de ambos países, detalló en una publicación en la red social TruthSocial.

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A pesar de la breve respuesta positiva de los mercados, los retos de inversión para las petroleras estadounidenses y cualquier compañía privada con el visto bueno de Trump que pretenda aterrizar en Venezuela son enormes.

Fuertes inversiones

Venezuela enfrenta un declive petrolero que se ha estabilizado en un nivel superior a los 900.000 barriles diarios de crudo este año, desde un pico de tres millones de barriles en 2007.

La consultora Rystad Energy calculó que se necesitan alrededor de US$53.000 millones de inversión en infraestructura y explotación de petróleo y gas durante los próximos 15 años para mantener la producción de petróleo crudo de Venezuela en 1,1 millones de barriles y sÓlo podría aumentar 300.000 barriles adicionales en un horizonte de tres años.

Para que Venezuela vuelva a producir tres millones de barriles diarios, la consultora noruega estimó que se necesitarán US$183.000 millones de gasto en capital para el periodo 2026-2040 o US$12.000 millones anuales con compras de servicios acumuladas por US$156.000 millones, después de quitar el gasto interno de operadores de exploración y producción.

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La eliminación de sanciones estadounidenses a las exportaciones venezolanas podría aumentar la producción en “varios cientos de miles de barriles diarios”, pero cualquier medida superior requeriría una enorme inversión acompañada por un entorno operativo estable, dijo el banco de inversiones de origen canadiense, RBC Capital Markets en un análisis.

“Los principales expertos de la industria con los que hablamos en Washington estiman el costo de la revitalización en alrededor de US$10.000 millones anuales”, precisó el banco en el documento.

Pero el mayor problema que enfrentan las compañías es el riesgo de sobreoferta de crudo en el mercado internacional, incluso con retrasos en adiciones de producción programadas.

El domingo 4 de enero de 2025, la Organización de Países Exportadores de Petróleo más aliados, conocida como OPEP+ y que aporta la mitad de la producción mundial, acordó mantener estable la producción petrolera hasta marzo, sin discutir sobre los recientes ataques en Venezuela, en un entorno de precios del crudo cerca de los más bajos en cuatro años, temores de exceso de oferta por abundancia de suministros y una demanda moderada.

El riesgo de la sobreoferta

El mercado petrolero está más en riesgo de sobreoferta y no llama a ser atractivo para invertir, comentó Alejandra León, directora asociada de estrategia y desarrollo de negocios de Latinoamérica de la empresa S&P global Energy.

“Cualquier decisión de inversión nos parece que tendría que tomar mucho más tiempo porque tendrían que ser inversiones fuertes para recuperar infraestructura y operación, gobernadas en un ambiente de mucho mayor certidumbre sobre la estabilidad política en Venezuela”, comentó.

La analista calcula que el precio del punto de equilibrio o break even point del crudo venezolanoprecio necesario para perforar un nuevo pozo de forma rentable— oscile entre US$45 y US$50 por barril ante la recuperación de infraestructura que requiere el país.

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El precio de equilibrio es estratégico porque aporta información sobre cómo la actividad petrolera se ajusta si los precios se mueven dramáticamente, especialmente con la emergencia del aceite shale en Estados Unidos, su periodo más corto entre perforación y producción frente a proyectos marinos y terrestres tradicionales, según el Banco de la Reserva Federal de Dallas.

Desde hace dos décadas, la industria petrolera en Estados Unidos, particularmente en el estado de Texas, apostó por la polémica técnica de fractura hidráulica de rocas lutita con baja permeabilidad, conocida como fracking, ampliamente criticada por sus efectos contaminantes con la inyección de químicos tóxicos y amplio uso de agua, convirtió al país en el principal productor de crudo y gas del mundo.

“Existe la posibilidad de que la curva general de aprendizaje y el acceso a la tecnología moderna puedan reducir los precios de equilibrio de estas oportunidades de alto costo en el futuro”, agregó Rystad en su análisis.

La competencia con otros crudos

Otro factor en contra es la competencia con otros crudos como el canadiense extrapesado, que alimentan las refinerías estadounidenses en la costa del Golfo de México.

Una opción relativamente sencilla es la que ha utilizado el gigante estadounidense Chevron, con una licencia restringida para operar en Venezuela, que consiste en emplear diluyentes en el crudo extrapesado, en lugar de usar mejoradores petroleros, aunque advirtió que los costos pueden ser engañosos, dijo León.

La industria venezolana también requiere infraestructura de transporte y puertos para reactivar el sector, más allá de la perforación y actividades petroleras.

ING, grupo financiero de origen neerlandés, advirtió que es necesario que las compañías extranjeras acepten invertir en la industria nacional de Venezuela.

“Es más fácil decirlo que hacerlo, dado que tanto ExxonMobil como ConocoPhillips sufrieron la expropiación de sus activos en Venezuela en 2007. De hecho, ambas compañías recibieron indemnizaciones por daños y perjuicios en tribunales internacionales, que Venezuela no ha pagado”, dijo la empresa en un reporte.

Un vocero de ConocoPhillips dijo a Bloomberg Línea que la compañía está monitoreando la situación en Venezuela y sus posibles implicaciones para el suministro y la estabilidad energética mundial.

Sería prematuro especular sobre futuras actividades comerciales o inversiones", dijo y agregó que ConocoPhillips seguirá con sus labores de cobranza según las leyes y regulaciones aplicables.

Esta empresa reportó a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) un fallo favorable de Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones por US$8.500 millones más intereses, dos más ante la Cámara de Comercio Internacional por US$2.000 millones y US$33 millones. Del primero, la empresa ya recibió US$793 millones. Las acciones de cobro de los tres laudos siguen en curso.

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Chevron declinó comentar sobre asuntos comerciales y especulaciones de inversiones futuras, pero un portavoz dijo que la petrolera se mantiene enfocada en la seguridad y bienestar de sus empleados, así como en la integridad de sus activos.

“Seguimos operando en pleno cumplimiento de todas las leyes y regulaciones pertinentes”, dijo. Exxon también fue consultada sobre el tema, pero no respondió inmediatamente.

Expropiaciones, nacionalización y arbitramentos

Durante la década de los años 90, Venezuela se había consolidado como un fuerte exportador de petróleo, mientras el mercado de materias primas se deterioraba gradualmente con un aumento de la desigualdad económica y una pérdida en la confianza en su sistema político.

“Estos acontecimientos sentaron las bases para el éxito del izquierdista Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de 1998”, recordó Rystad.

Aunque los primeros años de Chávez avanzaron sin modificaciones relevantes en las operaciones petroleras del país, todo cambió con un decreto en 2006 que exigía a las empresas extranjeras ceder 60% de su participación accionaria en activos a la empresa estatal PDVSA. La estadounidense Chevron, la británica BP, la noruega Equinor y la francesa Total fueron de las pocas empresas que aceptaron un acuerdo y solo Chevron se ha mantenido en el país como operador minoritario desde entonces.

ExxonMobil y ConocoPhillips, operadores importantes en Venezuela antes del decreto, rechazaron las nuevas condiciones, fueron confiscadas y sus activos nacionalizados por el Gobierno de Chávez, mientras se iniciaban arbitrajes internacionales en los que obtuvieron resultados favorables que no han sido pagados.

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La muerte de Chávez en 2013 y la llegada de Maduro al poder agravaron las condiciones macroeconómicas del país, incluido el declive de la producción de crudo y el desplome de los precios internacionales de 70% entre 2014 y 2016 cuando las referencias internacionales WTI y Brent pasaron de venderse en US$100 a US$30 por barril.

En agosto de 2017, el primer periodo de Gobierno de Trump impuso sanciones financieras a Venezuela, que ya atravesaba una severa crisis económica, y aunque no afectaban el comercio petrolero con Estados Unidos, sí dañaron la producción por las dificultades de acceso al crédito y renegociaciones con proveedores, clientes y socios.

Dos años después, llegaron sanciones petroleras que prohibieron las exportaciones a EE.UU. y llevaron a PDVSA a enviar crudo hacia China e India. Dichas sanciones produjeron una reducción en la cartera de clientes, explicó un reporte de la organización no gubernamental Washington Office for Latin America.

“Una combinación de caídas del mercado petrolero en 2015-2016 y 2020, junto con las sanciones estadounidenses, provocó una caída en picado de la producción petrolera venezolana, que tocó fondo en torno a los 580.000 bpd en 2020”, expuso la firma Noruega.

Incertidumbre política

Mientras Trump dijo el lunes que su administración se hará cargo temporalmente Venezuela, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue designada como presidenta interina. La funcionaria, ex ministra de petróleo, ha invitado al gobierno norteamericano a “colaborar con una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido en el marco del derecho internacional”.

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Para Estados Unidos, Venezuela se había convertido en anfitrión de varios adversarios: China controlando diversas operaciones mineras; instalaciones iraníes de fabricación de drones a corta distancia del territorio estadounidense; y asesores militares rusos apoyando sistemas integrados de defensa aérea, comentó un análisis el banco corporativo y de inversión francés Natixis.

El Gobierno estadounidense no parece interesado en restablecer la democracia en Venezuela en el corto plazo. sino que parece estar enfocado en alcanzar objetivos específicos en seguridad, energía y geopolítica, que beneficien primordialmente a la actual administración, agregó el grupo financiero europeo en otro documento.

“Queremos que Venezuela avance en una dirección determinada porque no sólo creemos que es bueno para el pueblo venezolano, sino que es de nuestro interés nacional”, declaró el Secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista con NBC News el 4 de enero.

Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo con 303.200 millones de barriles de petróleo crudo, según el reporte más reciente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, conocido como OPEP.

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