Por qué pagar en bolívares resulta más conveniente que pagar en dólares en Venezuela

La decisión puede parecer paradójica en una economía donde el dólar se convirtió en una referencia cotidiana para fijar precios, ahorrar y protegerse de la inflación.

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Venezuela

Bloomberg Línea — La inscripción en un colegio de Caracas cuesta entre 300.000 y 500.000 bolívares (unos US$370 y US$630 según el cambio oficial), pero los representantes pueden obtener un descuento de al menos 40% si pagan en dólares. Aun así, en algunos casos resulta más conveniente cambiar las divisas y cancelar finalmente en bolívares.

La decisión puede parecer paradójica en una economía donde el dólar se convirtió en una referencia cotidiana para fijar precios, ahorrar y protegerse de la inflación. Pero el consumidor está haciendo un cálculo distinto: si puede conservar sus dólares y obtener bolívares a una tasa más favorable, el beneficio de pagar directamente en divisas puede dejar de compensar.

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El tipo de cambio es parte de la explicación. En Venezuela conviven distintas referencias para convertir dólares a bolívares. Mientras los precios pueden expresarse tomando como referencia la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), los consumidores pueden obtener bolívares al convertir sus divisas a través de otros canales, como plataformas de remesas, mercados de intercambio o plataformas de criptoactivos.

Cuando la tasa a la que el consumidor consigue bolívares es superior a la referencia utilizada para fijar el precio, puede necesitar menos dólares para reunir el monto de una compra. En ese caso, el descuento ofrecido por pagar directamente en divisas tiene que ser suficientemente grande para compensar ese diferencial.

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“Ya deja de ser un incentivo”, dijo Richard Ujueta, presidente de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), en contacto con Bloomberg Línea.

Según la cámara, los descuentos en dólares que podían alcanzar 40% el año pasado bajaron a alrededor de 30% durante los primeros tres meses de este año y actualmente rondan 20%.

Para Ujueta, esa reducción hace que el descuento pierda capacidad de incentivar el pago en divisas. A esto se suma el diferencial cambiario: si el consumidor puede convertir sus dólares en más bolívares que los que reconoce la tasa utilizada por el comercio, pagar en moneda nacional puede resultar todavía más conveniente.

La comparación, entonces, ya no es solo cuánto cuesta una compra en cada moneda, sino cuántos dólares debe sacrificar el consumidor para pagarla.

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Esa lógica ayuda a explicar el predominio del bolívar como moneda de transacción. Según Cavecom-e, las operaciones financieras realizadas en bolívares han llegado a representar 99,5% de las transacciones en Venezuela.

“La base con la cual se mide y se mueve la economía es el bolívar”, explicó Ujueta. Un consumidor puede tener dólares, euros, yuanes o criptoactivos, pero al momento de realizar una operación dentro de Venezuela esta termina expresándose en bolívares.

La falta de cambio

Hay también razones prácticas. Un comercio que recibe un billete de US$100 puede no disponer de cambio en dólares y entregar el vuelto en bolívares, exponiendo al consumidor a un diferencial cambiario que no esperaba. Para evitarlo, puede resultar más conveniente cambiar previamente las divisas y pagar el monto exacto en moneda nacional.

La preferencia por el bolívar tampoco significa que el venezolano haya dejado de valorar el dólar. Más bien, ambas monedas cumplen funciones diferentes: el dólar funciona como reserva de valor y el bolívar como medio de pago.

La misma dinámica se extiende a los criptoactivos. Cavecom-e señala que Venezuela tiene una elevada adopción de criptomonedas y que activos como USDT y USDC pueden servir como mecanismo de resguardo. El usuario puede mantener allí sus fondos y convertirlos a bolívares cuando necesita realizar una compra.

“Cuando vas a pagar, pagas en bolívares y tienes tu resguardo de moneda dura”, resumió Ujueta.

Así, las criptomonedas no necesariamente desplazan al bolívar. Pueden, de hecho, facilitar que el consumidor mantenga su activo fuerte y utilice la moneda nacional solo en el momento de la transacción.

En ese esquema también adquiere relevancia el bolívar digital, que Cavecom-e describe como el articulador de las operaciones financieras del país. Una compra puede tener como origen dólares, euros, yuanes, una tarjeta internacional o criptoactivos, pero el bolívar sigue siendo la unidad en la que se mide y se mueve la operación.

“Es la base con la cual se miden las operaciones y se transan”, explicó Ujueta.

El flujo de remesas no es determinante

Ujueta descarta que el comportamiento de las remesas explique el predominio del bolívar en las transacciones. Su argumento apunta al flujo de dinero: en algunos países, como Colombia, los venezolanos ya estarían enviando más remesas de las que reciben, una tendencia que también comienza a observarse en Perú.

Estados Unidos sería una excepción, aunque también registra un importante flujo de dinero desde Venezuela hacia familiares en el exterior.

Este señalamiento, sin embargo, es distinto del efecto que puede tener el tipo de cambio aplicado a las remesas que sí llegan al país. El hecho de que una remesa recibida pueda convertirse en bolívares a una tasa superior a la referencia oficial puede mejorar el poder de compra del beneficiario y favorecer el pago en moneda nacional. Ese mecanismo cambiario es independiente del balance general de remesas que entra o sale del país.

En otras palabras, las remesas pueden no estar impulsando el mayor uso del bolívar como fenómeno general, pero la tasa a la que una remesa recibida se convierte en bolívares sí puede influir en la decisión puntual de cómo pagar.

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El resultado es una economía en la que la presencia del dólar no necesariamente implica que sea la moneda preferida para pagar. El consumidor puede conservar sus dólares o criptoactivos como reserva y convertirlos cuando necesita comprar.

En medio de una dolarización de facto, el bolívar no ha desaparecido de las transacciones. Ha terminado ocupando otro lugar. El dólar protege el valor; el bolívar mueve la economía.

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