Cómo funciona la recompra de acciones y qué tener en cuenta al momento de hacerlo, según expertos

Las empresas del S&P 500 destinaron cerca de US$1 billón a recomprar sus propias acciones en 2025, una estrategia que impulsa el precio de los títulos, pero también genera un mayor escrutinio político en EE.UU.

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A television station broadcasts Kevin Warsh, chairman of the US Federal Reserve, speaking after a Federal Open Market Committee (FOMC) meeting as traders work on the floor of the New York Stock Exchange (NYSE) in New York, US, on Wednesday, July 29, 2026. Federal Reserve officials left interest rates unchanged, but a fractured vote signaled growing conviction among some policymakers that higher rates are needed to curb resurgent inflation. Photographer: Michael Nagle/Bloomberg
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Bloomberg Línea — Las recompras de acciones están convirtiéndose en una de las herramientas favoritas de las grandes corporaciones para devolver efectivo a sus accionistas.

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Sin embargo, frente a un mercado que bate récords en este tipo de operaciones y un creciente escrutinio, los analistas advierten que no todas las recompras son iguales y que los inversores deben saber leer entre líneas antes de tomar decisiones.

Una recompra (o buyback) ocurre cuando una empresa utiliza su propio flujo de caja libre, el dinero sobrante después de cubrir sus gastos operativos y de inversión— para comprar sus propias acciones en el mercado abierto.

Al reducir la cantidad total de acciones en circulación, la porción de la empresa que cada accionista posee aumenta. Del mismo modo, si las ganancias de la empresa se mantienen constantes pero hay menos acciones repartidas, el Beneficio por Acción (BPA o EPS por sus siglas en inglés) aumenta de forma artificial, lo que suele hacer que el título se vea más atractivo ante los ojos del mercado.

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La magnitud de esta práctica es sin precedentes. En 2025, las empresas del índice S&P 500 gastaron cerca de US$1 billón en comprar sus propias acciones, superando por quinto año consecutivo el monto destinado a dividendos, reportó la firma estadounidense Morningstar.

Ejemplos recientes incluyen el anuncio de UBS Group AG (UBS) de un programa por US$3.000 millones, o el de Nu Holdings (NU), por hasta US$1.000 millones.

No obstante, este auge podría encontrar un obstáculo en Estados Unidos. En junio, un grupo de senadores demócratas presentó un proyecto de ley para elevar del 1% al 4% el impuesto a las recompras de acciones, después de que un informe revelara que las 100 mayores empresas del país destinaron US$4,8 billones a estos programas desde la aprobación de los recortes tributarios de 2017.

“Los estadounidenses necesitan más empleos y salarios más altos en este momento, no más privilegios para millonarios y multimillonarios”, dijo el senador Chuck Schumer, al referirse a la iniciativa que presentó junto con Elizabeth Warren y Senator Ron Wyden.

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David Kass, director ejecutivo de Americans for Tax Fairness, coincidió al apuntar que “las recompras de acciones amplían la desigualdad económica haciendo que los accionistas, que ya son ricos, lo sean aún más”.

Su organización, también conocida como FairTax.org, subraya que, al no gravarse el aumento de precio de la acción hasta que se vende, el principal beneficiado es el 5% más rico de los hogares, que posee el 70% de las acciones.

¿Cómo funciona?

En la práctica, la empresa destina parte de su efectivo para adquirir sus propias acciones, ya sea mediante compras graduales en el mercado abierto o a través de una oferta dirigida a los accionistas para que vendan sus títulos a un precio determinado, explica el analista Mukesh Kapri, de ICICI Securities.

Una vez recompradas, esas acciones suelen cancelarse, lo que reduce el número de títulos en circulación y aumenta la participación proporcional de quienes permanecen como accionistas.

El efecto puede ilustrarse con un ejemplo sencillo. Jai Bohra, especialista en valoración de empresas, explica que si una compañía obtiene ganancias de US$100 y tiene 10 acciones en circulación, cada acción representa US$10 de beneficio.

Si la empresa recompra la mitad de esas acciones y las ganancias permanecen iguales, el beneficio por acción pasa a ser de US$20. Es decir, el negocio no genera más utilidades, pero cada acción representa una porción mayor de ellas, lo que puede hacer que la empresa luzca más rentable ante el mercado.

Pros y contras

Más allá del debate generado entorno a las recompras, para los estrategas la clave está en evaluar la intención y la salud de la empresa.

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David Sekera, estratega jefe del mercado estadounidense de Morningstar, explicó que, siempre que la empresa no se endeude para financiar la recompra, suele ser una señal positiva de la salud financiera de la empresa.

Csquare Inc. signage as traders work during the company's initial public offering (IPO) on the floor of the New York Stock Exchange (NYSE) in New York, US, on Thursday, July 16, 2026. Csquare Inc. raised $1.05 billion after pricing its initial public offering below a marketed range on Wednesday. Photographer: Michael Nagle/Bloomberg

“Es simplemente la forma en que la directiva comunica al mercado que está generando un exceso de flujo de caja libre por encima de las necesidades internas de la empresa”, señaló. “Y, de hecho, probablemente esté generando incluso más flujo de caja libre del que necesita destinar al crecimiento para poder mantener sus objetivos de previsiones a largo plazo”.

En esta misma línea, cuando Greg Abel, CEO de Berkshire Hathaway Inc (BRK/A), anunció en marzo el regreso a las recompras, dijo que solo se harían “en cualquier momento” en que creyeran que “el precio de recompra está por debajo del valor intrínseco, determinado de manera conservadora”.

Para Rob Leiphart, planificador financiero certificado y vicepresidente de planificación financiera de RB Capital Management, esta práctica puede incentivar a los ejecutivos a iniciar recompras para crear un “impulso a corto plazo” en el precio de la acción, en lugar de tomar medidas que beneficien a los accionistas a largo plazo.

En declaraciones a CNBC, el experto señaló que muchas empresas que pagan compensaciones a sus ejecutivos mediante opciones de acciones utilizan las recompras simplemente para evitar que el valor de esas acciones se diluya.

El mayor riesgo, según Sekera, es el precio de compra. “Cuando se trata de recompras, como en toda inversión, el objetivo es comprar barato y vender caro. Si una empresa compra acciones cuando están por debajo de su valor real, es una bendición para los accionistas. Si las compran cuando están sobrevaluadas, es destructiva de valor”.

Y remató con una advertencia sobre el sesgo corporativo: “Los equipos directivos parecen pensar perpetuamente que sus acciones están infravaloradas”.

Por ello, Leiphart sugiere que el inversor debe preguntarse si la empresa tiene un producto líder en el mercado, si mantiene esa ventaja competitiva y si hay un buen equipo directivo.

“Junto con esas consideraciones, (una recompra) es quizás una cosa más que agregas como ingrediente cuando lo juntas todo”, dijo el experto.

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