La inflación de Japón repunta y mantiene a su banco central en la senda de alzas de tasas

El principal indicador de inflación del país repuntó por primera vez en tres meses, respaldando las expectativas de que el banco central vuelva a subir las tasas de interés antes de que termine el año.

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Bank of Japan New Board Member Ayano Sato News Conference
Por Toru Fujioka

Bloomberg — El principal indicador de inflación de Japón registró un repunte por primera vez en tres meses, lo que mantiene al Banco de Japón en la senda de una nueva subida de las tasas de interés este año.

El índice de precios al consumo, excluidos los alimentos frescos, subió un 1,6% en junio con respecto al mismo mes del año anterior, según informó el viernes el Ministerio del Interior y de Comunicaciones. Este dato se ajusta a la previsión media de una encuesta realizada por Bloomberg entre economistas.

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Un indicador que excluye tanto los alimentos frescos como la energía, seguido de cerca por el Banco de Japón como indicador de la inflación subyacente, subió un 1,7%, al igual que el IPC general.

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Esta aceleración se debió a los costos energéticos —que, aunque siguieron bajando gracias a las subvenciones del gobierno, lo hicieron a un ritmo mucho más lento que el mes anterior—. Otros componentes que contribuyeron al aumento fueron los bienes duraderos y las tarifas de los servicios médicos.

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Las cifras respaldan la postura del Banco de Japón de seguir subiendo las tasas de interés, tras elevar el mes pasado la tasa de referencia a su nivel más alto desde 1995. La imparable caída del yen, que durante la noche alcanzó un nuevo mínimo de cuatro décadas frente al dólar, está generando un motivo adicional de preocupación para los responsables políticos, que ya se muestran cautelosos ante los riesgos de un repunte de la inflación.

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Aun así, se espera de forma generalizada que el banco central mantenga las tasas sin cambios en su próxima reunión, el 31 de julio. Por lo general, los responsables prefieren esperar a evaluar el impacto de su última medida antes de ajustar de nuevo la política monetaria, y deben equilibrar la presión inflacionista con la preferencia del gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi por una política acomodaticia.

“Los datos de hoy muestran que el Banco de Japón no tiene ninguna prisa por subir las tasas, pero el reciente debilitamiento del yen apunta a la posibilidad de que tengan que actuar más pronto que tarde”, afirmó Taro Saito, director de investigación económica del Instituto de Investigación NLI.

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Según una encuesta de Bloomberg realizada esta semana, aproximadamente la mitad de los analistas que siguen de cerca al Banco de Japón esperan que la próxima subida de tasas se produzca en diciembre, mientras que otro 40% la prevé para octubre.

Lo que dice Bloomberg Economics

“Es probable que la depreciación del yen también esté provocando un aumento de los precios de los alimentos importados y los bienes duraderos. El informe debería mantener al Banco de Japón en su trayectoria de retirar más medidas de estímulo”. — Taro Kimura, economista

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Los precios de los servicios, un indicador clave de la persistencia de la inflación, subieron un 1% con respecto al año anterior, manteniéndose estables respecto al mes anterior. Los precios de los alimentos, excluidos los productos frescos, registraron su menor ritmo de crecimiento en casi dos años. Por su parte, los precios del arroz cayeron un 8,7%, la mayor caída desde 2015, tras haber registrado un repunte del 100% hace un año, cuando este cereal se encontraba entre los principales impulsores de la inflación general.

Los costos de comer fuera de casa siguieron aumentando de forma constante, lo que probablemente refleja el impacto de la debilidad del yen en las importaciones.

Es probable que la debilidad del yen siga ejerciendo presión al alza sobre los precios. La moneda cayó durante la noche hasta situarse en 164 yenes por dólar por primera vez desde 1986, lo que incrementó los costos de importación para una economía que depende en gran medida del suministro extranjero de energía y alimentos.

Cada vez son más las grandes empresas japonesas del sector de la alimentación y las bebidas que están subiendo los precios de sus productos ante el aumento de los costos de los insumos, debido a la debilidad del yen y a la escasez de mano de obra. Teikoku Databank informó que el número de subidas de precios previstas aumentó este mes casi un 22% con respecto al año anterior, lo que supone el primer incremento interanual en 2026.

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Las empresas japonesas han respondido cada vez más al aumento de los costos subiendo los precios a sus clientes en lugar de absorberlos, lo que sugiere un cambio en el comportamiento tradicional a la hora de fijar los precios desde el estallido de la guerra en Irán.

La combinación de la debilidad del yen, las altísimas temperaturas del verano y el encarecimiento de los costos del combustible ha impulsado esta semana el precio al contado de la electricidad en Japón hasta su nivel más alto en más de tres años, lo que apunta a una fuente de presión inflacionista de cara al futuro.

Aunque se espera que el comité de política monetaria del Banco de Japón mantenga su postura a finales de mes, publicará unas previsiones económicas trimestrales actualizadas que podrían respaldar el mantenimiento del banco en la senda de subidas de tasas a finales de este año.

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